Padecer la resaca implica que se ha realizado un consumo excesivo e innecesario de alcohol. A pesar de que nunca es la mejor opción, esta consecuencia sigue siendo habitual, ya que la aceptación social del consumo de alcohol está muy extendida hoy en día. La manera de paliar sus síntomas o, incluso, de evitarlos ha sido objeto de estudio frecuente sin demasiado éxito hasta el momento.

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Un nuevo trabajo publicado en la revista científica BMJ Nutrition Prevention & Health sugiere que es posible paliar los efectos que produce la resaca con una combinación de extractos vegetales de frutas, hojas y raíces. 

El estudio además sugiere que los síntomas de la resaca podrían no estar producidos por la deshidratación y la pérdida de minerales, que popularmente se asociaban al consumo de alcohol. Los remedios para la resaca anteriores, de hecho, se basaban en contrarrestar estos síntomas y, según este trabajo, no tendrían una evidencia científica clara.

Una combinación vegetal

Con el objetivo de estudiar más a fondo las bases de este fenómeno, los investigadores analizaron el potencial de diversos extractos de plantas, pero también de algunos minerales, vitaminas y compuestos antioxidantes. Todo ello con la finalidad de aliviar los síntomas de la resaca, tanto físicos como psicológicos.

Entre los extractos estudiados estaban la cereza de Barbados, un tipo de ficus conocido como tuna, el ginkgo biloba, el sauce y la raíz de jengibre. Por su parte, se estudió el efecto de algunos micronutrientes como el magnesio, el potasio, el bicarbonato de sodio, el zinc, la riboflavina, la tiamina y el ácido fólico.

En total, se estudió a 214 personas jóvenes y sanas de entre 18 y 65 años, que se dividieron al azar en tres grupos, y a las cuales se les suministró un suplemento soluble en agua de 7,5 gramos unos 45 minutos antes e inmediatamente después de beber cerveza, vino blanco y una mezcla de vino blanco y soda.

El primer grupo recibió una combinación de extractos de plantas, vitaminas, minerales y compuestos adicionales como glucósidos de esteviol e inulina. El segundo grupo, por su parte, recibió un suplemento similar sin extractos de plantas. El tercer grupo, finalmente, recibió un placebo a base de glucosa.

Se registró la cantidad y el tipo de bebidas consumidas, y el número de veces que orinó cada voluntario entre las 17 horas y las 21 horas. Además, se tomaron muestras de sangre y orina y se midió la presión arterial antes y después del inicio de este periodo de estudio de cuatro horas. Finalmente, los participantes pudieron ir a sus casas.

Los resultados del estudio

Después de 12 horas se volvieron a tomar las mismas muestras y se realizaron las mismas mediciones de presión arterial. Además, los participantes completaron un cuestionario sobre el tipo y la intensidad de los síntomas de resaca percibidos, clasificados del 0 al 10.

En los tres grupos, la media de alcohol consumido fue muy similar: 0,62 mililitros por minuto de media. Sin embargo, la intensidad de los síntomas si fue muy variable entre los participantes: en comparación con el grupo que solo tomó el placebo, aquellos participantes que tomaron el suplemento de extractos de plantas, minerales, vitaminas y antioxidantes afirmaban sufrir síntomas menos graves en general.

El dolor de cabeza que manifestaron fue un 34% menos intenso que el del resto, padecieron un 42% menos de náuseas y, con respecto a los síntomas psicológicos, se registraron un 27% menos de sentimientos de indiferencia y un 41% menos de sentimientos de inquietud. En el resto de síntomas analizados apenas hubo diferencias significativas.

Cabe destacar, por otro lado, que si bien los polifenoles y flavonoides de cada uno de los cinco extractos de plantas utilizados sí han demostrado frenar el impacto perjudicial del alcohol en estudios experimentales, aún no se sabe exactamente cómo lo logran. Aquellos participantes que tomaron el suplemento sin extractos de plantas no percibieron una reducción de los síntomas de la resaca, lo que sugeriría que son precisamente esos extractos vegetales la clave para evitarlos.

De hecho, la falta de efecto de vitaminas y minerales implicaría, según los investigadores, que el alcohol no provoca alteraciones de electrolitos y minerales, como se suele pensar. Además, según sus análisis, el contenido de agua corporal no estaba significativamente asociado a la cantidad de alcohol consumida. Es decir, que no se produciría tampoco una deshidratación secundaria de forma tan directa como se suele pensar.

Así pues, concluyen, los efectos de la resaca serían causados de forma predominante por el mismo alcohol y sus metabolitos.