No fue hasta el año 1981, gobernando aún la UCD, cuando la vacuna triple vírica (sarampión, rubeola y parotiditis o paperas) entró a formar parte del calendario de vacunación español. Hasta entonces, ningún padre podía vacunar a sus hijos de una de las enfermedades víricas más frecuentes entonces, que si bien solía cursar de forma benigna, podía complicarse -y mucho- en un pequeño porcentaje de los casos. 

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Pero las cosas cambiaron hace algo más de 38 años y la inmunización de los menores se convirtió en la norma. No se vacunaban sólo contra el sarampión, porque el medicamento preventivo siempre iba asociado a la protección frente a las otras dos enfermedades víricas. 

En unos años, como ocurre cuando se generaliza una vacuna, el sarampión y la rubeola prácticamente se erradicaron del país, aunque de vez en cuando se producían brotes generalmente por casos importados. Pero en los últimos tiempos, la primera de estas dos patologías ha saltado de nuevo a la actualidad por un reciente informe de la OMS que alertaba de aumento de casos casos de esta enfermedad vírica en cuatro países donde se suponía ya eliminada o erradicada: Reino Unido, Albania, Grecia y República Checa.

Aunque en España esto no ha sucedido, el sarampión sí ha protagonizado titulares en los últimos años que nadie hubiera querido volver a leer. La razón la explica a EL ESPAÑOL Jose Luis Almudí, medico de familia y presidente del Colegio Oficial de Médicos de Valladolid: "En el año 2017 y en 2018 han aparecido algunos casos de sarampión de forma aislada y en personas que habían tenido dificultades al acceso sanitario". 

Esta situación, junto con la mayor popularidad de los movimientos antivacunas, han hecho que se hable más de la enfermedad y, en este contexto, el presidente de la Sociedad Española de Epidemiología anunciaba a finales de mes en un diario nacional que se iba a recomendar que se vacunara del sarampión a las personas de entre 40 y 50 años de edad

El calendario de vacunación recuerda, en la actualidad, a los niños vacunarse de la triple vírica en dos dosis: una a los 12 meses y otra a los 3/4 años de edad. Y seguir, en todos los casos, el calendario vacunal de cada comunidad autónoma

Entonces, ¿significaba este anuncio del epidemiólogo que la norma iba a cambiar en nuestro país? ¿Las personas de entre 40 y 50 años debían correr a su centro de salud más cercano en busca de una vacuna que muchos ni siquiera sabrían si necesitaban?

Almudí considera que es el momento de dejar claro a la población todo lo que se está diciendo sobre el sarampión."En España, no hay una alerta sanitaria respecto al sarampión, no hay epidemia de sarampión ni ningún problema de salud relacionado con esta enfermedad. La OMS, en el año 2017 ratificó a España como un país libre de sarampión".

Pero los casos de sarampión aparecidos en los últimos tiempos han hecho que tanto la OMS como las autoridades sanitarias pongan en marcha medidas para que la enfermedad no se extienda, ya que "el mecanismo de transmisión es de enfermo a sano", afirma el médico.

Una preocupación no tan nueva

Sin embargo, al hablar de últimos tiempos, no nos remitimos a la última alerta de la OMS. El asunto lleva preocupando a los responsables sanitarios más tiempo. De este modo, desde septiembre de 2018, el Ministerio de Sanidad recomienda la triple vírica a los nacidos desde el año 1970 que no hayan recibido 2 dosis de vacuna previamente, así como a los que no hayan pasado la enfermedad sin haber sido vacunados. "Si has padecido la enfermedad, ya no puedes volver a tenerla, porque ya tienes anticuerpos que te protegen. El sarampión se pasa una sola vez en la vida", asegura Almudí.

En la no tan nueva recomendación, se recuerda que la vacuna -como en el caso de los niños- se ha de administrar en dos dosis. En adultos, debe haber un intervalo de 4 semanas entre ambas.

Pero, una vez conocido lo que aconsejan las autoridades sanitarias, queda una enorme duda para el grueso de la población nacida antes de la introducción de la vacuna. ¿Y si no se sabe si se recibió la vacunación cuando ésta llegó o se desconoce si se ha pasado o no el sarampión en la infancia?

En ese grupo de población, entre los 40-50 años, explica Almudí, algunos de ellos sí han podido vacunarse, aunque cuando ellos nacieron no existía la vacuna. Según aclara, han podido vacunarse porque los servicios regionales de salud tienen pautas correctoras que pueden hacer que se aconseje hacer un revisión del estado vacunal tanto en niños como en adultos.

El médico afirma que ahora "no se va a hacer una campaña de captación activa sino que se van a aprovechar los contactos que tengan estas personas con el sistema sanitario, es decir, cuando vayan al médico y se va a revisar el calendario de vacunación para este grupo de población".

Por tanto, y según este profesional de la medicina, "si no consta en su historia clínica esta vacuna y tampoco consta en ese historial que ha padecido sarampión se le va a vacunar con dos dosis de la triple vírica". Por otro lado, a una persona que, según su historial, solo tenga administrada una dosis de la vacuna, se le pondrá esa segunda dosis que le falta.

Si una persona no sabe si está vacunada o no, debe acudir a su médico de familia para que acceda a su historial clínico. "Si no nos consta que una persona está vacunada nosotros consideramos que no lo está", afirma el especialista. No hay que hacerle una serología para saber si lo está. Es decir, "a cualquier persona nacida entre 1970 y 1980 que no conste documentalmente que se haya vacunado de la triple vírica o que haya padecido el sarampión habrá que aplicarle las dos dosis de esta vacuna. Así son las recomendaciones de las autoridades", concluye.

En el caso de que la persona no tenga acceso a su historial médico, pero sí haya pasado la enfermedad -aunque no conste-, no pasaría nada por recibir una vacuna innecesaria. Tampoco si la persona se hubiera vacunado más tarde y no lo recordara o no constara en su historial. "No habría ningún peligro por recibir la vacuna dos veces", asegura el experto. 

El sarampión, una enfermedad vírica benigna

El sarampión es una enfermedad vírica y mucho más contagiosa que la gripe. Se trata de una enfermedad humana, que no afecta tienen los animales. La OMS define el sarampión como una enfermedad vírica, muy contagiosa, causada por un virus (de la familia de los paramixovirus) que afecta sobre todo a los niños y que "normalmente se suele transmitir a través del contacto directo y del aire". El virus "infecta el tracto respiratorio y se extiende al resto del organismo".

Según expone la OMS en su web oficial, las manifestaciones clínicas más comunes del sarampión suelen empezar con una fiebre alta que suele comenzar unos 10 a 12 días después de la exposición al virus y que dura entre 4 días y una semana. También, en los primeros días, suele manifestarse "rinorrea, tos, ojos llorosos y rojos y pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas".

Varios días después, "aparece un exantema que comienza en la cara y cuello, y se va extendiendo gradualmente al resto del cuerpo". Un exantema es una erupción de la piel de color rojizo y de extensión variable.

Sin embargo, tal y como recuerda Almudí, esta enfermedad se trata de una enfermedad benigna que tiene buen pronostico. Puede haber complicaciones graves, incluso la muerte, según la OMS, en poblaciones de riesgo como inmunodeprimidos o niños malnutridos.