De los beneficios del ayuno hablan la Biblia -que lo recomienda los viernes de Cuaresma y otras fechas concretas del calendario-, el Corán -que lo impone durante el ramadán- o la Torá, por citar sólo algunos libros sagrados. Pero a estas obras se están empezando a añadir, cada vez con más frecuencia, los títulos de las revistas científicas más prestigiosas. En ellas, investigadores de todo el mundo intentan demostrar que reducir drásticamente la ingesta de alimentos es positivo no sólo para el alma -como sostienen las religiones- sino también para el cuerpo. 

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El último ejemplo se puede leer en Science Translational Medicine y habla de un tipo de ayuno concreto- que podría traducirse como dieta de ayuno simulado (FMD, de sus siglas en inglés) que ofrece beneficios para la salud al seguirlo sólo cinco días al mes, según se comprobó en un grupo de 100 voluntarios. 

Pero, ¿cuáles son las ventajas de reducir drásticamente la comida durante ese periodo de tiempo? Para ser precisos, no se puede hablar de que reduzca el riesgo de enfermedades asociadas al envejecimiento como la diabetes, el cáncer o la patología cardiovascular, pero no parece desencaminado predecirlo. La razón: lo que sí se ha demostrado es que disminuye los marcadores de estas dolencias, a saber: el peso corporal, la presión arterial y el factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IGF-1). Todo ellos sin efectos adversos importantes, aunque con una salvedad: no se trata de un régimen fácil de seguir, ya que sólo logró completarlo el 75% de los participantes en el estudio. 

Durante los cinco días de FMD, las personas han de consumir alimentos que equivalen a entre 700 y 1.100 calorías al día, alrededor de la mitad de las cantidades recomendadas diariamente. El resto, no se ha de seguir ninguna restricción dietética y se recomienda a los sujetos continuar con su alimentación habitual. 

En el experimento que se recoge en la revista estadounidense, los voluntarios -que siguieron la dieta tres meses- perdieron una media de 2,6 kilos, mientras que el grupo control se mantuvo en el mismo peso. Para saber si realmente se reduce el riesgo de enfermedades, habría que seguir a ese mismo grupo de voluntarios hasta el final de sus días y ver si realmente son menos proclives a padecerlas; es algo que, obviamente, no se ha realizado. Sin embargo, sí se ha hecho en ratones, donde la intervención ha dado resultado. 

¿Cómo seguir la FMD?

Para los españoles, es difícil llevar este experimento a la práctica. La dieta que se utilizó está patentada por el autor principal del estudio, el bioquímico de la University of Southern California Valter Longo. Está compuesto de alimentos preparados a base de ingredientes naturales que incluyen batidos, barritas y crackers, que están hechos de una combinación determinada de nutrientes diseñada por los científicos. Tiene incluso nombre propio, ProLon y, por el momento, sólo se comercializa en EEUU e Italia, aunque según explicó Longo a este diario se puede adquirir en nuestro país poniéndose en contacto con esta web italiana. "Con suerte, pronto habrá un distribuidor en España", declaró el investigador. 

Para adquirirla, incluso en estos países, se necesita un certificado de idoneidad suministrado por un profesional sanitario aunque esta definición incluye a algunos especialistas en pseudociencias o medicinas alternativas, desde quiroprácticos a naturópatas. En cualquier caso, su firma es necesaria para adquirir los productos que permiten seguir el ayuno tal y como lo ha diseñado Longo y se ha probado eficaz en las revistas científicas. 

Pero ante esta exclusividad, ya hay quien afirma que una dieta con alimentos frescos puede tener exactamente los mismos componentes que la que el científico ha patentado. En el buscador de respuestas Quora se pueden ver ejemplos alternativos, que incluyen cantidades limitadas (y específicas) de alimentos como almendras, zanahorias cocidas o espinacas, entre otros. Pero ninguna de ellas está validada científicamente como la original, imposible hoy en día de adquirir en España. 

"Cualquier tipo de ayuno puede ser útil, pero también dañino, así que los efectos se cancelan si no están basados en la ciencia y en ensayos clínicos", explicó Longo a EL ESPAÑOL. 

La revista Science ha hablado con expertos ajenos al estudio sobre el mismo, que parecen valorar positivamente el experimento. El biólogo circadiano del Salk Institute Satchidananda Panda afirmó que hacer este tipo de estudios "no es algo baladí" y que es "encomiable" que lo haya puesto en marcha. 

El gerontólogo Rafael del Cabo, del Instituto Nacional de Envejecimiento de EEUU, que ha hecho trabajos de restricción calórica con monos que han demostrado beneficios para vivir más, señaló como positivo que un 75% de los voluntarios lograran completar el experimento. 

Sin embargo, las personas que se ofrecen para participar en estudios no son como el común de los mortales, como indicó el médico Eric Ravussin, del Pennington Biomedical Research Center. "El siguiente paso será determinar si la dieta también funciona en personas no tan saludables como los participantes en este trabajo", señaló a Science