Los filtros de los cigarros no son efectivos para frenar las partículas tóxicas del humo y, además, son una fuente masiva de contaminación plástica en todo el mundo. Por estos motivos habría que prohibir la venta de pitillos con filtro. Esta es la tajante conclusión de un grupo de experto en salud pública difundida en la última edición de la revista The BMJ.

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Cada vez hay más conciencia sobre los efectos negativos del plástico sobre el medio ambiente, lo que ha llevado a los gobiernos a actuar. Por ejemplo, la Unión Europea prohibirá la venta de productos plásticos de un solo uso como los cubiertos, platos y pajitas, en 2021.

Sin embargo, según denuncian los académicos de la Universidad Estatal de San Diego (California) y de a Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres que participan en este artículo, la medida no afectará a una de las principales fuentes de desechos plásticos en todo el mundo: las colillas. La mayor parte de la mayoría de las colillas es un filtro de plástico no biodegradable hecho de acetato de celulosa.

Ante estos datos, los expertos que firman el artículo concluyen que se debería prohibir la venta de cigarrillos con filtro para reducir la contaminación plástica que generan los billones de "colillas" desechadas cada año en todo el mundo. 

Los filtros aparecieron por primera vez en la década de 1950, momento en el que empezaron a preocupar los efectos negativos del tabaco sobre la salud. La industria tabacalera dijo que estos cilindros harían que los cigarrillos fueran más seguros al absorber parte del alquitrán. "Pero ahora sabemos que este argumento de seguridad era un mito, uno de los muchos creados por la industria del tabaco para vender cigarrillos", sentencian los autores. 

Estas esponjas redujeron el alquitrán cuando los cigarrillos fueron probados en máquinas diseñadas por la industria, pero no cuando fueron probados por humanos, apuntan los expertos en salud pública. Estos añaden que estos cilindros se colocan en los cigarrillos para ahorrar tabaco y engañar a los fumadores y que piensen que sus pitillos son más seguros.

El segundo residuo más común en las costas

Desde entonces, la industria del tabaco ha trabajado arduamente para apagar cualquier polémica sobre los cigarrillos, incluida la distracción sobre la contaminación que causan las colillas. El sector tampoco se ha responsabilizado nunca de los costes de los residuos que genera, según denuncian.  

Los autores también subrayan que los residuos que generan las colillas es un tema excluido de la agenda internacional de control del tabaco, a pesar de que ahora se reconoce ampliamente que el filtro es una simple herramienta de comercialización que no tiene ningún beneficio para la salud y que mejoran el atractivo de los cigarrillos para los adolescentes.

No incluir los filtros en la normativa de la Unión Europea que prohíbe muchos plásticos de un solo uso "parece una oportunidad perdida", para los autores. No obstante, esta nueva directiva obligará a los productores de tabaco a asumir el coste de la limpieza de las colillas que, según datos de la Comisión Europea, es el segundo producto de plástico de un solo uso que más se encuentra en las playas europeas. Además, tendrán que informar a los consumidores del impacto ambiental de sus artículos.   

La epidemia del tabaco sigue siendo una de las principales causas de muerte y discapacidad a nivel mundial. Al igual que la amenaza del calentamiento global, este problema persistirá hasta que las naciones implementen intervenciones innovadoras, advierten los expertos en salud pública, sentencian. 

"Puede ser el momento de un acercamiento que fortalezca los lazos entre el medio ambiente y las comunidades de salud por el bien planetario común", escriben los expertos. "Si no logramos reducir los billones de colillas que se suman cada año a los desechos del mundo, estamos minando nuestros esfuerzos para frenar los desechos plásticos y perdemos la oportunidad de ayudar a poner fin a la epidemia mundial del tabaco", concluyen.