Murcia

Mediodía del domingo. El velero 'Diosa Maat' echa el ancla entre las islas del Barón y de la Perdiguera, para que un equipo de Ecologistas en Acción se sumerja en el Mar Menor y analice el estado del agua. Los cuatro buceadores de la expedición empiezan la inmersión, pero uno abandona al bajar unos metros: no ve nada y siente ansiedad. La causa de la nula visibilidad por la que regresa a la superficie la explica el ecologista Pedro Luengo: "La sopa verde está a tope".

No exagera un ápice. El último informe sobre el estado de la albufera, elaborado por el Departamento de Ingeniería Química y Ambiental de la Universidad Politécnica de Cartagena, alerta de "valores altos" de clorofila en la cubeta sur del Mar Menor: exceden los 16 microgramos por litro y llegan a 30 microgramos por litro por encima de los cinco metros de profundidad.

Estos datos recabados el 27 de septiembre son alarmantes porque si retrocedemos a septiembre de 2020, el valor medio de la clorofila era de 1,1 microgramos por litro. "El nivel de clorofila sirve para conocer la presencia de microalgas en el agua y se está produciendo un crecimiento exponencial en el Mar Menor", advierte Pedro Luengo: uno de los cuatro buzos que se sumergió el domingo en la albufera.

Ecologistas en Acción realizó una prueba de turbidez del agua usando el disco de Secchi y la visibilidad era nula en el Mar Menor, a partir del metro y medio, sin embargo, el mismo disco en el Mediterráneo se veía hasta los ocho metros de profundidad. "Es una sopa verde total: al bucear no se puede ver el fondo ni al compañero", ejemplifica Luengo.

La profesora del Departamento de Ciencias del Mar y Biología Aplicada de la Universidad de Alicante, Paqui Jiménez, corrobora que el nivel de clorofila de la albufera "es mucho mayor del habitual".

Un equipo de buceadores se sumergió este domingo en el Mar Menor para comprobar el estado del agua.

Jiménez indica que "el fitoplancton está creciendo por un estancamiento de las aguas y se están produciendo problemas de oxigenación en el Mar Menor". De hecho, el informe de la Universidad Politécnica de Cartagena recoge que los valores de oxígeno disuelto son de 3,5 miligramos por litro, en la cubeta sur de la albufera, cuando por estas fechas los valores oscilan de 4 a 7 miligramos por litro. "Hace falta que sople viento de Levante que permita mezclar las aguas oxigenándolas".

Sedimentos con nitratos y fosfatos

El citado informe -basado en la última campaña oceanográfica- también detecta una entrada de sedimentos por las últimas lluvias torrenciales que descargaron 60 litros por metro cuadrado en el Campo de Cartagena. Al tratarse del entorno del Mar Menor, esos sedimentos arrastraron nitratos y fosfatos de la agricultura, en definitiva, un cóctel explosivo para el ecosistema, tal y como subraya la Universidad Politécnica de Cartagena: "No sería descartable un nuevo episodio de anoxia en los próximos días, que como muestran los datos reseñados, estaría ya en un proceso avanzado".

El asunto no es baladí porque supone que volvería a repetirse el drama del 16 de agosto, cuando otra anoxia, aniquiló 15 toneladas de peces, crustáceos y materia orgánica. Esta falta de oxígeno se está viendo espoleada por la ausencia de viento en el litoral marmenorense, lo que está provocando un estancamiento de las aguas de fondo, una elevada concentración de clorofila y la degradación tanto de la pradera de vegetación sumergida, como de las células de fitoplancton, que pueden desembocar en una nueva mortandad masiva de peces.  

Prueba de ello es que el informe pone el acento en el riesgo que corre la cubeta sur del Mar Menor, por una "tendencia a acumular la materia orgánica y masas de aguas anóxicas en el fondo en el arco sur".

Pedro Luengo, portavoz de Ecologistas en Acción en Murcia, remarca que la situación es crítica: "El Mar Menor está fatal, hay una posibilidad grande de otra anoxia porque en la columna de agua no se está produciendo un intercambio entre la masa superficial y la del fondo donde además se está descomponiendo materia orgánica que consume oxígeno".

Concatenación de crisis

El ecosistema del Mar Menor está muy dañado y se enfrenta a una concatenación de episodios anóxicos en un estrecho margen de tiempo, algo que no se había producido hasta la fecha. Basta con consultar la hemeroteca: hubo una sopa verde en mayo de 2016; una anoxia en octubre 2019, y otra en agosto de 2021. Pero ahora, esta última anoxia se encuentra en un estadio de sopa verde, camino hacia otro episodio de falta de oxígeno y jamás se habían enlazado dos crisis mediando entre ambas sesenta días.

