Al hablar de vacunas y el nuevo coronavirus Sars CoV-2 toda precaución es poca. Los expertos coinciden en que hace falta un año o año y medio para que haya una inmunización que pueda proteger contra este patógeno que ha vuelto al mundo tal y como lo conocíamos del revés. 

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Pero precisamente por las circunstancias excepcionales que estamos viviendo, hay algunos científicos que se atreven a pronosticar una llegada anterior de la vacuna al mercado. Es el caso de Sarah Gilbert, una inmunóloga de la Universidad de Oxford a la que el Gobierno británico ha concedido una ayuda de algo más de dos millones de euros para avanzar en el desarrollo de su candidato a vacuna, ChAdOx1 nCoV-19.

La semana que viene comienza a estudiarse en 500 voluntarios sanos que se han ofrecido a actuar de conejillos de Indias para librar al mundo de esta enfermedad. No es la primera que lo hace; de los 70 candidatos a vacuna que incluye la OMS en su listado -entre ellas dos españolas- hay tres que ya se están probando en humanos, y la de la prestigiosa universidad británica será la cuarta y la primera en Europa. 

La diferencia es que su responsable se ha atrevido a pronosticar en los medios que para septiembre ya podría haber resultados positivos y se podría "empezar a administrar". "Esperamos tener al menos algunas dosis listas para ser utilizadas en septiembre", comentó la experta a Bloomberg. "No habrá suficientes para todo el mundo entonces, pero cuanto más fabriquemos empezando desde ya, más dosis habrá". 

Es decir, la experta tiene tanta confianza en su vacuna, que van a empezar su producción antes de saber los resultados del ensayo clínico. "Estamos haciendo pruebas de seguridad, pero no estamos preocupado por los resultados", declaró al mismo medio. 

El candidato a vacuna del laboratorio de Gilbert -en el que, por cierto, trabaja el biofísico español David Pulido Gómez- parte de un candidato previo desarrollado por el mismo equipo para un coronavirus anterior, el MERS, que ya demostró eficacia y seguridad en animales

Los 510 participantes de esta primera fase de la investigación, se dividirán en cinco grupos -uno de los cuales recibirá un recordatorio de la vacuna al mes de ponérsela- y los resultados se analizarán en seis meses, lo que serviría para cumplir el pronóstico de Gilbert. Para esa fecha se pretende haber puesto ya en marcha ensayos más multitudinarios y con participantes de mayor edad, ya que a nadie se le escapa que los mayores son el principal grupo de riesgo del COVID-19, por lo que protegerlos tendría que ser una prioridad.