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Alcanzar las cero emisiones en los próximos 30 años parece una hazaña titánica en un mundo aún dependiente de los combustibles fósiles, pero no es imposible. Las cuentas salen si las emisiones de CO2 se reducen a la mitad cada década a partir de ahora. Solo así se conseguirá cumplir uno de los objetivos del Acuerdo de París.

Pero, ¿cómo lograr una transición socioeconómica lo suficientemente rápida para estabilizar el clima? Un equipo de científicos liderado por el Instituto Potsdam para la Investigación del Impacto Climático (PIK, por sus siglas en alemán) ha analizado los mecanismos más susceptibles de provocar un cambio social rápido en los próximos 15 años. Los resultados se publican en la revista PNAS.

Tras realizar una encuesta a 133 expertos internacionales en cambio climático y un taller con otros 17, los autores concluyen que para generar una transformación es necesario eliminar los subsidios en combustibles fósiles a la vez que se incentiva la generación de energía distribuida; construir ciudades neutras en carbono; desinvertir en acciones vinculadas con los combustibles fósiles; exponer las implicaciones morales de su uso; mejorar la educación y la participación climática; e informar sobre las emisiones de gases de efecto invernadero.

“Tenemos que convertirnos en el cambio, en todos los aspectos que controlamos de nuestras vidas”, explica Otto.

“Creo que el cambio es posible. La mayoría de los expertos que participaron en nuestra investigación también lo creyeron. Sin embargo, esto nunca sucederá si solo estamos esperando a la transformación. Tenemos que convertirnos en el cambio, en todos los aspectos que controlamos de nuestras vidas”, explica a SINC Ilona M. Otto, autora principal del trabajo e investigadora en el instituto alemán.  

La lista de acciones a tomar para lograr un mundo descarbonizado podría ser más larga, según los autores, pero los mecanismos que proponen permitirán desarrollar vías rápidas de transformación socioeconómica. A corto plazo, la desinversión en actividades relacionadas con el uso de combustibles fósiles y la generación de energía neutra en gases de efecto invernadero serán los principales impulsores del cambio.

“Esto podría desencadenar un efecto avalancha positivo”, recalca el físico Jonathan Donges, del FutureLab del PIK. Para ello, el factor decisivo en este proceso de reajuste será el rendimiento financiero cuando la energía neutra genere mayores beneficios que la generación de energía basada en carbono.

La solución somos nosotros

Estos cambios económicos deben estar respaldados por iniciativas sociales, pero estas tardarán más en instaurarse, aunque la conciencia medioambiental sea importante en la actualidad. Para ello, a largo plazo, y para que el cambio social tenga éxito, se necesitará establecer un nuevo equilibrio social en el que la protección climática se reconozca como una normal social gracias a la puesta en marcha de procesos de inflexión social. De lo contrario, el proceso de descarbonización no será posible, dicen los autores.

La sociedad global necesita disminuir el uso de energía, producirla a partir de fuentes renovables y garantizar una distribución justa de estos recursos.

El mayor cambio que deberá asumir la sociedad es respecto a la dependencia y el consumo de energía. “Esta adicción al consumo de energía está en constante aumento y, al mismo tiempo, existen grandes desigualdades en su uso“, alerta a Sinc Ilona Otto. En general, la sociedad global necesita disminuir el uso de energía, producirla a partir de fuentes renovables y garantizar una distribución justa de estos recursos.

Para la investigadora Ilona Otto, la acción climática debe ser impulsada por ciudadanos de todo el mundo, dependiendo de sus capacidades. Así, las normas sociales se deben redefinir para hacer frente a la crisis climática. “Esto demuestra que somos la solución a la crisis climática y que la transformación hacia la sostenibilidad global ya ha comenzado. Solo necesitamos que sea lo suficientemente rápida y profunda”, añade.

La socióloga concluye: “Nuestro futuro está en nuestras manos y necesitamos una movilización social masiva. Una minoría comprometida puede cambiar a la mayoría. Esto ha sido probado por ejemplos históricos y por la evidencia experimental“.

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