P. G. Santos
Publicada
Las claves

La meteoróloga Mar Gómez ha lanzado una advertencia clara sobre el fenómeno climático que se avecina: El Niño de este año podría convertirse en uno de los episodios más intensos jamás registrados desde que existen mediciones fiables, por 1950.

Gómez ha explicado que el fenómeno ya está activo en el Pacífico tropical y se está intensificando a gran velocidad, según los últimos datos publicados por la NOAA, que mantienen activa la alerta oficial desde el pasado 13 de agosto en la región.

En julio, la región Niño 3.4, la referencia principal para vigilar el fenómeno, presentó una anomalía de 1,4 ºC, mientras que a determinadas profundidades del océano se han registrado anomalías cálidas de hasta 10 ºC bajo la superficie marina.

En condiciones normales, los vientos alisios soplan de este a oeste y empujan el agua cálida hacia Indonesia y Australia, pero durante El Niño estos vientos se debilitan y el calor se desplaza gradualmente hacia el este del Pacífico.

Cómo impactará en España

La NOAA considera que existe ya más de un 90% de probabilidad de que El Niño se convierta en un episodio "muy fuerte" durante los próximos meses, un salto notable respecto a las previsiones manejadas a comienzos de año.

Y hay una posibilidad todavía más llamativa: para el trimestre de octubre a diciembre, el organismo estima un 69% de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad histórica, situándose entre los episodios más intensos que existen desde 1950.

Este cambio supone un giro radical respecto a comienzos de año: veníamos de condiciones de La Niña, pasamos después por una fase neutral y, en solo unos meses, el Pacífico ha completado una transición rápida hacia un episodio intenso.

El Niño libera hacia la atmósfera parte del enorme calor almacenado en el Pacífico tropical, y suele favorecer un aumento adicional de la temperatura media global, en un planeta que ya es mucho más cálido por el cambio climático.

La Organización Meteorológica Mundial prevé para agosto, septiembre y octubre una clara predominancia de temperaturas superiores a la media en gran parte de las zonas continentales, con una señal especialmente marcada en el sur de Europa, África y Asia.

El calentamiento del Pacífico también modifica la circulación de Walker y, con ella, la distribución global de las lluvias: se esperan más precipitaciones en el Pacífico central y oriental, y también mayor riesgo de sequía en Australia y Centroamérica.

La relación entre El Niño y el tiempo en Europa es mucho menos directa que en el Pacífico: para agosto, septiembre y octubre, los modelos muestran una cierta señal hacia precipitaciones superiores a la media en el sur de Europa.

La señal sobre las precipitaciones es solo baja o moderada, por lo que Mar Gómez ya advierte de que El Niño no permite, por sí solo, anticipar con precisión el tiempo que hará en España dentro de varios meses.

A este panorama se suma la posible aparición de un Dipolo del Océano Índico positivo, otro patrón climático capaz de reforzar algunos de los efectos regionales, por lo que los expertos seguirán vigilando de cerca su evolución este otoño.