Blancas, multicolores, pequeñas, grandes... En España son más de 270.000 las servilletas de papel distribuidas en barras y mesas de bares, restaurantes o chiringuitos, pero existen ya soluciones para evitar que vuelen y contaminen playas, ríos o alcantarillas.

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Para evitarlo, un sencillo dispositivo: una caja de cartón reutilizable, que funciona a modo de papelera adherida al propio servilletero, se encargará de que los clientes se acostumbren a depositar estos residuos en su interior para "evitar que acaben ensuciando el entorno", a la vez que "se recuperan millones de kilos de papel para su reciclaje y nueva utilización", explica a Efeverde el creador del proyecto, Pablo José Galcerán.

El recipiente está recubierto con un barniz ecológico tanto en su interior como en su exterior para "poder introducir servilletas húmedas o mojadas y que no se deteriore", y para que cuando el camarero limpie la mesa o se derrame algún líquido "tampoco se vea dañado", especifica su inventor.

La cajita, que incorpora el mensaje 'tu acción colabora con el medio ambiente', deber ser armada y fijada al servilletero, pues está pensada para que "pueda ser usada durante cuatro días o más" y, una vez que resulte inservible, "sea desmontada y arrojada al contenedor azul".

Entre sus ventajas, destaca Galcerán, también sobresale el tiempo que el profesional de la hostelería se ahorra en dejar las mesas libres de papeles, en torno a "un minuto o un minuto y quince segundos", ya que cuando el camarero recoge la vajilla para lavarla "tiene que quitar los residuos de dentro de los recipientes" y, al final, "acaban en un cubo de basura que va al contenedor gris".

Interesado en la recuperación de este desecho, Pablo José recorrió España y descubrió que "existen numerosas papeleras, pero ninguna resulta concreta y efectiva", porque se emplean para arrojar otros materiales y "no se genera un reciclaje correcto ni la conciencia por reciclar".

"¡Aquí hace falta una papelera!", se dijo a sí mismo Galcerán un día que se encontraba en un bar de Mataró, en Barcelona, cuando un intenso viento echó a volar todas las servilletas que había sobre su mesa.

A partir de ese momento, hace ya tres años y medio, este argentino descendiente de catalanes, que volvió a Cataluña 95 años después de que sus bisabuelos partieran para el país sudamericano, ha dejado su trabajo como pintor de obra para dedicarse de lleno a este proyecto.

La iniciativa, que saldrá a la venta este mes, ya ha sido probada en cuatro bares de Mataró: "Coloqué las cajas en todas sus mesas y en dos días se generó una utilización por parte del 80 % de sus clientes", apunta su impulsor, quien no se esperaba "tan buena acogida".

Los responsables de los establecimientos, recuerda, le dijeron que no las quitara "porque su clientela se había acostumbrado a ellas".

Su comercialización se llevará a cabo de forma digital y también preparará unos sobres de promoción para los comercios", y para ello está "recopilando datos sobre bares de toda España porque la idea es que salga a la venta en 15 ó 20 locales de las principales urbes como primer lanzamiento".

El precio, señala, está "aún por fijar", pero ascenderá a "céntimos de euro", una cantidad, dice, "más que pagada por el ahorro de tiempo que le supone a los profesionales de la hostelería al no tener que recoger los papeles".

El vuelo de las servilletas, asegura, ha llevado a numerosos ayuntamientos a "crear ordenanzas o imponer multas a los propietarios", porque "desembocan en un problema grave" y "ellos deben ser responsables de los residuos que generen".

Por Rafael González.