Gemma del Caño, farmaceútica, especialista en seguridad alimentaria y divulgadora, ha publicado este miércoles un hilo en la red social Twitter en el que defiende el plástico como un "recurso extraordinario". Un comentario controvertido que llega a solo cinco días de que arranque en Madrid la cumbre del clima de la ONU, en la que países de todo el mundo buscarán medidas para frenar el irreversible cambio climático que enfrenta el planeta. Y es que el plástico, presente en la ropa, en los envases de comida y bebida o en el material médico, entre otra muchas áreas de nuestro día a día, ya es considerado uno de los principales contaminantes globales. 

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Según la ONG Greenpeace, el plástico solo genera problemas medioambientales: además de "la avalancha" de residuos de este material en los océanos, el 99% del plástico procede del petróleo o el gas, cuya extracción y refinado contribuyen al cambio climático. Además, aunque sea un material reciclable, a nivel mundial se recicla solo el 9% del plástico, porcentaje que asciende al 25% en España, según la organización. 

En esta línea, Caño exculpa a este material y señala a los humanos como responsables del mal uso que se hace del plástico. "El ser humano crea cosas maravillosas que utiliza para destrozar lo que ya era maravilloso. Lo peor es que prefiere prohibirlo antes de reconocer que depende de sus propias actuaciones diarias", dice uno de los mensajes del hilo. 

Como ejemplo, la especialista en seguridad alimentaria señala a la bolsa de plástico y la cultura de usar y tirar creada por el hombre. "En España reciclamos en 11% del total de bolsas consumidas. Pero guerra al plástico, no a nosotros. El problema no es el plástico, sino el más uso que se produce", apunta. Una reflexión que viene a confirmar lo que lleva años diciendo los científicos, que el cambio climático que sacude el planeta lo ha generado la actividad humana. 

Una de las prohibiciones que señala Caño es, por ejemplo, la política de la Unión Europea contra los plásticos de un solo uso que acabará con cubiertos, pajitas, bastoncillos para los oídos o cajas para comida rápida a partir de 2021. La experta defiende la educación como solución, aunque reconoce que quizás ya no queda tiempo. "Educar al consumidor es más caro que prohibir. Quizá ya es tarde para educar y sólo nos queda prohibir", zanja.