Las alegaciones sobre el presunto maltrato que habría sufrido el astrofísico británico Stephen Hawking en las últimas décadas de su vida han vuelto a la primera plana al saberse que su familia ha denunciado a quien fuera su enfermera durante 15 años, Patricia Dowdry.

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Las alegaciones de los allegados son lo bastante severas, recoge The Times, como para que el Consejo de Enfermería y Matronas (NMC por sus siglas en inglés) haya decretado la suspensión cautelar de Dowdry para el ejercicio de su oficio.

El expediente se está llevando en secreto, una medida inusual tomada según el organismo por el delicado estado de salud que alega la mujer de 61 años. La investigación se prolongará seis semanas y ha trascendido que los Hawking la acusan de "conducta indebida severa" en el cuidado de su padre.

Aquejado de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA), un mal degenerativo que fue provocándole, junto a otras circunstancias extremas de salud como la traqueotomía que se le tuvo que practicar para salvarle de una neumonía y que le obligó a recurrir a su famoso vocalizador para comunicarse, el nivel de dependencia de Hawking era total.

La asistencia en los primeros años de su enfermedad la efectuaba su primera mujer, Jane Wilde, pero a raíz de su divorcio, del empeoramiento de su salud y con la mejora de su situación económica debido al éxito de sus obras de divulgación, varias profesionales sanitarias privadas fueron contratadas para cuidarle.

La propia Dowdry le acompañó en varios eventos a los que fue convocado alrededor del mundo para asistirle 24 horas al días. Estuvo presente, como atestiguan las fotos, al costado del astrofísico en la recepción en Buckingham con la reina Isabel II y el príncipe Felipe de Edimburgo en 2014.

Diez años antes, sin embargo, en una fecha en la que la mujer ya trabajaba para Hawking, la Policía estuvo interrogando a una decena de personas encargadas de su cuidado tras una reclamación de su familia. El astrofísico había tenido que recibir atención médica por heridas sin explicación: una muñeca rota, arañazos en la cara y un labio roto.

Los Hawking acusaron a su segunda esposa -y antigua enfermera ella también, Elaine Mason- de estar maltratándole. Pero el propio científico lo negó ante los investigadores y el caso se cerró. Dos años después, se divorciarían.

Según se ha podido saber, Dowdry dejó de trabajar para Hawking poco después de la recepción en Buckingham y la investigación comenzó hace dos años, con el astrofísico todavía con vida. "El último año ha sido extremadamente angustioso para nosotros"- ha querido comunicar la familia.