El ecuador de julio va a estar marcado por temperaturas extraordinariamente altas en buena parte de España. Las previsiones apuntan a que las zonas más afectadas se localizarán en el litoral mediterráneo. En Cataluña o la Comunidad Valenciana los termómetros podrían llegar a los 42 ºC.
No es de extrañar que vaya a ser uno de los puntos en los que más se sufrirá el calor extremo, pues, como viene sucediendo en veranos anteriores, el agua del mar Mediterráneo se encuentra extremadamente caliente, lo cual se deja sentir en los territorios de los alrededores.
Precisamente una de las ciudades europeas en la que más se están percibiendo los niveles tan altos de temperatura es Barcelona, donde han tenido que soportar hasta 36 ºC, con una humedad del 60%.
Este último dato es importante ya que, aunque la ciudad condal se caracteriza por tener un calor húmedo, "no es nada habitual en España registrar sensaciones térmicas de hasta 51 ºC", como ha señalado el meteorólogo Luismi Pérez en declaraciones a la Cadena SER.
Deshidratación con 35 ºC
El haber llegado a sensaciones térmicas más propias de países del centro de África y de Oriente Medio se debe a la combinación del calor y de la humedad, por lo que cada vez va siendo más habitual en nuestro país encontrarnos con este fenómeno.
Sobre todo se está repitiendo con más frecuencia en algunas regiones de Cataluña, en toda la Comunidad Valenciana y en Aragón. Sin embargo, en otras zonas del territorio peninsular no se está dando tanto.
Y es que, en realidad, las altas temperaturas han estado ligadas normalmente a humedades muy bajas. Un claro ejemplo, expone el meteorólogo, es que recientemente en Murcia se han registrado 42 ºC, pero la humedad apenas superaba el 17%.
Afortunadamente, en Murcia los 42 ºC no fueron acompañados de una humedad elevada; sin embargo, lo que más preocupa a Pérez es la falsa sensación de seguridad que puede generar el observar que el termómetro marca 35 ºC.
A esta temperatura, si se combina con una humedad del 60%, "nuestro cuerpo está aguantando una sensación térmica de hasta 50 ºC", por lo que "se pone a sudar enseguida y la deshidratación es total".
Por ello es fundamental extremar precauciones ante esta clase de situaciones tan peligrosas: "Si nos encontramos al sol, puede darnos una insolación, la deshidratación viene después". En el caso de que no se le ponga solución, el mayor riesgo es que se produzca un golpe de calor.
Pérez considera que sería importante llevar a cabo una reforma con los avisos de las agencias meteorológicas para que tuvieran también en cuenta la sensación térmica: "Existen fórmulas para modelizar la humedad que va a haber en cada sitio y las temperaturas".
En el momento en el que se alcanzaran ciertos umbrales de sensación térmica, también tendrían que adaptarse los avisos porque "es muy peligroso trabajar al aire libre con la humedad muy elevada".
