Berlín

Otro sexo es posible. Esto es de lo que trata de convencer la autora de éxito internacional Diana Richardson. Esta jurista sudafricana de 64 años lleva más de un cuarto de siglo escribiendo libros sobre sexo y haciendo terapia con parejas convencida de que, según explica a EL ESPAÑOL, el “modo en que se tiene sexo ahora, en general, no es saludable para las parejas”. 

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"Podemos tener mejores experiencias en el sexo", asegura Richardson. Ella considera que el sexo es especialmente importante en la vida de pareja. Entre otras cosas, porque sabe que puede ser un factor que explique la separación de dos personas que mantienen una relación de larga duración. Cuando el sexo no funciona, separarse es habitual.

Richardson no es nada entusiasta con las tendencias que se observan bajo las sábanas hoy día. El éxito de aplicaciones de Internet para ligar, la presión que ejercen sobre la imagen de los usuarios las redes sociales y la normalización de la pornografía son para Richardson factores que complican las opciones de tener lo que ella llama una "sexualidad plena". Sobre su modo de entender la sexualidad, Richardson escribió un libro hace unos años, Slow Sex (sexo sin prisas), según el título en español. El volumen, publicado por la editorial Gulaab, tiene en su portada a dos tortugas copulando.

En ese libro Richardson plantea una alternativa al sexo tal y como se entiende por regla en general. "Falta mucha concienciación sobre el sexo en nuestra sociedad", plantea Richardson. Ella lamenta la falta de educación sexual, una circunstancia determinante para que el sexo pueda ser frustrante. 

"En el sexo, en general, somos muy mecánicos, estamos muy dirigidos hacia la obtención del orgasmo, convertido en algo por lo que se trabaja duro en la cama, por lo que se pone mucha presión en los hombres, a los que se pide que hagan las cosas bien y que mantengan todo el tiempo una erección, y también algo por lo que se pone mucha presión en las mujeres, cuyo cuerpo es diferente al de los hombres y necesita más tiempo para entrar en calor", expone. 

Sabe Richardson sobre los modos en que se suele practicar el sexo hoy día porque ella asesora cada año a unas 500 personas. Son mayormente parejas que acuden a los retiros que ella organiza en Suiza. "Algunas de estas parejas llegan en momentos de crisis porque la vida sexual no funciona y piensan en separarse. Otras porque llevan mucho tiempo juntas y vienen porque necesitan inspiración. Otros llegan al principio de la relación, para evitar así caer en los tópicos de relaciones pasadas", explica Richardson.

Sexo 'más guay' para jóvenes

Desde Suiza, Richardson se esfuerza en trasladar su mensaje a todo el mundo. Su último libro, ya publicado en alemán y en francés, está a punto de aparecer en España. Lleva por título Cooler Sex (Innenwelt, 2015), algo así como "Sexo más guay". Está orientado a un público joven, mayormente a adolescentes de entre 14 y 16 años. "Los jóvenes, muchos chicos y también las chicas, aunque éstas menos, han visto sexo antes de tener sexo por primera vez", dice Richardson, aludiendo a la influencia de la pornografía. 

"Se ha producido una pérdida de la inocencia, la mente está bajo la influencia por imágenes e ideas que tienen un impacto en lo que se quiere hacer en la cama. Así, pensamos que se desean hacer determinadas cosas en el sexo. Y, en realidad, se está forzando al cuerpo a hacer determinadas cosas", explica, señalando a la pornografía. "Con el porno se tiene la impresión de que el sexo debería ser así", añade.

Para salir de esquemas preestablecidos, Richardson escribe sus libros y organiza sus retiros para parejas. En esos retiros, se tiene la oportunidad de practicar el sexo alternativo y lento que ella promueve. "El sexo lento significa practicar sexo de forma más consciente", dice Richardson. "Significa ser más consciente de que estás teniendo sexo. Cuando uno es consciente a la hora de practicar sexo, todo es mucho más lento. Cuanto más lento y relajado está el cuerpo, más sensible es. Es un cambio importante", agrega la asesora de parejas. 

