José Andrés Gómez Juan Rodríguez de Rivera

El coronavirus Sars-CoV-2 sigue estando muy presente en nuestro país y los contagios no dejan de aumentar en los últimos días. Según los datos del Ministerio de Sanidad, España ha cuadruplicado el número de casos diagnosticados en los últimos 7 días y ha pasado de los 2.491 del pasado 9 de julio a los 10.220 que se registraron en el día de ayer. De la misma forma, el número de hospitalizaciones, pese a que sigue siendo bajo, se ha multiplicado por dos y ha ascendido de los 150 pacientes a los 296 en el mismo periodo de tiempo. 

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Los 281 brotes activos, que afectan a más de 3.000 personas en todo el territorio (con Cataluña y Aragón como principales focos), el bajo ratio de rastreadores por habitante y la situación de la atención primaria en algunas comunidades autónomas, que comienza a encontrarse saturada en pleno periodo estival, hacen que nuestro país se encamine hacia la tormenta perfecta si no se pone solución. "Puede que estemos en una segunda oleada", reconoció ayer María José Sierra, jefa de área del Centro de Alertas y Emergencias del Ministerio de Sanidad. 

La foto general que arroja la mayoría de indicadores epidemiológicos es realmente inquietante. Este mismo jueves los casos diarios volvían a dispararse al ascender hasta los 971, la cifra más alta desde el pasado 1 de mayo, días antes de iniciarse la fase 0 de la desescalada. Tal y como reconoció la portavoz del CCAES, Aragón y Cataluña (con su área metropolitana como principal foco) son las dos comunidades autónomas que tienen una situación más "delicada".

En la primera, la incidencia acumulada se sitúa ya en 157,28 casos por cada 100.000 habitantes. En la segunda, 58,86 casos por cada 100.000 habitantes. Hace dos semanas, estas cifras eran de 19,40 y de 15,27. Nada que ver con la situación actual, en la que existe una transmisión comunitaria del virus en ambas zonas. 

Las autoridades de ambos territorios, conscientes de la que se les viene encima si no consiguen frenar los rebrotes, han impulsado medidas restrictivas, llegando incluso a decretar el confinamiento domiciliario en algunas zonas. Sin embargo, estas medidas no han dado todo el resultado esperado. Pese a que la situación en Lérida es algo mejor que hace unos días, el área metropolitana de Barcelona sufre ahora un fuerte incremento de contagios espoleado por los brotes relacionados con el ocio nocturno y los jóvenes. 

"Los brotes relacionados con el ocio, discotecas, grandes fiestas, reuniones familiares y de amigos están aumentando. Son brotes de una magnitud importante, algunos de 100 personas, y quiero apelar a la responsabilidad de todos", lamentaba ayer durante su comparecencia Sierra, donde apuntó que estos rebrotes representan el 32% del total y afectan ya a más de 900 personas. 

En el resto del país, también se viven momentos de incertidumbre ante la preocupante evolución de los contagios. Todas las comunidades autónomas han visto cómo el número de casos diagnosticados en los últimos siete días se ha incrementado. En algunas, con una mayor virulencia que en otras. El País Vasco, por ejemplo, ha pasado de tener 94 contagiados a 757; Navarra, de 94 a 481; Murcia, de 20 a 108; la Comunidad Valenciana, de 88 a 404 infectados. Si bien es cierto que la capacidad diagnóstica de nuestro país se ha elevado sobremanera gracias al elevado número de pruebas PCR que se realizan, los datos no dejan de ser preocupantes pese al elevado número de casos asintomáticos, que ronda se sitúa alrededor del 60%.  

Madrid también preocupa

Madrid, epicentro de la pandemia en nuestro país durante los meses de marzo y abril, también sufre las mismas consecuencias. La comunidad dirigida por Isabel Díaz Ayuso ha registrado 710 positivos en los últimos siete días, multiplicando por más de dos los que tenía hace dos semanas. Ayer, sin ir más lejos, el número de contagios ascendió hasta los 102 casos, colocándose como la tercera con mayor número tras Cataluña y Aragón.

