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Salud

El robot Da Vinci, la mayor innovación en cirugía torácica

La cirugía robótica ha supuesto toda una revolución en las cirugías torácicas mínimamente invasivas. Después de un centenar de intervenciones, el Hospital Universitario Quirónsalud de Madrid avanza unos resultados excelentes en la recuperación de los pacientes.

En poco más de tres años, el Hospital Universitario Quirónsalud de Madrid ha realizado más de 100 intervenciones de cirugía torácica con el robot Da Vinci, el sistema quirúrgico diseñado por ingenieros de la NASA, que permite hacer cirugías mínimamente invasivas gracias a la precisión de sus brazos robóticos. La línea del centenar de cirugías se ha cruzado recientemente con grandes resultados: la estancia hospitalaria se ha reducido a los tres o cuatro días cuando antes podía superar los diez días, los pacientes sufren menos molestias en el posoperatorio y se reincorporan mucho más rápido a sus actividades diarias ya que el proceso de recuperación tras la intervención es mucho más acelerado.

Desde que se instaló el sistema quirúrgico Da Vinci en 2015, el servicio de Cirugía Torácica del hospital madrileño ha logrado atesorar varios hitos gracias a la cirugía robótica. Por ejemplo, fueron los primeros en nuestro país en practicar una extracción de lóbulo pulmonar -lobectomía- con este robot. Este tipo de cirugías son, fundamentalmente, cirugías oncológicas para acabar con el cáncer de pulmón y que requieren de una precisión milimétrica. “No solo hay que quitar la parte del pulmón donde se asienta la enfermedad, sino toda una serie de ganglios linfáticos que están fuera del pulmón, cerca del corazón y de los grandes vasos, porque tenemos que analizarlos para ver si la enfermedad ha llegado a ellos”, explica el doctor Francisco Javier Moradiellos, jefe del servicio de Cirugía Torácica del Hospital Universitario Quirónsalud de Madrid.

También practicaron la primera extracción de un tumor pulmonar marcado con radiotrazador a través del robot Da Vinci, combinando las cirugías robótica y radioguiada. La intervención consiste en “extirpar una lesión tumoral que el cirujano no puede ver así que, para localizarla, esta se marca antes con una sustancia levemente radioactiva”, aclara el cirujano. En el momento de la intervención, esta sustancia o radiotrazador se detecta con una sonda especial: gammasonda. De este modo, el cirujano va ‘mapeando’ el pulmón hasta localizar la lesión. La intención de este equipo de Cirugía Torácica es integrar la cirugía robótica con la cirugía radioguiada y, en el futuro, con otras técnicas para que un número mayor de pacientes puedan beneficiarse de los últimos avances en cirugía.

La destreza y precisión del robot Da Vinci ha permitido a los cirujanos superar en varios aspectos a las anteriores técnicas de cirugías mínimamente invasivas (videotoracoscopia) y, por supuesto, a las cirugías abiertas de tórax (toracotomía). Con la robótica, los cirujanos disponen de una imagen en alta definición y en tres dimensiones, proporcionándoles “un entorno inmersivo, porque la imagen ocupa todo el campo de visión del cirujano, como si estuviera dentro del cuerpo del paciente”.

En cuanto a la manipulación del robot, existe una abismal diferencia entre los instrumentos de videotoracoscopia, cuyo rango de movimientos es bastante limitado, con los brazos robóticos del Da Vinci, que son “como una mano humana miniaturizada”. El robot también “filtra el temblor fisiológico del paciente y hace un escalado de movimientos. Si yo hago un movimiento de 3 centímetros en la consola, dentro del paciente será de solo 1 centímetro para que la manipulación sea más precisa”, describe Moradiellos. Además, las incisiones llevadas a cabo para introducir los brazos del robot son menores a un centímetro, dejando en el paciente cicatrices mínimas.

Para manejar un robot de las características del Da Vinci es necesario una formación especial que se suma a los años de estudios y a la experiencia acumulada de los cirujanos. Moradiellos cuenta que el proceso de formación sigue varias fases, desde una formación online a la práctica con “unos simuladores especiales en los que se realizan ejercicios en un entorno virtual 3D”. Tras este proceso, “hay estancias en otros centros más experimentados” y, después de aproximadamente seis meses de formación, los cirujanos serán aptos para empezar a trabajar con Da Vinci, aunque “pueden tener, durante los primeros casos, el soporte de un cirujano más experimentado”. Según comenta el cirujano, las primeras cirugías serán de una dificultad más baja “porque lo principal en el proceso de aprendizaje es la seguridad del paciente”.  

El bienestar del paciente es, al fin y al cabo, la mayor preocupación durante la intervención. En este sentido, “parece que la robótica aporta un plus de seguridad y menor agresividad que las técnicas mínimamente invasivas tradicionales”, comenta Moradiellos. Junto a su equipo del Hospital Quirónsalud de Madrid han abordado todo tipo de intervenciones: cirugías de resección pulmonar, lobectomías, timectomías (extirpación de la glándula timo), extirpación de quistes en el mediastino… La precisión del robot Da Vinci ha permitido a este equipo de cirujanos plantearse cirugías robóticas cada vez más complejas pero con la mayor seguridad, siendo pioneros en España en el uso de esta tecnología para las cirugías torácicas y siendo los cirujanos que más experiencia han acumulado en nuestro país en este tipo de intervenciones. 

¿Qué potencial tiene la cirugía robótica en el futuro? Para el doctor Moradiellos, el avance de estos sistemas quirúrgicos robotizados es inevitable. Las nuevas generaciones de robots permitirán que “en diez años, los cirujanos estén operando con robots en la mayoría de las especialidades”. Aunque es difícil prever hacia dónde irá la tecnología, el cirujano sostiene que a largo plazo se integrará la cirugía robótica con otras tecnologías como la realidad aumentada o la inteligencia artificial.