El gasto medio de energía que emplean los españoles para refrigerar las casas supera desde hace tres años el gasto medio para calentarla. Este es uno de los datos que evidencia el aumento de las temperaturas en el escenario actual de crisis climática, según han apuntado este miércoles dos portavoces de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). En España, el aumento medio de la temperatura se sitúa en 1,7 grados desde la época preindustrial, lo que supone un calentamiento superior al de la media global, en torno a 1,1 grados. El Acuerdo de París establece el ambicioso objetivo de frenar el aumento medio mundial por debajo de 2 grados y, si es posible, de 1,5. Pero de acuerdo a los datos, ya vamos un poco tarde. 

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Este crecimiento de las temperaturas es una de las consecuencias, según la mayoría de los científicos, de las emisiones de CO2 derivadas de la actividad humana. Beatriz Hervella, portavoz de la Aemet, ha informado de que la concentración en España de este gas de efecto invernadero ha superado en 2019 por primera vez las 415 partes por millón, según registró en primer lugar el Observatorio de Izaña, en Tenerife, Canarias. "Tenemos que retroceder tres millones de años para encontrar un cifra similar en la Tierra, es decir, para el hombre es territorio inexplorado", ha explicado la física. Como ya apuntó la Organización Meteorológica Mundial en la COP25 en Madrid, 2019 cerrará la década más caliente registrada.

Menos olas de frío y más olas de calor

Así, la Aemet ha revelado nuevas evidencias del cambio climático en España. Por ejemplo, las noches tórridas, aquellas en las que la temperatura mínima es igual o superior a 25 grados, se han multiplicado por diez desde 1984 en las 10 capitales españolas más pobladas, con un impacto potencial sobre más de nueve millones de españoles (cerca del 20% del total de la población). También se han duplicado, desde ese año, el número de días que se superan los umbrales de temperatura de ola de calor en la Península, mientras que se han reducido en un 25% los días con olas de frío al año. 

Además, las olas de calor registradas en junio en España, cuando tienen más consecuencias al no estar el cuerpo aún aclimatado al calor, son ahora diez veces más frecuentes que en los años 80 y 90 del siglo XX. Otro de los efectos del cambio climático, ya revelado el pasado marzo por la Aemet, es el alargamiento de los veranos, que ahora dura cinco semanas más que a comienzos de los años Ochenta. "El ritmo del cambio es tan rápido que la pregunta clave es si vamos a ser capaces de adaptarnos a ese ritmo, o  si seremos una especie más de paso en la Tierra", reflexiona la portavoz de la agencia. 

Cada vez más lluvias torrenciales

Las evidencias del cambio climático también se observan sobre las precipitaciones, aunque la tendencia es más difícil de constatar. Esto se debe las características propias del clima mediterráneo: se intercalan años muy secos y otros muy lluviosos, a lo que se suma la torrencialidad como factor propio, según explica Rubén del Campo, técnico de meteorología en Aemet. No obstante, se puede ver una tendencia a acumulaciones de lluvia en 24 horas, cada vez más elevadas en el área mediterránea, dando lugar a un aumento de la torrencialidad. Pero no solamente en esta zona. "Por ejemplo, este año también hubo lluvia muy intensa en el centro de Navarra, que no es habitualmente nada torrencial", ha destacado Del Campo. 

En relación al océano, el aumento del nivel del mar ha sido especialmente notable desde el año 1993 en el área del Estrecho, en el archipiélago canario, así como en la costa atlántica. La tendencia en torno a las costas españolas es de un aumento de entre 2 y 3 milímetros al año desde principios de los años 90. Mientras, la temperatura de la superficie ha subido 1,3ºC desde principios de los años 80, según el Centro de Estudios Ambientales Del Mediterráneo. "Es muy destacable que el aumento de la temperatura del mar sea más lento que el de la atmósfera. Esto se debe a que el agua del mar es un gran reservorio de energía y por eso cuesta más", explica el portavoz de la Aemet. 

El calor como nueva normalidad

Los portavoces de Aemet también han informado de que, siguiendo la tendencia al calentamiento de esta década, el invierno astronómico, que comienza este domingo 22 de diciembre, será "más cálido de lo habitual" en la Península y Baleares y más seco "cuanto más al sur".