España afrontará este jueves un acusado contraste térmico entre sus dos mitades. Mientras el oeste peninsular vivirá temperaturas más propias del inicio del otoño, el este mantendrá valores plenamente veraniegos.
La jornada del 27 de agosto será especialmente representativa de esta división térmica, con diferencias muy marcadas entre territorios separados por apenas unos cientos de kilómetros. El panorama será prácticamente de dos estaciones.
Según explica la meteoróloga Mar Gómez, las temperaturas máximas descenderán de manera generalizada, aunque la bajada será especialmente notable en algunas zonas del interior peninsular, donde superará los seis grados
En cambio, el descenso será mucho menos acusado en los litorales y prelitorales mediterráneos. En algunos puntos, incluso, los termómetros podrán subir, manteniendo un ambiente claramente veraniego frente al enfriamiento occidental.
Los mapas de temperatura reflejan esta diferencia con claridad. La mitad occidental aparece con valores inferiores a la media habitual de finales de agosto, mientras el este conserva anomalías positivas.
Situación excepcional
En determinadas zonas del oeste, las temperaturas máximas podrían quedar entre 5 y 10 grados por debajo de lo normal. En el este, las anomalías positivas alcanzarán localmente cinco grados.
Este contraste se explica por la llegada de una masa de aire más fresca desde el Atlántico, que penetrará por el oeste peninsular, mientras otra mucho más cálida persistirá sobre el Mediterráneo.
La frontera entre ambas masas de aire situará a España en una posición especialmente llamativa. El oeste recibirá el aire atlántico más fresco, mientras el este continuará bajo la influencia del calor mediterráneo.
El mapa meteorológico de unos 850 hectopascales, equivalente aproximadamente a 1.500 metros de altitud, permite observar esta diferencia entre masas de aire con especial claridad durante la jornada.
Estas temperaturas en altura no representan directamente las que se registrarán en superficie. Sirven para identificar si el aire sobre una zona resulta más frío o cálido de lo habitual.
El verano, además, seguirá muy presente en buena parte del territorio. Todavía podrán superarse los 30 ºC en áreas del valle del Ebro, Mallorca, prelitorales levantinos y zonas bajas del sureste.
El Mediterráneo ayudará a conservar el calor gracias a su elevada inercia térmica. Mientras el interior puede enfriarse rápidamente con una entrada atlántica, el mar mantiene temperaturas elevadas durante más tiempo.
La diferencia también se apreciará durante la noche, con mínimas más bajas especialmente en el interior y valores significativamente superiores junto al Mediterráneo. Todo ello llegará después de un verano excepcionalmente cálido.
Junio fue el segundo junio más cálido registrado en España y julio se convirtió en el mes más cálido de la serie histórica. Por eso, estas irrupciones frescas destacarán especialmente.