El tantra, la inspiración para este sexo alternativo

Su método para practicar sexo está inspirado en enseñanzas extraídas del tantra, textos sagrados del budismo y el hinduismo. Richardson llegó a Europa para pasar unas vacaciones procedente de Sudáfrica hace ya varias décadas. Nunca dejó el viejo continente. "En el Reino Unido, empecé a estudiar para ser masajista y terapeuta a través del masaje", dice Richardson. "Esto me hizo estar interesada en el cuerpo humano, y claro, cuando haces esto llega un momento en el que te interesas por el sexo. Fue entonces cuando un maestro indio me llevó a estar interesada en el tantra, lo apliqué a mi propia vida y básicamente la cambió", añade. 

Ella atribuye al sexo un gran poder transformador porque "es algo central en nuestros caracteres y en nuestra forma de ser". "El sexo es algo muy poderoso, una forma muy importante de trabajar en nosotros mismos. Hay muchas posibilidades transformadoras en el sexo", dice Richardson. "En mi opinión, por lo que he visto, si cambias el modo en el que tienes sexo, puedes cambiar el tipo de persona que eres, puedes llegar a ser más atento, más consciente, más amable y cuidadoso", abunda.

De la experimentación, Richardson pasó a enseñar lo aprendido. Ha llegado incluso a protagonizar este año una conferencia de los célebres TED en la ciudad austriaca de Linz. En estos conocidos como TED Talks se presentan "ideas que merece la pena difundir". 

Según el método sexual de Richardson, todo puede empezar, en relaciones de pareja, poniendo de acuerdo a las dos personas para que tengan sexo a una hora y lugar determinado. "Aconsejamos a las parejas quedar para tener sexo, no esperar a que ocurra", precisa Richardson. Escuchándola, parecería que la vida sexual es un jardín en el que hay que regar con regularidad en lugar de esperar a que llueva. 

Según Richardson, lo mejor es que las parejas se reserven un tiempo para dedicarlo al sexo. En estas citas sexuales de pareja, no todo es sexo. "Antes se puede bailar o se pueden hacer masajes, y luego, en otro espacio, practicar sexo", dice la experta. Hacer meditación es otra de las actividades previas al sexo que aconseja Richardson.

En el "sexo lento", conviene olvidar mucho de lo que se cree saber sobre el sexo. “En general, se cree que el sexo tiene que ser intenso, por eso se cree que todo es crear intensidad en la cama, pero tanta intensidad insensibiliza”, plantea Richardson. "Cuando uno está muy concentrado en ser intenso, y luego se acaba en un clímax, ocurre a menudo que los hombres se sienten cansados y las mujeres tristes", añade. 

El sexo de las parejas que quieren durar

Según la receta del "sexo lento", la idea no es tanto llegar al clímax, sino ser capaz de mantener estable, durante largo tiempo, un estado de excitación. "Por su puesto, uno se acelera y quiere llegar al clímax, pero si uno se relaja, dentro de la excitación, una y otra vez, ocurre que se llega a una experiencia mucho mejor", según Richardson. Y tanto, ella habla de tener sexo, bajo los principios del "sexo lento", "durante varias horas sin eyaculación". "Se puede terminar de otra manera y no con un orgasmo. Cuando se termina de este otro modo, uno puede acabar sintiéndose más conectado con su pareja, más enamorado", explica. 

También hay prácticas sexuales distintas en el "sexo lento". Así, habla Richardson de "introducir el pene sin erección dentro de la vagina". "Por su puesto, no es algo que genere una gran sensación, pero con ello ocurre algo sutil, y no inmediato", avisa. "Hay que practicar para salir de las ideas que se tienen del sexo", abunda. Conviene pensar que el "sexo lento" y sus métodos no están hechos para quienes quieren vivir su vida sexual a ritmo de match en aplicaciones como Tinder

"Es difícil plantearse algo como el sexo lento si tienes sexo con alguien una sola noche y luego cambias de pareja", reconoce Richardson. Ella conviene en afirmar que sus ideas pueden parecer más propias de "parejas que quieren estar juntas", según sus términos. Aunque eso no quita que sus consejos también sean útiles en otros contextos, incluidos los actuales, donde no es raro acabar una cita en la cama app mediante. "Para un encuentro sexual de una noche, uno también puede buscar el estar más relajado, más presente, no querer ir rápido ni estar centrado en el orgasmo", concluye Richardson.

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