El bimestre de junio y julio ha sido el más cálido desde que hay registro, según la Agencia Española de Meteorología (Aemet). Hasta entonces, los bimestres más cálidos correspondían a los años 2022 y 2025.
Para el meteorólogo Duncan Wingen, que tres de los veranos más calurosos de la serie histórica se hayan producido en los últimos cinco años es "prueba irrefutable" de que el cambio climático está detrás de estos sucesos.
Aún es pronto como para determinar si el comportamiento de agosto será similar. Lo cierto es que, por el momento, "está siendo más benigno", pero con temperaturas que a nivel nacional continúan por encima de la media.
Para la segunda semana de agosto se espera la llegada de una nueva situación de domo de calor, la cual causaría un ascenso térmico generalizado tras unos días de tregua. Esta situación podría comenzar a partir de este lunes 10 de agosto.
Avisos amarillos por calor
Todavía se desconoce si este fenómeno podría dar lugar a la que sería la sexta ola de calor del verano o si tan 'solo' se quedará en un episodio de calor extremo. Lo que sí se sabe es que a principios de la semana se repetirá la situación atmosférica tan recurrente este verano: una depresión con aire frío en el Atlántico.
La bajada de aire frío, explica Wingen, dejará un efecto contrario en España; esto es, el ascenso de la dorsal subtropical y un flujo de vientos del sur en niveles medios de la troposfera. Todo ello irá acompañado de una masa de aire cálido.
Aunque permanecerá en la Península durante toda la semana, el noroeste peninsular y la vertiente cantábrica no se verán afectadas por este fenómeno. El estancamiento de las altas presiones será el que dé lugar a un nuevo domo de calor, con el aire en niveles bajos quedando atrapado bajo la tapadera del anticiclón.
Este escenario dará lugar a una semana extremadamente cálida en Europa. El modelo europeo prevé anomalías de hasta 6 ºC más para la semana que viene en Alemania, Austria, Eslovaquia, Francia, Hungría, Países Bajos, norte de Italia, República Checa y Suiza.
Las anomalías negativas se registrarán tanto en los países nórdicos como en la cordillera del Atlas de Marruecos. En España, por su parte, los efectos se harán notar en forma de un nuevo ascenso térmico que comenzará en los próximos días.
En el inicio de la semana se esperan ya entre 36 y 38 ºC en amplias zonas de Andalucía, Cataluña, Comunidad de Madrid, Extremadura, interior de la Región de Murcia, la meseta sur, sur de Galicia y Mallorca.
Las temperaturas máximas volverán a alcanzar los 40 ºC en el valle del Guadalquivir y es probable que también lo haga en el valle del Ebro a partir del martes. Las máximas irán de los 35 ºC a los 39 ºC en la zona centro y mesetas, con avisos amarillos asegurados.
La vertiente cantábrica será "un oasis ante el calor": las máximas quedarán por debajo de los 30 ºC en casi todas las capitales de provincia.
