Cuando España se lanzaba a las calles porque habíamos vencido a la Covid-19 tras un duro confinamiento y la gente aprovechaba para irse de vacaciones, salir, ver a todo el mundo que no había tratado en dos meses y esperar a que sus comunidades autónomas les dijeran que era obligatorio llevar la mascarilla para hacerlo, se detectaron dos brotes importantes de Covid-19, los dos en aquellos que no se podían ir de vacaciones, ni faltar al trabajo ni quedarse en casa con pocos síntomas: los temporeros. 

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Los dos brotes ocuparon los medios de comunicación y se llegó a decretar el cierre perimetral de la comarca de Lérida, cuando la gente parecía pensar que jamás volvería a tomarse esa medida.

Pero las consecuencias de esos brotes no afectaron sólo a los trabajadores ni a los habitantes de esas zonas -la comarca catalana y otras zonas de Aragón-. Según concluye un estudio todavía no revisado -lo que llama a la cautela- y subido al portal MedRxiv , esos casos estaban causados por una nueva variante del coronavirus Sars CoV-2, denominada 20A.EU1, que se ha convertido en la más extendida en la segunda ola europea. 

Así, los europeos que acudieron de vacaciones a España y volvieron después a sus países de origen se llevarón algo más que souvenirs de nuestro país: esta nueva variante no descrita hasta la fecha, que es la presente hoy en el 80% de los infectados de Reino Unido y en la mayoría de los del continente europeo. 

El estudio está firmado por científicos suizos y españoles, incluidos miembros del consorcio SeqCOVID-SPAIN que trazan el origen de distintas muestras del coronavirus y que recientemente han señalado que tres eventos de supercontagio explicarían la primera ola de Covid en España.

Mientras que el Sars CoV-2 se expandió de forma global en los primeros meses de 2020 antes de que las fronteras se cerraran -lo que hizo que múltiples variantes se distribuyeran por todo el mundo-, este tipo de desplazamientos estaba prohibido en el verano de ese mismo año, lo que ha permitido que una variante, una extremadamente infecciosa, domine al resto en el continente europeo.

Pero si España podría ser vista como culpable de la segunda tremenda ola que vive Europa, el trabajo da a enteder algo muy diferente: aunque la variante se localizó en nuestro país, quién la repartió por Europa fueron los turistas que volvían a sus países.

Así, en la noticia del Financial Times en la que se recoge este estudio, se plantea que quizás habría que haber restringido aún más los viajes a y desde España y  haber aumentado los controles en los aeuropuertos de los vuelos procedentes de nuestro país

"Al ver cómo se ha extendido la variente 20A.EU1, parece claro que las medidas de prevención del virus no fueron suficientes para para la transmisión de las variantes que se introdujeron en verano", explica al diario británico Emma Hodcroft, la autora principal del estudio. 

Aunque se desconoce si la nueva variante es más mortal que las originales de la primera ola, lo que sí tienen claro los autores es que es muy distinta y actúa con una dinámica "nunca vista hasta la fecha".