Los alimentos ultraprocesados son aquellos que se elaboran por complejas fórmulas industriales y son sometidos a métodos físicos, químicos y biológicos para su producción. Entran aquí los cereales azucarados de desayuno, por ejemplo, o las bebidas energéticas. Los hombres que consumen altas cantidades de este este tipo de alimentos se enfrentan a un mayor riesgo de desarrollar cáncer de colon que los que no lo hacen, según un estudio de la Universidad Tufts publicado este miércoles. 

El estudio analizó los datos de más de 200.000 pacientes en un período de 25 años y halló que los hombres que consumen una mayor cantidad de este tipo de comidas son un 29% más propensos a desarrollar cáncer colorrectal. La investigación, cuyos resultados se publicaron en la revista médica British Medical Journal, no encontró esta misma correlación para las mujeres.



Las comidas ultraprocesadas están hechas de sustancias como grasa, almidones o azúcares añadidos y contienen aditivos como colorantes o sabores artificiales. Las carnes procesadas, como las salchichas o el bacon, al igual que los alimentos congelados, las sodas y la comida rápida entran en esta categoría.

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Sin embargo, los investigadores encontraron que el consumo de alimentos como el yogur puede "contrarrestar el efecto dañino" de otro tipo de comidas ultraprocesadas en el caso de las mujeres, dijo Fang Zhang, epimedióloga de la Escuela Friedman de Ciencias y Política de Nutrición, donde se realizó el estudio.



Cada vez más estadounidenses —y españoles— incluyen alimentos ultraprocesados en sus dietas: en 2017 y 2018, representaron el 57% de las calorías consumidas por los adultos en el país, frente al 54% en 2001 y 2002, de acuerdo con otro estudio publicado el año pasado.



"Mucha de la dependencia en este tipo de comidas se debe a factores como el acceso a los alimentos y la conveniencia" para los consumidores, explicó Zhang. Los productos que han sido alterados tienen un mayor periodo de conservación que los que no.



"Debemos hacer que los consumidores sean conscientes de los riesgos asociados con consumir alimentos poco sanos en grandes cantidades y hacer que las opciones más sanas sean más fáciles de elegir", añadió el experto.



El acceso a alimentos orgánicos de mayor calidad en EE.UU. está condicionado al lugar donde viven las personas. Diecinueve millones de estadounidenses, es decir un 6,2% de la población, viven en lo que se conocen como "desiertos alimenticios", zonas donde la mayoría de los residentes se encuentran a más de tres kilómetros de un supermercado.