La Junta Nacional Porcina (NPB) estadounidense ha emprendido una cruzada para desterrar de las mesas navideñas el plato "turducken"-acrónimo de turkey, duck, chicken, un plato hipercalórico que consiste en un pavo relleno de pato relleno de pollo- y entronizar el "toparrón", una apología de la carne de cerdo hecha plato y con sabor latino.

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Se trata de un rollo de paleta de cerdo rellena con un puré de plátano maduro, chicharrón molido, cebolla y ajo, y recubierta de tocino o panceta (bacon) que se asa en el horno y puede ser una alternativa al tradicional lechón asado de las Navidades latinas.

Con estas nuevas ideas como la receta del toparrón, cuyo nombre se forma con las primeras sílabas de tocino y paleta y la última de chicharrón (la piel del cerdo), la NPB quiere promover cortes del cerdo que no se acostumbran a consumir en Navidad.

La Junta ha colocado vídeos en los que se muestra cómo hacer paso a paso la receta creada para esta Navidad en redes sociales como Facebook e Instagram y publicado la misma información en internet.

El puertorriqueño José De Jesús, director de marketing cultural de la Junta Nacional Porcina (NPB), que representa a una industria que genera unos 100.000 millones de dólares al año, precisa que esta iniciativa no solo está dirigida a los latinos, aunque a priori son los consumidores que más interés pueden tener en recetas como la del toparrón.

A los latinos no hay que convencerlos de que "lo importante en la comida es el sabor" y que si hay una carne sabrosa, esa es la de cerdo, dice con seguridad.

El cerdo, traído a América por los españoles -los primeros llegaron al Caribe en el segundo viaje de Cristóbal Colón en 1493-, forma parte de la cultura latina desde la "cabeza al rabo", como indica un estudio de la Junta Nacional Porcina.

El título de un estudio publicado recientemente por la NPB lo dice todo acerca de la importancia que le adjudica a dicha comunidad: "Los latinos son el futuro para el cerdo".

El antetítulo, "Time for Tango", también es significativo, pues viene a decir que tiene que haber una conexión especial y estrecha entre los productores de carne porcina y los latinos, como la que hay entre las parejas de ese baile rioplatense.

Según los datos estadísticos suministrados a Efe por la NPB, en Estados Unidos los hispanos consumen más carne de cerdo fresca en el hogar que los no hispanos (67 % frente a 62 %). También tienen mayor satisfacción con la carne de cerdo que los no hispanos (87 % frente a 79 %).

De Jesús señala que lamentablemente también hay hispanos que equivocadamente creen que consumir carne porcina no es buena para su salud, a pesar de que la Asociación del Corazón considera extramagros o magros varios de los cortes porcinos.

El estudio realizado por NPB indica que, entre los hispanos, alrededor de un 90 % de la primera generación, un 82 % de los "mileniales" y un 80 % de la segunda generación dicen que "cuando preparan su cena, es importante que sea saludable".

Pero al mismo tiempo no son unos fanáticos de la salud. Casi cuatro de cada diez hispanos dicen que su dieta es una mezcla de comida saludable y otra menos saludable. Aunque difieren a la hora de definir la comida sana, hay algo en lo que están de acuerdo: el 62 % dice que "fresco equivale a saludable".

También coinciden en que la carne de cerdo fresca es más sabrosa que el pescado, los mariscos, el pollo o el pavo, según el informe y según José de Jesús. Quizás por eso esta misma semana en Miami el alcalde de Miami-Dade, Carlos Giménez, perdonó la vida a dos lechonas que, de no ser por eso, hubieran terminado asadas y servidas en Nochebuena en cualquier hogar o restaurante latino del sur de Florida.

Como bien dijo Giménez cuando se comparó con el presidente de Estados Unidos, que cada año por Acción de Gracias perdona a dos pavos, en Miami "tenemos otro (animal) favorito para las fiestas".

Ana Mengotti.