Pese a que no son cifras aún alarmantes, la situación se torna preocupante si atendemos al volumen de rastreadores contratados para detectar los contactos de las personas infectadas (uno por cada 37.000 habitantes) y a la situación que se vive en algunos centros de salud, con las plantillas mermadas por las vacaciones y a la acumulación de pacientes de Covid-19 y otras dolencias.

Tras un mes desde que se inaugurase en España la "nueva normalidad", la atención primaria presenta algunos problemas. Como primer contacto de los ciudadanos, los médicos de familia son piezas fundamentales para detectar y diagnosticar los nuevos casos de Covid-19. Sin embargo, la carga de trabajo que experimentan estos días hace temer por la aparición de un repunte aún mayor de la enfermedad, que pueda colapsar nuestro sistema de salud, hospitales incluidos.

El principal problema que afecta a la atención primaria es de sobra conocido: este sistema adolece de personal suplente en verano. La pandemia del coronavirus, en este sentido, ha puesto en relieve esta falta de inversión en recursos humanos. Los profesionales sanitarios se han visto obligados a tomar sus vacaciones entre los meses de julio y septiembre para poder contar con el máximo personal posible en octubre, mes para el cual se prevén peores circunstancias. En Cataluña ocurre tanto o más de lo mismo.

"Hemos estado tres meses parados y ahora tenemos demandas acumuladas de pacientes crónicos que no se han revisado en este tiempo", explica Javier Padilla, médico de atención primaria en el Centro de Salud de Fuencarral (Madrid). Actualmente, los médicos de familia de Madrid están atendiendo a pacientes por vía telefónica y presencial de manera intercalada, llegando a establecer hasta 50 contactos con pacientes al día.

Los centros de salud son espacios de alto riesgo para la transmisión del virus y, por eso, se han establecido varias situaciones para reducir la afluencia de pacientes. "Sin embargo, las citas por teléfono es un trabajo más cansado. Al no poder examinar a los pacientes se complica el diagnóstico y, al final, un problema que, normalmente, se habría resuelto en una consulta requiere de más contactos. Termina siendo un problema de gestión".

Muchos más pacientes

Además del flujo de pacientes habitual y de los casos acumulados de pacientes crónicos no atendidos durante el confinamiento, se han incrementado las visitas de quienes afirman haber tenido contacto con una persona que ha dado positivo. "Ahora podemos hacer PCR a los casos sospechosos, y estos están creciendo de una semana a otra. Es una bola que crece muy rápido", advierte Vicente Baos, médico de atención primaria en el Centro de Salud Collado Villalba-Pueblo.

Baos advierte que este tipo de paciente es siempre joven y ha acudido a una reunión social en la que ha entrado en contacto con alguien que, más tarde, se ha hecho la prueba y ha dado positivo. "Yo me pregunto dónde está la Sanidad Pública. Las comunicaciones entre instituciones cuando se detecta un caso no son nada ágiles. Tenemos una gran carga de trabajo y lo hacemos con la mitad de la plantilla", dice Baos.

Una buena muestra de la situación que se vive en los centros de salud es el sistema de petición telefónica de cita de la Comunidad de Madrid, que ha cambiado la grabación que atiende a los pacientes. Nada más empezar la cinta invita a contactar con administradores del sistema de salud a quien manifieste tos, fiebre y "otros síntomas de coronavirus". Estos profesionales concertarán una cita para el paciente para, o bien realizar una exploración, o bien tomar unas muestras. Una vez en el centro de salud, debe acudir a consulta a través de un circuito para pacientes con síntomas respiratorios, separado del que siguen el resto.

Esta situación que sufren los centros de salud madrileños también se da fuera de la capital. Uno de los lugares donde más comprometida se ha visto la atención primaria es en el área metropolitana de Barcelona. Profesionales y usuarios de diferentes centros de atención primaria de la ciudad condal y de los municipios cercanos como Sabadell, L’Hospitalet de Llobregat y Santa Coloma de Cervelló han protestado durante los últimos días por el cierre de centros, el recorte de horarios y las consultas desbordadas. 

Esta situación de los centros de atención primaria no es desconocida en el resto de las comunidades de España. Una circunstancia dramática porque, como recuerda Vicente Baos, "la saturación en los centros de salud es el paso previo a la masificación de pacientes en los hospitales y, después, en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI)".