España se adentra en un nuevo veranillo, según el meteorólogo Samuel Bieber, que dejará temperaturas superiores a los 30 ºC e incluso cerca de los 35 ºC en algunas capitales durante los próximos días, antes de un cambio de tiempo.
Bieber explica que "más allá de algunas precipitaciones acotadas a la vertiente mediterránea, Baleares y Canarias, el tiempo estable se impondrá hasta el viernes", por lo que predominarán los cielos despejados en gran parte del territorio peninsular estos días.
Eso sí, las amplitudes térmicas serán importantes, especialmente en el interior peninsular. Aunque las mínimas han repuntado, no sobra la chaqueta a primeras horas del día, ya que el calor llega sobre todo con el avance de la mañana.
Detrás del episodio hay una dorsal extremadamente potente, con geopotenciales de récord para las fechas a 5.500 m. Bajo esta gran zona de altas presiones, "el aire se recalentará y el episodio se extenderá a buena parte de Europa".
Una dorsal de récord
Por ahora, las borrascas circularán a latitudes muy altas. Las únicas excepciones estarán a orillas del Mediterráneo y en Canarias, donde la combinación de vientos marítimos y algo de aire frío en altura propiciará la aparición de algunos chubascos.
El sábado marcará un punto de inflexión. El chorro polar perderá velocidad y ello se traducirá en grandes ondulaciones en nuestras latitudes, que recompondrán la circulación atmosférica y permitirán el ascenso de un potente anticiclón de sur a norte.
Forzado por la meandrización de la corriente en chorro, ese anticiclón podría alcanzar "presiones máximas en torno a 1040 hPa, extremadamente altas para esta época del año", según el experto, que detalla su posible evolución en los días siguientes.
Los modelos coinciden en que el anticiclón tenderá a volcarse de oeste a este entre el sábado y el lunes, con su centro en el entorno del mar del Norte, aunque la posición varía ligeramente en cada salida.
Esta posición impulsará vientos de levante o noreste, más húmedos, y favorecerá la llegada de masas de aire frío procedentes de latitudes altas. Los mapas insisten en que arrastrará una vaguada retrógrada, de noreste a suroeste, que podría desgajarse.
De esa forma se generaría "una dana que sería bastante profunda en las inmediaciones de la Península". Incluso podría aparecer también algún vórtice más de carácter secundario, lo que, según Bieber, complica todavía más la previsión a estos plazos.
Bieber insiste en "la incertidumbre de una situación que puede traer un bajón térmico, lluvias fuertes e incluso nieve en España". La mayoría de los modelos apuntan a una entrada fría potente, y otros solo a un pequeño descuelgue.
Lo que está "casi asegurado" es el cambio de tiempo. Por ahora, el modelo europeo apunta a que las comunidades mediterráneas podrían sufrir lluvias localmente fuertes y tormentas por el viento de levante y aire frío en capas medias-altas.
Las lluvias serían persistentes en el Cantábrico por el flujo de norte, y más irregulares y dispersas en el resto del país, pero "cualquier variación en la trayectoria de esta posible dana puede dar un vuelco en la previsión".
