En diciembre de 2012, Dianne Hull empezó a notar dificultad respiratoria con apenas 38 años de edad y sin ninguna enfermedad previa o factor riesgo conocido. Hull hacía ejercicio regularmente y no fumaba; y por aquella época llevaba meses centrándose en las dolencias médicas de su hijo, informa The Washington Post.

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Un mes después, gracias a la colaboración de su buena amiga y enfermera Vicky Weinstein -y de su marido neumólogo-, Hull fue correctamente diagnosticada y tratada, llegando incluso a poder realizar una carrera de 5 km sin problema respiratorio alguno. Pero, hasta llegar a tal diagnóstico, los médicos tuvieron muchos problemas para saber qué le estaba ocurriendo.

Una extraña dificultad respiratoria

Ya en julio de 2011, el médico de cabecera de Hull detectó una ligera dificultad respiratoria en ella, pero no se le dio mayor importancia a la situación. Poco después, Hull fue a ver a Michael Weinstein, marido de su amiga y médico, el cual no detectó ningún síntoma respiratorio de interés en ella pero pensó en un posible asma inducida por el ejercicio -un tipo de asma que suele desarrollarse tras el ejercicio y no es infrecuente en la mediana edad-.

Hull probó con inhaladores y antihistamínicos durante todo el año posterior, pero no notó diferencia alguna en su dolencia. De hecho, empezó a notar falta de aliento incluso con pequeños esfuerzos como subir escaleras y hablar por teléfono a la vez.

No fue hasta julio de 2012, tras notar dolor de garganta -probablemente contagiado por su hija- cuando acudió al médico de nuevo. Una vez más se le preguntó por síntomas respiratorios, y esta vez se le pidieron pruebas: una radiografía de tórax y pruebas de función pulmonar. Todos los estudios estaban dentro de la normalidad, por lo que se le dijo que "todo estaba en su cabeza" y no tenía ninguna enfermedad pulmonar.

Aún así, Hull continuaba con su dificultad respiratoria cuando realizaba ejercicio. Así pues, Weinstein, el marido de su amiga, le convenció para realizarse una prueba más: la provocación con metacolina, una prueba de alta precisión para diagnosticar un asma de forma definitiva. La prueba no llegó a realizarse a causa de la enfermedad de su hijo -un diagnóstico reciente de diabetes tipo 1-, por lo que esta mujer estuvo meses sin realizarse pruebas y empeorando drásticamente de su dolencia.
Tras varios meses, a la dificultad respiratoria se unieron otros síntomas como tos continua y sonidos agudos en su garganta: Hull sufría de estridor, un sonido agudo procedente de la laringe cuando se bloquea de forma parcial la vía aérea.

Pruebas normales

Debido al nuevo síntoma que padecía Hull, el estridor, su médico le pidió pruebas de alergia. En esta ocasión el alergólogo al que acudió le pidió nuevas pruebas de función pulmonar debido a su estridor, las cuales fueron normales de nuevo.
Aún así, este especialista estaba seguro de que había algo obstruyendo la garganta de Hull, por lo que la envió a un nuevo especialista: el otorrinolaringólogo, especialista en oídos, nariz y garganta, de forma urgente.
De nuevo, el otorrinolaringólogo le pidió nuevas pruebas: una tomografía computerizada o TAC y una broncoscopia, con el objetivo de inspeccionar las vías respiratorias de la mujer más a fondo. No se sospechaba un tumor, pero sí algún problema en las cuerdas vocales llamado "cuerdas vocales paradójicas", una situación en la cual estos músculos responsables de la voz no se abren correctamente.

Una causa rara de estridor

Todas estas nuevas pruebas no le cuadraban a Michael Weinstein, pues el TAC era pulmonar, ni siquiera se buscaba nada en el cuello -de donde procedía el estridor-, y habían cosas que no cuadraba. Por ello, empezó a pensar en otras causas que pudiesen dar lugar a este sonido agudo, llegando a sospechar cosas tan poco frecuentes como la estenosis traqueal subglótica, un trastorno muy raro que afecta a mujeres de entre 30 y 50 años; consiste en un estrechamiento de la traquea, justo por debajo de las cuerdas vocales, y su causa se desconoce en el 15% de los casos.

Esta enfermedad es tan rara de encontrar que, a menudo, se diagnostica mal y se confunde con otras enfermedades como el asma o la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. No existe una prueba específica para su diagnóstico, pero puede verse el estrechamiento mediante una tomografía computerizada de cuello.

Por ello, con esta sospecha en mente, Weinstein comentó el caso con un neumólogo del Centro de Pulmón de Penn especialista en esta enfermedad, donde se ven 10 casos de este trastorno al año. Se le realizó finalmente una tomografía computerizada de cuello y se confirmó la sospecha: existía un estrechamiento de la traquea, el cual dejaba muy poco espacio para la respiración.

Un tratamiento eficaz

Tras un mes del diagnóstico, se le practicó a Hull una dilatación bronquial, un tratamiento que consiste en la ampliación de la vía respiratoria mediante el uso de un globo. Si este tratamiento no funciona, el próximo paso habría sido una cirugía tras intentar múltiples dilataciones bronquiales. En este caso, una sola dilatación fue suficiente, devolviendo a Hull hasta el 90% de funcionalidad de su traquea.

Aún así, actualmente esta mujer sigue sufriendo resfriados de repetición y tos. De hecho, sus resfriados suelen durar hasta tres semanas.