"Moderado optimismo". Este era el cuidado eufemismo que empleaba el chileno Andrés Landerretche, coordinador de la presidencia de la COP25 que encabeza Carolina Schmidt, para definir el ambiente que sobrevuela las negociaciones de la Cumbre del Clima de Madrid. El encuentro debía haberse cerrado este viernes 13 de diciembre pero, fieles al 'gafe' que tiende a enviar a los grandes acuerdos climáticos a la prórroga, los delegados nacionales seguirán negociando fuerza de plazo.

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¿Cuánto tiempo? "Todo lo que haga falta", insistía Landerretche. "Hoy es el día en el que debemos mostrar al mundo que somos capaces de llegar a acuerdos", ha pronunciado, antes de añadir: "No vamos a salir de Ifema sin un buen resultado". La realidad es que las conversaciones pueden alargarse todo cuanto los países participantes estén dispuestos a aguantar: sábado, domingo, incluso hasta la semana que viene. Por eso, si el acuerdo llegase esta misma noche a las tres de la mañana, "sería buena hora", comentaba con humor el coordinador.

Pese a que la tónica durante el desarrollo de la cumbre ha sido el pesimismo y los colectivos sociales y organizaciones como Extinction Rebellion, Fridays for Future y Greenpeace ya la califican abiertamente de "fracaso", sí se han alcanzado puntos de consenso. "Algunos temas progresan más que otros", admite Landerretche. "Son negociaciones muy difíciles y al final del día unos grupos piden mas financiación, lo que es justo, para avanzar en sus planes climáticos. Nadie debe quedarse fuera, estamos todos a bordo".

Estos son los puntos en los que sí se ha llegado a un acuerdo global en la Cumbre de Madrid:

Capacidad de respuesta

El término que emplea Naciones Unidas es 'Capacity Building': "Está claro que no todos los países tienen suficiente capacidad como para enfrentarse a los desafíos del cambio climático. Incrementar la capacidad de respuesta, especialmente en los países en vías de desarrollo, para adaptarse eficazmente, mitigar los efectos y aumentar su ambición climática son objetivos fijados desde hace tiempo por los gobiernos a través de la Convención Marco de la ONU sobre Cambio Climático, el Protocolo de Kioto y el Acuerdo de París".

La COP25 tiene como reto desarrollar los artículos de este último Acuerdo relacionados con la capacidad de respuesta en los países en desarrollo. Se trata de una metodología según la cual los países emergentes identifican sus áreas más vulnerables y en las que necesitan apoyo, realizan campañas de concienciación y educación, y se ajustan a la Iniciativa de Transparencia para la Capacidad de Respuesta que certifica que sus acciones están alineadas con el objetivo de limitar el cambio climático a una subida menor de 2ºC.

Plan de género

Es una de las grandes aportaciones de la COP25: el identificar a la mujer como un colectivo más vulnerable a los efectos del cambio del clima y al mismo tiempo como un vector de cambio. Las mujeres padecen mayores índices de pobreza que los hombres, tienen mayores dificultades para acceder al trabajo, a los créditos, a la titularidad de las tierras que cultivan y en zonas de escasos recursos y contaminadas son las encargadas de transportar el agua potable.

El plan de género "es imprescindible, justo, necesario y urgente", reclamaba la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Carmen Calvo, y "completamente útil" para cumplir la agenda contra el cambio climático. "La acción está siendo tomada por mujeres en muchos lugares del mundo", reivindicaba Bridget Burns, de Women's Enviroment and Development Organisation.

Tecnología

Ha sido una reivindicación que se ha escuchado en repetidas ocasiones en la COP25, muy notablemente de boca de la activista sueca Greta Thunberg: "Hay que escuchar a los científicos". Según admiten los propios negociadores, las naciones partidarias de ralentizar las restricciones de emisiones habrían estado mostrándose escépticas ante las evidencias científicas de una aceleración del calentamiento global.

En lo que hay consenso, sin embargo, es que las naciones emergentes se pasarán con gusto las tecnologías menos contaminantes y más avanzadas si los países más desarrollados ponen facilidades para proporcionárselos. Bangladesh ponía como ejemplo de éxito para el emprendimiento económico sostenible un programa de créditos por tecnología que mantienen con Japón.

Estos son los puntos en los que no se ha alcanzado un acuerdo en la Cumbre del Clima de Madrid y que mantienen su conclusión en vilo:

Mercado de carbono

Ha sido el gran escollo de esta Cumbre: el desarrollo del artículo 6 del acuerdo de París para regular los complejos mercados de carbono. Grosso modo, los países tienen asignadas unas unidades de carbono, que se traducen en toneladas de CO2 emitido y que se pueden vender a empresas como "extra". El Acuerdo de París marca una Contribución Nacional a la Reducción de Emisiones por país, pero muchas naciones emergentes se "ahorraron" unidades de carbono durante la vigencia del Protocolo de Kioto.

Ahora, naciones como Brasil quieren poder usar esas unidades "ahorradas" y que no les cuenten en los objetivos. Es la "doble contabilidad" que temen las naciones más desarrolladas como la Unión Europea, que pretenden que todos los países se atengan a objetivos con el Acuerdo de París como punto de partida. "Es enormemente técnico pero enormemente importante", valoraba Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica. 

Revisión de los objetivos globales

España y Chile abogan por la "ambición climática": restringir las emisiones para que el calentamiento global no exceda los 1,5ºC grados de aumento, un objetivo aún más riguroso que el marcado por París. Pero grandes contaminadores como India y China no se atienen a la misma urgencia.

"El tiempo útil del que disponemos para evitar un cambio climático catastrófico está acotado a los próximos diez años", denunciaba Ribera. Pero hay países que se conforman con las medidas que se han demostrado insuficientes. Sus líderes no están convencidos de la importancia del clima y se resisten a avanzar o incluso anuncian que se retiran del Acuerdo de París".

Mecanismos de compensación

Se trata del desarrollo del denominado Mecanismo de Varsovia, que profundiza en las pérdidas y los daños relacionados con los efectos del cambio climático en los países más vulnerables. Quiénes peores efectos son, con frecuencia, países que no están entre los grandes emisores de CO2 y que reclaman tanto una mayor equidad como solidaridad climática.