Una mujer sueña despierta en la bañera.

Una mujer sueña despierta en la bañera. Gtres.

Salud Psicología

Este es el secreto para tener más posibilidades de vivir hasta los 85 años

El optimismo se confirma como parámetro que influye en la longevidad según un nuevo estudio. 

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Existen diversas formas de enfrontar los problemas de la vida y dos de las principales son el optimismoy el  pesimismo, aunque se suele decir que el realismo es la mejor forma de superar los obstáculos del día a día.

Sin embargo, entre todos estos rasgos de personalidad, existe uno que alargaría significativamente la esperanza de vida, ayudando a alcanzar e incluso superar los 85 años de edad.

Así lo afirmaría una reciente investigación llevada a cabo por Lewina Lee y sus colegas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Boston, cuyo trabajo se ha publicado recientemente en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences: el optimismo ayudaría a vivir más y mejor. Esta actitud se define como las expectativas de que en la vida van a ocurrir cosas buenas.

Ver el vaso medio lleno

De hecho, esta no sería la primera vez que se relaciona el optimismo con beneficios para la salud. En estudios anteriores ya se habría sugerido que las personas optimistas tendrían menos riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares o riesgo de muerte prematura. Ahora, en este nuevo trabajo, el optimismo también habría demostrado alargar la esperanza de vida.

Para llegar a esta conclusión, Lee y sus colegas analizaron datos de dos proyectos de investigación anteriores, uno centrado en datos de salud del Estudio de Salud de Enfermeras (NHS), de 70 años de media, con un seguimiento a largo plazo de hasta 10 años (entre los años 2004 y 2014), y otro centrado en datos de salud de hombres del Estudio de Envejecimiento Normativo de Asuntos de Veteranos, de 62 años de media, con datos de seguimiento a largo plazo de hasta 30 años (entre los años 1986 y 2016).

Durante el trabajo, se dividió a unas 70.000 mujeres en cuatro grupos según sus puntuaciones en optimismo, y se comparó su esperanza de vida, teniendo en cuenta otros factores como la edad, sexo, raza, educación, diagnóstico de depresión y otras afecciones de salud. Según los hallazgos del estudio, el grupo de mujeres más optimistas tenía una esperanza de vida útil hasta un 15% más larga que el grupo menos optimista.

Por su parte, en el proyecto de trabajo de los hombres, se observaron resultados similares, aunque el optimismo en ese caso se midió de forma algo diferente: se dividió a los hombres en cinco grupos, llegando a la conclusión de que la quinta parte más optimista tenía una esperanza de vida útil hasta un 11% más larga que la quinta parte menos optimista.

Por otro lado, la nueva investigación también sugeriría que aquellas personas que son más optimistas suelen llevar a cabo un estilo de vida más saludable, por lo que se tuvieron en cuenta factores como el nivel de ejercicio, el estilo dietético, el consumo de tabaco y el consumo de alcohol. Tras tener en cuenta estos factores de estilo de vida, los efectos sobre los datos estadísticos fueron pequeños: el grupo más optimista de las mujeres seguía teniendo un 9% más de esperanza de vida útil que el grupo menos optimista; en el caso de los hombres, la quinta parte más optimista tenía un 11% más de esperanza de vida útil que la quinta parte menos optimista.

Posteriormente se tuvieron en cuenta aún más factores de confusión, como la vida social, donde los porcentajes de esperanza de vida no sufrieron demasiados cambios.

Por tanto, según los investigadores, el optimismo por sí solo, y teniendo en cuenta multitud de factores relacionados, sería suficiente para alargar la esperanza de vida tanto en hombres como en mujeres. Pero, además, dicha esperanza de vida llegaría a superar los 85 años, otorgando una "longevidad excepcional" según los responsables del trabajo.

Las limitaciones del estudio

A pesar del tamaño de la muestra, teniendo en cuenta el uso de datos de dos proyectos de investigación diferentes con una elevada cantidad de participantes en cada caso, esta nueva investigación conjunta no carecería de limitaciones.

La más significativa sería la raza, ya que casi todos los participantes eran de raza blanca. Además, pocos tenían un nivel socioeconómico bajo, por lo que se desconoce si otros grupos de población continuarían poseyendo la misma esperanza de vida si se tuviese en cuenta este dato. En este caso, los ingresos solo se tuvieron en cuenta entre los hombres.

Por otro lado, los datos sobre el optimismo solo se tuvieron en cuenta en un momento determinado y no se fue preguntando a lo largo de los diferentes trabajos.

Así mismo, sigue sin estar clara la relación entre optimismo y esperanza de vida. Se sabe que el optimismo se relaciona con comportamientos más saludables, menor nivel de síntomas depresivos y más lazos sociales. Pero se sospecha que deben existir otros mecanismos en juego, como la confrontación frente a situaciones estresantes.