P. G. Santos
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Los ciclones tropicales no serán más frecuentes a escala global, pero sí podrán ser más intensos y peligrosos. Así lo advierten los meteorólogos de eltiempo.es, que sitúan estos fenómenos entre los que más cambiarán con el actual calentamiento global.

La conclusión aparece en su análisis sobre fenómenos meteorológicos extremos, donde recuerdan que el cambio climático no solo modificará el clima medio de las regiones, sino también sus extremos, con efectos desiguales según el fenómeno y según el territorio.

Aunque el número de tormentas no aumente, el verdadero problema es su fuerza. Desde los años 80 han crecido la intensidad, la frecuencia y la duración de los grandes huracanes de categoría 4 o 5 en el Atlántico Norte.

El aumento de la intensidad observado se relaciona con el aumento de la temperatura superficial del mar en las zonas donde los huracanes se forman y por las que se desplazan, según el National Climate Assessment de Estados Unidos.

Más riesgo, más incógnitas

Pero el océano no es el único factor. La temperatura de las capas altas de la atmósfera, la humedad relativa y la cizalladura del viento también influyen en el desarrollo y la intensificación de estos sistemas, según la NOAA.

El IPCC, el panel de expertos de la ONU sobre cambio climático, considera probable que aumente la proporción de ciclones tropicales muy intensos y que crezca la intensidad media de estas tormentas a escala mundial, según sus últimos estudios.

Las proyecciones de la NOAA apuntan en la misma dirección: con 2 ºC más de calentamiento global, la intensidad media de los ciclones tropicales aumentaría hasta un 10% según los modelos climáticos, con confianza media o alta.

Curiosamente, algunas revisiones científicas concluyen que el número total de ciclones podría incluso reducirse a finales de este siglo, mientras que los que se formen tenderían a alcanzar con más facilidad las categorías 4 y 5, las más destructivas.

El Mediterráneo tampoco se libra del cambio. Los medicanes, ciclones formados en este mar con similitudes a los huracanes, serán menos frecuentes en otoño, pero más peligrosos, con mayor duración, rachas de viento más fuertes y más precipitaciones asociadas.

Según eltiempo.es, el calentamiento de la cuenca mediterránea aporta más energía disponible, lo que favorece la severidad de las lluvias intensas, un fenómeno que ya afecta con especial dureza a la región mediterránea de España, también propensa a sequías.

En España, además, el calentamiento se siente ya más en verano que en invierno, con veranos más largos y olas de calor de mayor duración, según recoge eltiempo.es a partir de datos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

Un ciclón más intenso implica vientos más destructivos y lluvias más torrenciales sobre las zonas afectadas. Por eso, aunque su frecuencia no crezca, el riesgo para las poblaciones costeras podría aumentar de forma notable a lo largo del siglo.

Aun así, persisten incógnitas. Los estudios de la NOAA reconocen un amplio abanico de resultados entre los distintos modelos, con algunos que incluso proyectan descensos, y admiten que aún no hay proyecciones fiables sobre trayectorias, tamaño o intensificación rápida.