Fue justo en los minutos añadidos del primer tiempo y la televisión captó perfectamente el momento. Karim Benzema iba por la banda derecha y, tras un forcejeo con otro jugador, acabó cayéndose y se hizo daño en el dedo meñique de su mano derecha, requiriendo de asistencia médica. Tras el partido, el Real Madrid emitía un comunicado que no dejaba dudas sobre las consecuencias de la caída, que rezaba: "Tras las pruebas realizadas a nuestro jugador Karim Benzema por los Servicios Médicos del Real Madrid, se le ha diagnosticado una fractura en la falange del quinto dedo de la mano derecha. Pendiente de evolución"

Aunque declina hablar del caso particular del futbolista, al no tener acceso a su expediente médico, el jefe del Servicio de Traumatología del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, Javier Vaquero, explica a EL ESPAÑOL que las fracturas de meñique son una lesión "relativamente frecuente dentro de las fracturas de la mano" y, lo más importante, que "no es grave". 

El dedo consta de tres falanges, distal, media y proximal y es la primera -la que corresponde a la punta del dedo- la que se lesiona más habitualmente. Son también las que con más facilidad se curan por sí solas. La rotura de las otras dos falanges tiene un pronóstico que depende en gran medida de cómo estén de separados los fragmentos, si hay un desvío importante o no. 

En ese caso, lo habitual es colocar el dedo en su posición original y poner una férula o unos esparadrapos para unirlo al dedo siguiente, el anular. "Hay que tenerlos así tres semanas y después empezar con la rehabilitación, es muy importante que se vuelva a mover cuanto antes". 

En ocasiones, el paciente ha de pasar por el quirófano, pero no es algo recomendable en la mayoría de los casos. Vaquero calcula que la cirugía es una opción en alrededor del 30% de los casos, frente al 70% que se resuelven con tratamiento conservador. 

"Hay que operar las que afectan las articulaciones colindantes, por ejemplo, si es la primera falange, el metacarpiano o nudillo; en ese caso, sí habría que poner unos tornillos de tamaño muy pequeño", explica el traumatólogo. Se trata de una operación que no reviste gravedad pero "complicada por la posibilidad de provocar rigidez"

Sea cual sea el tratamiento por el que opten los médicos, el experto señala la importancia de volver a mover cuanto antes el dedo, para evitar precisamente la rigidez. 

En cualquier caso, señala que una lesión como la de Benzemá no tendría por qué tener mucho tiempo al futbolista fuera del campo. "Si no hay cirugía, incluso podría estar en el próximo partido; esto ocurre muy a menudo en el baloncesto y ahí la pelota la cogen con la mano", concluye.