El cómico Dani Rovira ha anunciado este miércoles que padece cáncer. En concreto, se trata de un linfoma de Hodgkin, un tumor que ataca al sistema linfático, el encargado de combatir algunas de las infecciones que afectan a los seres humanos. "Hace una semana que me lo han diagnosticado, aunque llevaba ya meses arrastrando cierto cansancio y malestar", ha explicado el actor de 39 años en una publicación en la que se veía su brazo durante la primera sesión de quimioterapia a la que se ha sometido. 

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El linfoma de Hodgkin, tal y como el propio Rovira ha detallado, es un tumor con buen pronóstico si se diagnostica en su etapa más temprana. De hecho, la tasa relativa de supervivencia a cinco años es aproximadamente del 86% para todos los pacientes, según la Asociación Americana Contra el Cáncer. "Tiene buen pronóstico y los doctores me transmiten muy buenas sensaciones. Eso sí, pasaré a formar parte de esa población de alto riesgo cuando las defensas y el sistema inmunitario empiecen a fallarme en unos días, así que tendré que cuidarme", ha advertido Rovira.

La también conocida como enfermedad de Hodgkin puede afectar a personas de cualquier edad, aunque resulta más habitual en los hombres, y en dos grupos de edad: entre 15 y 40 años y a partir de los 55 años. El síntoma más habitual que suele indicar que una persona es la aparición de bultos en el cuello, en la ingle o en la axila, lugares en los que se localizan los ganglios linfáticos. Sin embargo, hay otros signos como la fiebre, la pérdida de peso, los sudores nocturnos o la sensación de cansancio persistente, tal y como ha explicado Rovira, que también se incluyen como síntomas en su diagnóstico. 

El linfoma de Hodkin, que afecta a unas 1.000 personas en España cada año, de las cuales fallecen alrededor de 150, según datos del Observatorio Europeo del Cáncer, se clasifica en cuatro etapas distintas en función del grado de afectación y diseminación de la enfermedad. En la primera, el cáncer se encuentra localizado en un solo grupo de ganglios linfáticos; en la segunda, afectaría a dos o más grupos; en la tercera, estaría presente en varios grupos linfáticos por encima y por debajo del diafragma; y en la cuarta, la más grave, el cáncer puede salir de los ganglios y afectar a otros órganos y estructuras, incluyendo la médula ósea.

El tratamiento específico de la enfermedad al que deberá someterse Rovira variará en función del estadio y del tipo de linfoma ante el que nos encontremos. La quimioterapia y la radioterapia son las principales formas de combatirlo. "Dependiendo del caso, se pueden utilizar uno o ambos de estos tratamientos", explica la Asociación Americana contra el Cáncer, que señala también que algunos pacientes pueden ser tratados con inmunoterapia o el trasplante de células madre en el caso de que los otros tratamientos no funcionen. "Excepto para realizar las biopsias y la determinación de la etapa, la cirugía se emplea en pocas ocasiones para el tratamiento".