Que la pandemia por la Covid-19 hace estragos en España es una realidad que no paramos, lamentablemente, de comprobar día tras día. Y de hacerlo además, en todos y cada uno de los sectores de nuestra sociedad, pero sobre todo y muy especialmente en el sanitario.

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Una de las consecuencias más directas de la presión médica que estamos viviendo por culpa de este virus, ha recaído en los tumores digestivos, que provocan en torno a 37.000 muertes anuales en España.

Según las últimas conclusiones del Simposio Internacional del Grupo de Tratamiento de los Tumores Digestivos (TTD), celebrado recientemente en formato virtual, la pandemia ha provocado la caída de un 30% de los diagnósticos de tumores digestivos. Y tal y como afirmaron los expertos, “el diagnóstico tardío es la diferencia entre tener o no una opción de tratamiento en algunos de estos tumores, por lo que podríamos ver un exceso de mortalidad del 10% en uno o dos años”.

Los digestivos, son los tumores malignos más frecuentes en España, ya que representan a más de uno de cada cuatro nuevos casos de cáncer, pero además, y según datos de la Fundación Española del Aparato Digestivo (FEAD), 4 de cada 7 cánceres más comunes diagnosticados corresponden a tumores del Aparato Digestivo. Algunos de ellos son el cáncer colorrectal, con unos 44.200 nuevos casos al año en España; el cáncer de páncreas (con más de 8000 casos) y el cáncer de estómago (más de 7.000) y el cáncer de esófago (más de 2.300 casos).

Frutas y verduras

La alimentación es uno de los factores clave de prevención del cáncer. Y es que según afirma la FEAD, “modificar o evitar los factores de riesgo, así como la detección y el tratamiento temprano de los cánceres del aparato digestivo son clave para reducir su mortalidad”. Por ello, esta entidad lanzó en una campaña en 2019 cuatro medidas preventivas para el cáncer en el Aparato Digestivo: llevar una alimentación saludable, evitar el consumo de tabaco, moderar el consumo de alcohol y hacer ejercicio físico de forma regular.

De forma más concreta, en cuanto a la alimentación destacaba la importancia de “consumir diariamente verduras y frutas, limitar el consumo de alimentos que contienen grasa de origen animal (a excepción del pescado), de productos lácteos y otros derivados de las grasas (particularmente ácidos grasos saturados), limitar los alimentos hipercalóricos y las bebidas azucaradas, evitar la carne procesada y limitar el consumo de carne roja y de alimentos con mucha sal”.

Es importante no obstante recordar que “no existe ninguna dieta milagro ni ninguna medicina alternativa que cure el cáncer”, tal y como afirma a EL ESPAÑOL Francisco Botella, médico especialista en endocrinología y nutrición, coordinador del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). Sin embargo, es importante tener en cuenta que “una alimentación sana y equilibrada puede disminuir el riesgo de padecerlo”, añade.

Cáncer de colon

La alimentación es un factor protector importante frente al cáncer de colon. Según explica Botella, “hay una relación directa entre el consumo de fibra de una población y el número de cánceres de colon que hay en ella” Y esto surge -continúa- hace unos 40 años cuando unos médicos británicos fueron a trabajar a Uganda (África) y se dieron cuenta de lo difícil que era encontrar allí un cáncer de colon, cuando en Europa era tan frecuente.

Cuando los expertos empezaron a investigar, comprobaron que “una alimentación rica en fibra (entre 30 y 40 gramos de fibra al día) hace que baje la incidencia de este tumor”, señala Botella, aclarando a su vez que que esto es una observación estadística y que no podemos extrapolarlo a casos concretos. Pero lo que sí podemos afirmar es que una dieta saludable rica en fibra, frutas y vegetales protege contra el cáncer de colon.

Cáncer de pancreas

A pesar de lo desconocido aún en lo que respecta a este tumor, se han descrito algunos factores de riesgo relacionados con la alimentación como es la obesidad. Según explica en su web la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), “el consumo habitual de alimentos con alto contenido de grasas es un factor de riesgo del cáncer de páncreas”.

Por lo que es importante mantenerse en un peso adecuado y para ello, es fundamental mantener una alimentación saludable y hacer ejercicio físico de forma regular.

Por otro lado, es importante desmentir que el consumo de café tiene relación con este tumor: “No hay ninguna prueba de que el consumo del café tenga que ver con este tumor ni con ningún tipo de cáncer”, señala Botella.

Cáncer de estómago

La sal ha demostrado tener un papel clave en los factores de riesgo contra el cáncer gástrico o de estómago. Según explica Botella, “se ha comprobado que hay más incidencia en las poblaciones que toman mayor cantidad de sal”.

Se trata de una cuestión que surge en Oriente, donde “la alimentación está basada en alimentos con mucha sal, básicamente el aporte de sal en base a las salsas de soja”, sostiene el experto. Igualmente, y según explica en su web la Sociedad Americana de Oncología Clínica, una dieta con alto contenido de sal puede aumentar el riesgo de cáncer de estómago.

Algunos alimentos perjudiciales serían por ejemplo, los alimentos conservados con métodos de secado, ahumado, salado o encurtido y alimentos con alto contenido de sal agregada. Mientras que, según escribe esta sociedad científica, el consumo de frutas y verduras frescas puede ayudar a disminuir el riesgo. En la actualidad, la recomendación de la Organización Mundial de la Salud es la de no exceder los 5 gramos de sal por persona y día; algo que en España no cumplimos, pues casi duplicamos la cifra.

Cáncer de esófago 

En la actualidad, se ve claramente la relación entre el consumo de alcohol y otros cánceres, entre los que se encuentra el cáncer de esófago”, explica Botella. Por lo que “ya se han acabado los tiempos en que se decía que un poco de alcohol era bueno. Un médico no puede decir que el consumo de alcohol es saludable”. Por último, otros factores de riesgo que tienen que ver con la alimentación, según expone la AECC son también las dietas inadecuadas pobres en frutas y verduras y bebidas muy calientes.