Para Luis de Marcos, ha llegado un momento en que no le "merece la pena vivir". "He tirado la toalla, la vida no tiene sentido y para mí cada día es una tortura", declaraba este extécnico de TVE este lunes a la Cadena Ser, con motivo del inicio de una campaña en Facebook que ha denominado Por el derecho a una muerte digna.

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De Marcos cumplió 50 años este sábado y lo hizo rodeado de su familia y amigos, en la cama hospitalaria situada en el salón de su apartamento equipada con dos sensores para poder modular su altura; Luis es tetrapléjico y no puede mover nada por debajo del cuello. 

Es paciente de esclerosis múltiple, pero de una de las formas más crueles de la patología, la primaria progresiva, para la que apenas existen opciones terapéuticas. Según explica en la carta de presentación de su campaña, Luis no sólo tiene incapacidad para moverse; su sufrimiento va más allá. "Los dolores insoportables de la enfermedad que me ha tocado, me hacen desear abandonar este mundo ya, antes del tiempo que la Naturaleza y, por desgracia, la legislación española me han asignado", escribe.

Lo que De Marcos pide es que le permitan acceder a la sedación extrema. "Es la única que me puede sacar de la tortura que estoy viviendo". Según el enfermo, así lo ha solicitado a los médicos, que se han negado. "Yo la he pedido, que no quiero seguir más y lo que me dicen es que hay un protocolo a seguir y que eso lo decide el doctor y que hasta que el equipo que me lleva no decida que esté en una situación en la que lo necesite no lo harán", explicaba en la radio.

Se da la circunstancia que, previamente a recibir cuidados paliativos en su domicilio, el paciente era tratado en un centro concertado con la Comunidad de Madrid para enfermos terminales, la Fundación Vianorte-Laguna, vinculada al Opus Dei. La iglesia católica se opone firmemente  a la aplicación de ningún tipo de eutanasia, algo a lo que De Marcos responde así: "Me parece fenomenal que quien no quiera hacerlo por sus creencias no lo haga, pero que nos deje a la gente que no tenemos esas creencias que podamos ser libres y tener una muerte digna".

La asociación Derecho a Morir Dignamente (DMD) ha explicado en un comunicado que la sedación de un paciente terminal con sufrimiento irreversible, profunda y mantenida hasta el fallecimiento, es un derecho. "Sin embargo, mientras la eutanasia sea delito en el Código Penal (art. 143.4), los derechos que reconocen las leyes de muerte digna quedan al albur de la interpretación de cada profesional. Se demuestra así que tanto la ley 4/2017 de muerte digna aprobada en marzo en la Comunidad de Madrid como la que ha propuesto Ciudadanos y actualmente tramita el Congreso no garantizan el derecho a morir con dignidad", continúa la nota. 

Es justo lo que pretendía evitar la Ley de Eutanasia presentada por Unidos Podemos en enero de este año y rechazada por el resto de grupos. 

DMD denuncia también la privatización de los recursos paliativos en todo el Estado y especialmente en Madrid, donde muchos de estos están en manos de organizaciones religiosas, "cuya interpretación de los derechos de los pacientes está supeditada a su creencia en la sacralidad de la vida".

Para Luis de Marcos, nada de esto tiene sentido. "Los políticos , con sus peleas infantiles, con sus hipócritas intereses, su desidia contagiosa y sus privilegios insoportables, han conseguido que en los últimos 40 años miles de enfermos desahuciados hayan tenido que pasar por la tesitura de sufrir hasta la extenuación y cometer o hacer cometer delitos, arriesgándose a sufrir envenenamientos y cárceles para sus colaboradores. Agonía sobre agonía, en definitiva", escribe en Facebook. Y concluye: "La eutanasia es la salida compasiva a un drama indeseado, la sedación extrema decidida por el enfermo es lo mínimo exigible a una sociedad civilizada".