A pesar de que hemos consumido lácteos durante muchos años, se trata de uno de los tipos de alimentos que provocan más dudas en España. Las intolerancias que provoca la lactosa en algunas personas o la cantidad de grasas saturadas que contienen son algunos de los motivos que han llevado a muchos a evitar estos productos e, incluso, a sustituirlos por bebidas vegetales que poco tienen que ver en cuanto a nutrientes.

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Desde pequeños hemos oído que la leche y sus derivados son imprescindibles para el crecimiento y para mantener los huesos y los dientes fuertes. Esto no es del todo cierto. Si bien es cierto que contienen un buen aporte de calcio y otros minerales —además de proteínas—, todos estos nutrientes pueden obtenerse de otras fuentes como, por ejemplo, los frutos secos. 

De todas formas, no es necesario desterrar a los lácteos de una dieta siempre y cuando nos sienten bien. De hecho, no es necesario alimentarse únicamente de aquellos que sean desnatados o semidesnatados. Las grasas de la leche tienen mala fama porque son, en gran parte, saturadas, pero los últimos estudios indican que las que provienen de este líquido no son dañinas. En este sentido, los lácteos enteros contienen más minerales y vitaminas.

Pocos ingredientes

A la hora de comprar uno de estos alimentos en el supermercado, lo mejor en lo que podemos fijarnos para comprarlos es que tengan pocos ingredientes. Los quesos y los yogures no deberían contener más ingredientes que la propia leche y fermentos lácticos o cuajo. De esta manera, puede que nos sorprenda que algunos lácteos que no considerábamos saludables, lo son en realidad.

Este es el caso del queso mascarpone, un queso cremoso típico de la gastronomía italiana y que se emplea en recetas de repostería. Este tipo de elaboraciones no suelen ser saludables porque en ellas se suele echar una buena cantidad de azúcares o de grasas. Eso sí, el queso mascarpone del súper sólo contiene tres ingredientes: nata, leche y ácido cítrico como corrector de la acidez.

Ahora bien, el queso mascarpone tiene un alto valor energético: la mayoría de las opciones que encontramos en el supermercado superan las 400 kilocalorías por cada 100 gramos. El nutriente más abundante en este lácteo es la grasa, que ocupa más del 40% de la composición y son, en su mayoría, saturadas. El azúcar, sin embargo, sólo ocupa un 4% del producto y, además, procede de manera natural de la leche.

¿Un tiramisú saludable?

Aunque este lácteo no es perjudicial, debemos consumirlo con moderación debido a esa gran cantidad de calorías que contiene. Los días que consumimos una receta que contiene queso mascarpone es más probable que superemos la ingesta recomendada de calorías diarias. Si su consumo es esporádico puede aportar los beneficios típicos de los lácteos como un aporte de proteínas de buena calidad y minerales.

La receta que más se asocia a este queso mascarpone es el tiramisú. Este postre con sabor a café es una de las recetas más icónicas de la gastronomía de Italia y que en España gusta mucho. La receta original, que puedes consultar en este enlace del portal Cocinillas de EL ESPAÑOL, contiene ingredientes como el azúcar y bizcochos procesados y, por tanto, es mejor tomarla como una excepción.

Sin embargo, Realfooding, la marca de nutrición saludable del dietista-nutricionista Carlos Ríos, tiene una receta de tiramisú saludable que podríamos consumir con menos remordimientos. Esta receta no contiene azúcares ni bizcochos procesados, pero sí que incorpora el queso mascarpone, que es un ingrediente que aparece con frecuencia en la repostería saludable de esta página.