"Es un virus", es una de los diagnósticos más utilizados no sólo en las consultas de los médicos, sino en las de las mesas de comedor, los ascensores o las peluquerías, por citar sólo algunos ejemplos de lugares donde los ciudadanos jugamos a médicos con total impunidad. La realidad es que es fácil acertar con este difuso diagnóstico: existen muchísimos virus distintos -tantos, que no se sabe cuántos hay-, son numerosas las patologías que provocan -hasta el punto de que cada cierto tiempo se asocian a alguna cuyo origen vírico se desconocía- y múltiples los síntomas asociados a las mismas, aunque muchos virus son inocuos para el ser humano. 

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Precisamente esta versatilidad hace que los descubrimientos sobre estos microorganismos no cesen y sean múltiples los hallazgos que realmente tendrían que llevar el adjetivo de moda: virales. He aquí seis muestras recientes. 

Un virus antiquísimo en el cerebro humano

Las neuronas de los cerebros animales, incluidos los humanos, mantienen los restos genéticos de una antiquísima infección viral que podría ser clave para saber cómo procesamos la información, según dos estudios publicados en enero en la revista Cell. Los científicos descubrieron que un gen llamado Arc, que se encuentra en los animales de cuatro patas, es un resto de un antiguo virus.

Más aún, descubrieron que el gen es crucial en la habilidad de las neuronas para construir ciertos tipo de paquetitos de material genético y mandarlos a otras células nerviosas. Este proceso explica cómo las neuronas intercambian la información que se necesita para la reorganización de las células. Entre las funciones del cerebro están el pensamiento consciente y el concepto de uno mismo, y ambas pueden ser posibles precisamente por este proceso que, de no producirse, haría disfuncionales las sinapsis o uniones entre neuronas. 

Los virus caen literalmente del cielo

Un misterio de larga duración sobre los virus fue finalmente resuelto en 2018: la razón por la que los virus que son genéticamente similares puede encontrarse en puntos tan distantes del planeta. La razón es que los virus viajan a través de la atmósfera en corrientes de aire. En un estudio publicado en enero en la revista Multidisciplinary Journal of Microbial Ecology, los investigadores demostraron que los virus podían montarse en partículas de agua y desplazarse a una de las capas superiores de la atmósfera, la troposfera y, desde allí, dejarse caer en un lugar absolutamente nuevo para ellos. 

La polémica relación entre los virus y el alzhéimer

La teoría de que los virus pueden jugar un papel en el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer ha recibido más apoyo este año, tras un estudio publicado en junio en la revista Neuron. Los autores analizaron cerca 1.000 cerebros guardados en bancos de cerebros, incluyendo algunos de personas con alzhéimer. Lo que vieron es que, en estos últimos, había niveles más elevados de dos tipos comunes del virus del herpes, en comparación con los cerebros de personas sin la enfermedad. Aunque no queda claro el papel que juegan los virus en el desarrollo del alzhéimer, el trabajo plantea la posibilidad de una relación. 

Los virus gigantes inventan sus propios genes

Otro descubrimiento chocante reciente incumbe a los llamados virus gigantes, que miden más del doble que los típicos y de los que se sabe que tienen un genoma complejo. En junio, un equipo de investigadores descubrieron que los denominados genes huérfanos -que sólo se encuentra en unos de los virus gigantes llamados Pandoravirus- se originaron en los propios virus. De hecho, los autores de la investigación demostraron que aunque aunque las mutaciones aleatorias son comunes en la naturaleza, estos virus son extrañamente prolíficos en la creación de nuevos genes. Aún más, los genes huérfanos que han creado los Pandoravirus son distintos en cada virus. 

Genes virales podrían contribuir a la adicción

Una antigua infección viral poría jugar un papel en la adicción humana actual a la droga. Un equipo de investigadores demostraron en septiembre en un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences que  restos genéticos de un virus llamado HK2 eran más comunes en personas con adicción a la droga que en gente sin adicciones. Los restos del virus HK2 se encuentran sólo entre el 5% y el 10% de la población, lo que apunta a una infección viral no tan antigua, quizás que se remonta a hace 250.000 años.

Los virus del herpes se pueden despertar artificialmente

Cualquier que sufra esas molestas pupas en la comisura de los labios sabe lo que es el virus del herpes y su condición de durmiente. Si no fuera por esa característica, las heridas aparecerían mucho más habitualmente en los millones de infectados por el virus herpes simplex, el 80% de la población. En octubre de 2017, un equipo de científicos demostraba en la revista PLoS Pathogens que se puede inducir al virus a entrar en modo durmiente y también desentrañaron a las proteínas involucradas en su capacidad de despertar.