Lo peor de todo es que tras lo sucedido el 16 de agosto, se veía venir una sopa verde que desembocase en otra anoxia y las administraciones estatal y regional perdieron el tiempo en una guerra de competencias. El 26 de agosto, miembros de Anse y WWF España realizaron una inmersión en la albufera captando imágenes submarinas, que evidenciaban que la fauna había desaparecido de los fondos y la vegetación estaba muriendo. Un mes después los parámetros del ecosistema han empeorado.

Anse realizó otra inmersión a finales de agosto donde se puso de manifiesto la turbidez del Mar Menor.

Todo ello ha provocado que el Gobierno de Murcia haya decidido enviar al Ministerio para la Transición Ecológica los resultados de este informe, donde la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT) propone una actuación de emergencia en el Canal de Marchamalo "para prevenir, o al menos paliar, la pérdida de 'stocks' y biodiversidad que pudieran comprometer la recuperación del sistema".

El Ejecutivo murciano quiere aumentar temporalmente el calado de la Gola de Marchamalo para que se produzca un intercambio de aguas entre el Mediterráneo y el Mar Menor, permitiendo la oxigenación del ecosistema de la albufera. El informe de la UPCT defiende que el dragado "podría jugar un papel regulador sobre la acumulación de materia orgánica y agua hipóxica/anóxica en el arco sur del Mar Menor".

Y prosigue argumentando que sería una actuación puntual, controlada en el tiempo y reversible. "El flujo de intercambio en este canal, parece presentarse como una de las pocas medidas urgentes a tomar, para paliar los efectos devastadores que un nuevo episodio de anoxia tendría sobre un sistema ya muy alterado por el último episodio de anoxia".

La polémica de Marchamalo

Esta actuación en la Gola de Marchamalo divide a los científicos. Valga como ejemplo que el documento de la Politécnica de Cartagena lo firma Javier Gilabert, profesor del Departamento de Ingeniería Química y Ambiental, pero la bióloga marina de la Universidad de Alicante, Paqui Jiménez, no comparte esta actuación.

"Esa solución no está justificada porque la conectividad de aguas entre el Mediterráneo y el Mar Menor alteraría los niveles de salinidad del ecosistema de la albufera y permitiría la entrada de un parásito que provoca la mortandad de la población de nacras", alerta Jiménez.

Las nacras del Mar Mernor están catalogadas dentro de la lista de especies protegidas porque apenas quedan ejemplares en España, más allá de las poblaciones de la albufera murciana o del delta del Ebro en Cataluña. El Gobierno de Murcia está dispuesto a pedir amparo judicial para que sean los tribunales los que autoricen la actuación en Marchamalo, con el objetivo de evitar otro nuevo episodio de mortandad masiva de peces y crustáceos como el de agosto -que afectó a treinta especies-.

Personal de medio ambiente retirando peces muertos del Mar Menor en agosto. Enrique Falcón

En Ecologistas en Acción exigen al Ministerio para la Transición Ecológica y a la Consejería de Agricultura de Murcia que cesen el enfrentamiento político y trabajen en la misma dirección. "Hacen falta actuaciones urgentes y conjuntas", remarca el ecologista Pedro Luengo.

Tanto la Confederación Hidrogáfica del Segura, dependiente del Estado, como la Consejería, a juicio de esta organización, podrían coordinarse para recuperar el cauce de la Rambla del Albujón que a diario vierte 5.000 kilos de nitratos al Mar Menor. "Es necesario reestablecer la conexión entre la Rambla del Albujón y los humedales para que hagan de filtro comiéndose los nutrientes procedentes de la agricultura intensiva del Campo de Cartagena".

Recta final de la ILP

Las organizaciones ecologistas reclaman a las administraciones estatal y regional, que intervengan en todas las ramblas del entorno marmenorense naturalizando sus cauces y recuperando su conectividad, así como las zonas inundables para evitar el impacto de las escorrentías.

También exigen un corredor de filtros verdes frente a la fronja litoral y el cese inmediato de la actividad en las fincas agrícolas que carecen de derechos de riego. Mientras las espadas siguen en alto entre el Palacio de San Esteban y la Moncloa, los colectivos sociales y activistas tienen señaladas en el calendario dos fechas cruciales para el futuro del Mar Menor.

La primera, la manifestación convocada en Murcia, el 7 de octubre, para exigir una solución a esta crisis ambientalLa segunda, la campaña de recogida de firmas de la Plataforma ILP que concluye el 15 de octubre y que debe reunir 500.000 rúbricas para plantear al Congreso de los Diputados una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) que dote a la albufera murciana de personalidad jurídica propia

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