A nadie le gustaría consumir un alimento caducado por error, evidentemente. Sin embargo, en ocasiones, no es fácil saber o reconocer que un comestible ha cumplido su fecha de consumo, bien sea porque es un alimento fresco sin etiquetado que así lo pueda indicar, o bien porque se trata de algún tipo de preparado culinario casero.

De hecho, eso suele suceder comúnmente con salsas caseras o tuppers que muchos solemos llegar a dejar olvidados en la nevera: se pasa toda la semana, y siguen ahí, sin haber cumplido su objetivo alimenticio, pero sí con su fecha de caducidad.

Sin embargo, algunos de estos llegan a plantear dudas plausibles sobre si aún son consumibles o no. En dichos casos la mejor frase es "en caso de duda, a la basura". Pero, aún así, repasemos algunos signos que no se deberían ignorar para dar por hecho que un alimento ha caducado.

Aderezos y salsas caseras

El primer y más conocido ejemplo sería el típico aderezo o salsa casera para ensaladas, habitualmente basado en mayonesa junto a otros ingredientes. En tal caso, cuando se vislumbra que los ingredientes empiezan a separarse, es momento de dar por hecho que ha caducado.

Por su parte, las vinagretas y otros aderezos basados en aceite suelen tener una duración más prolongada. En estos casos el signo más importante es el olor: si huele a rancio, es hora de deshacerse de estos aderezos.

Pimientos

Los pimientos, sean del color que sean, son fáciles de discernir: cuando su piel es firme y sin marcas, están en su punto óptimo de consumo.

Por el contrario, si se empiezan a producir manchas marrones, arrugas o incluso erosiones o agujeros en la piel, es momento de desecharlos. 

Caldos o sopas caseras

Los caldos basados en ternera o pollo con bastante típicos e incluso un pilar básico en muchas cocinas, ya sean caseros o envasados.

En cualquier caso, de la misma forma que ocurre con los pimientos, es relativamente fácil saber cuando un caldo ya no es susceptible de ser consumido: si huele a agrio, es momento de tirarlo.

Cebollas

Si se consumen cebollas u otros productos a granel, es relativamente fácil consumirlos a tiempo sin que expire su fecha de consumo óptimo. Sin embargo, sigue siendo muy común comprar estos alimentos enfundados en la típica y abultada bolsa de malla roja. Y, a mayor cantidad, más fácil es encontrarse con alguna cebolla en mal estado: su olor a podrido y las manchas mohosas las delatan.

Por ello, es aconsejable guardar las cebollas alejadas de otros productos, como las patatas, dado que cuando caducan también pueden acelerar la degradación de sus productos vecinos: se liberan gases en ambos casos que acelerarían el proceso del alimento vecino.

Patatas

Las patatas pueden llegar a provocar dudas respecto a su fecha óptima de consumo: que crezcan brotes en sus laterales no siempre es un factor indicativo de que el alimento ha caducado, dado que en ocasiones se pueden retirar fácilmente sin que se vea afectada el resto de la patata.

Lo que sí serían claros signos de que la patata ya no es susceptible de formar parte de futuras preparaciones culinarias serías su firmeza, color y olor. Si huele raro, tiene mala pinta o se ha ablandado, no es aconsejable consumirla.

Crema de leche

Aunque en España no es tan común, en Estados Unidos la crema de leche o "half and half" es un añadido muy común en el café matutino. Sin embargo, en muchas ocasiones, suele caducar incluso antes de la fecha de caducidad que indica su envase.

En tal caso, sería reconocible su caducidad gracias a la acumulación de pequeñas motas en el café que no se lograrían disolver. Así mismo, su olor también sería diferente, advirtiendo de que su consumo ya ha expirado.

Ajo

Como sucede con los pimientos o las patatas, el ajo firme y con la piel intacta está en su momento óptimo de consumo. Incluso es factible identificar cierto grado de humedad natural en su interior.

Sin embargo, cuando se producen manchas oscuras, ahuecamientos de la piel, arrugas o sequedad, es momento de tirarlo.

Brócoli

Esta crucífera es el típico plato saludable que todo profesional de la nutrición suele recomendar, pero que pocos individuos suelen incluir en sus platos del día a día. Aún así, cualquier momento es bueno para intentar incluirlo.

Una vez más, su firmeza, aspecto, color y olor indicarán el consumo óptimo del brócoli: si se vislumbran manchas negras en su tallo o flor, o bien un tinte amarillento en estas últimas, incluyendo un olor amargo, es momento de desechar la verdura y tirarla a la basura.

Uvas

Comer una uva podrida da lugar a una sensación muy desagradable. Por suerte, puede evitarse, dado que hay otros signos característicos fácilmente identificables para no acabar haciendo sufrir a nuestras papilas gustativas: las uvas caducadas tienen un olor similar al vinagre, además de acompañarse de tonalidades marronosas y firmeza escasa. En tal caso, es mejor desecharlas.

Pepinos

Para finalizar, tenemos el caso de los pepinos, cuyo alto porcentaje de agua los hace ser alimentos muy perecederos: mejor comprarlos a granel, y consumirlos lo más pronto posible.

En este caso, un pepino en mal estado será identificable por volverse blando y por su viscosidad: cuando se corta, es habitual que exista cierta humedad, pero no una viscosidad excesiva. En tales casos, es mejor tirarlos.

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