Nada parecía ir mal en la vida de una mujer -cuyo nombre no se ha hecho público- de Virginia cuando, el 6 de mayo de 2017, acudió al hospital por dolor en su brazo derecho, que había notado por primera vez tres días antes mientras practicaba la jardinería. De hecho, los médicos le diagnosticaron síndrome del túnel carpiano, le recetaron un antiinflamatorio y la mandaron de vuelta a casa. Pero menos de 15 días después, la fémina se convertía en la novena víctima  mortal en 10 años de rabia, una enfermedad erradicada en el país, pero presente todavía en otras 122 naciones.

El 7 de mayo, un día después de su primera visita al centro médico, la situación había empeorado y la paciente, de 65 años, acudió al hospital porque sentía también que le costaba respirar, ansiedad, insomnio y dificultad para tragar agua. Sospechaba, contó a sus médicos, que había sufrido una exposición a alguna sustancia tóxica. Tras toda una serie de pruebas que dieron negativas, los médicos le recetaron un tranquilizante por un presunto ataque de pánico y le volvieron a dar el alta, pero no duró mucho. Cuando iba a entrar en su coche, experimentó claustrofobia, le volvió a faltar el aire y volvió al hospital. Otra dosis de lorazepam y, de nuevo, a casa. 

Al día siguiente, la mujer ya no volvió por su propio pie, sino con una ambulancia. Sus síntomas: molestias en el pecho, falta de respiración, parálisis progresiva que iba desde el hombro derecho al brazo y mucha más ansiedad que el día anterior. Un electrocardiograma demostró que sufría isquemia y se le colocó un catéter. 

Por la tarde, la paciente se mostró más y más agitada y agresiva y cuando intentaba beber agua sólo emitía una especie de gruñido y era incapaz de ingerir ningún líquido. Ahí fue cuando una bombilla se encendió en la mente de los sanitarios, que preguntaron a su marido si había tenido algún contacto indeseado con un animal recientemente. 

Y voilà. La paciente había sido mordida por un cachorro durante un retiro de yoga realizado en India, que había llevado a cabo en compañía de otros 17 viajeros estadounidenses y españoles. La mujer no se había vacunado durante el mes previo al viaje, una medida recomendada, aunque no obligatoria, por las autoridades sanitarias de EEUU. El caso ha sido publicado en el Morbidity and Mortality Weekly Report. A pesar de los esfuerzos de los médicos, no se pudo hacer nada por salvar la vida de la enferma, a la que sus familiares decidieron desconectar del soporte vital el 21 de mayo.

El retiro de la paciente tuvo lugar en la localidad india de Rishikesh, conocida como la capital mundial del yoga y tuvo una duración de tres meses. Se trata de un popular centro turístico para aquellos que buscan practicar esta disciplina sin huir de las comodidades occidentales.

Tras el incidente, la mordedura no fue tratada por ningún profesional médico. El guía turístico que acompañaba a los 17 viajeros estadounidenses y españoles se limitó a desinfectar la herida con agua y jabón. Los síntomas de rabia aparecieron tres semanas después, cuando la mujer ya había regresado a Estados Unidos. 

El estudio estima que las medidas preventivas para evitar el contagio a los médicos del hospital ascienden a los 235.000 dólares (alrededor de 206.000 euros). Además, se destaca que tres miembros de la comuna donde residía la paciente habrían tenido contacto salivar con el cachorro. Un cuarto miembro fue mordido por el mismo, con lo que todos tuvieron que realizar una vacunación posexposición (PEP en sus siglas en inglés).

La rabia está prácticamente erradicada en los países occidentales y solo se han detectado nueve casos mortales en Estados Unidos durante la última década. Sin embargo, más del 95% de las muertes humanas se producen en África o Asia. El simple acceso a la PEP en estos países cuesta entre 30 y 40 euros, según datos de la OMS. La vacuna preexposición, de acuerdo con la Asociación Española de Vacunología, debe realizarse a lo largo de tres dosis administradas los días 0, 7 y 28 previos al posible contacto.

Los autores del estudio recién publicado aprovechan el caso para recordar la importancia de visitar al médico antes de emprender un viaje a un país con rabia endémica. Aunque la vacuna contra esta enfermedad no es obligatoria para viajeros estadounidenses a India, sí se recomienda si van a hacer actividades al aire libre o aventureras que les expongan a mordeduras de animal. "En el caso del retiro de yoga, dada su duración extensa y las actividades rurales y comunitarias incluidas en el mismo, se hubiera considerado la posibilidad de inmunizar a la paciente", escriben los médicos que afirman, además, que la mujer se hubiera salvado si le hubieran vacunado en las tres semanas posteriores a la mordedura del cachorro.