Las ciudades costeras podrían estar perdiendo uno de sus mecanismos naturales para combatir el calor. La brisa marina, habitual durante el verano, se está debilitando a medida que aumentan las temperaturas del océano.
Mario Picazo, meteorólogo, ha puesto el foco en este fenómeno y advierte de que el calentamiento de los océanos está haciendo menos constante esta circulación de aire que refresca muchas zonas urbanas costeras.
El fenómeno no es menor, porque la brisa marina funciona como una especie de aire acondicionado natural para numerosas ciudades. Su llegada ayuda a aliviar el calor acumulado durante las jornadas más cálidas del verano.
Según el estudio publicado en Nature, el aumento de la temperatura superficial del mar ya ha reducido los días con brisa marina entre un 3% y un 45% en el 67% de las ciudades analizadas.
La investigación estudió la evolución de la brisa marina y terrestre en 18 grandes y megaciudades costeras, utilizando diferentes escenarios relacionados con el aumento de la temperatura superficial del océano.
Menos brisa
Los resultados muestran que las ciudades situadas en latitudes medias han sufrido algunas de las mayores reducciones. En estos lugares, los días de brisa marina han disminuido entre un 29% y un 45%.
Los investigadores relacionan esta pérdida con una reducción superior al 5% aproximadamente en el contraste térmico diario entre el mar y la tierra, un factor fundamental para impulsar este sistema de circulación costera.
El estudio también plantea un escenario futuro especialmente relevante. Un aumento adicional de 0,52 ºC en la temperatura superficial del mar respecto a los niveles históricos podría multiplicar por 4,5 la reducción de estos días.
Esta evolución no afectaría únicamente a la sensación térmica de quienes viven junto al mar. Los autores señalan que unas brisas más débiles pueden incrementar el estrés térmico de millones de habitantes.
El debilitamiento de esta circulación natural también podría tener consecuencias sobre la calidad de vida en las ciudades costeras, al reducir uno de los mecanismos atmosféricos que contribuyen a moderar el calor urbano.
Además, los efectos podrían alcanzar otros ámbitos. Mario Picazo destaca que la disminución de las brisas marinas incluso puede afectar a la producción de energía eólica marina, vinculando el fenómeno con otro recurso costero.
Los autores consideran que este efecto del calentamiento oceánico supone una amenaza importante y hasta ahora mismo poco atendida para la habitabilidad de las ciudades costeras, especialmente bajo escenarios de mayores emisiones.
