Los plásticos han tomado la Tierra y el océano se ha convertido en su principal vertedero. La contaminación de los ecosistemas marinos es una realidad que científicos y organizaciones ecologistas llevan años denunciando y que, lejos de remitir, parece no tener fin. Cada año, más de ocho millones de toneladas de plástico terminan en el mar, contaminando el hábitat de miles de especies y acabando con la vida de muchas de ellas.

Después de que 193 países -España entre ellos- firmaran en diciembre la declaración de la ONU para reducir la contaminación producida por el plástico en los océanos de cara a 2025, EL ESPAÑOL inicia en mayo una serie de reportajes diarios sobre objetos de uso cotidiano cuyos desechos están causando un grave perjuicio en la naturaleza y sobre las alternativas que existena ellos: desde botellas de agua plástico -el primer artículo de la serie, que saldrá este miércoles- hasta bastoncillos para los oídos, cepillos de dientes, cápsulas de café o envases de polietileno de fruta y verdura.

En España, el Gobierno planea prohibir la distribución de bolsas de plástico a partir de 2020. Sin embargo, si quieres empezar a evitar que el daño que estamos causando en el planeta se agrave, he aquí 15 razones de peso para dejar de utilizar este material de una vez por todas y empezar a plantear alternativas sostenibles para nuestro día a día. El futuro del planeta y de miles de especies depende de nosotros. 

Millones de toneladas de plástico

8.300 millones de toneladas. Ésa es la cantidad de plástico que los seres humanos hemos generado desde principios de 1950, fecha en la que la producción a gran escala de productos elaborados con materiales sintéticos irrumpió en nuestras vidas y fue sustituyendo a la madera o al aluminio y apoderándose sobre todo del empaquetado. Esta cifra es equivalente a 822.000 veces el peso de la Torre Eiffel de París, a 25.000 edificios como el Empire State de Nueva York, o a 1.000 millones de elefantes.

Los datos, recogidos por un grupo de investigadores de la Universidad de Georgia y publicados el pasado año en la revista Science, hablan por sí solos. Según los científicos, de esos 8.300 millones de toneladas, sólo el 9% ha sido reciclado, el 12% fue incinerado y el 79% se encuentra acumulándose en vertederos o en el medio ambiente. "La mayoría de los plásticos no se biodegradan en ningún sentido significativo, por lo que los residuos de plástico que los humanos han generado podrían estar con nosotros durante cientos o incluso miles de años", asegura Jenna Jambeck, coautora del estudio.

Año 2050: más plástico que peces 

Los expertos calculan que en 2018 generamos 20 veces más plástico del que ya se fabricaba hace apenas 50 años, en 1964. El dato resulta escalofriante si contamos con que, según un informe elaborado por la Ellen MacArthur Foundation, una organización británica sin ánimo de lucro que lucha por la sostenibilidad del planeta, la cantidad podría duplicarse en los próximos 20 años y cuadruplicarse para 2050.

Según los datos que maneja esta fundación, dada la producción a gran escala que se da en todo el mundo y la cantidad de desechos y microplásticos que van a parar al mar, en apenas 30 años podríamos encontrarnos con un escenario en el que hubiese más plástico en el mar que peces. Como lo leen.

Ocho millones de toneladas en el mar

El medio marino se están convirtiendo en un enorme vertedero debido a la cantidad de basura que los humanos producimos y desechamos de forma irresponsable. Pero, ¿cuánto plástico acaba en los mares y océanos cada año? Ni más ni menos que ocho millones de toneladas. Así lo apuntó un alarmante estudio publicado en 2015 en la revista Science, que señalaba que la situación era mucho más grave de lo que nos podíamos imaginar.

Según este trabajo, que calculó por primera vez la cantidad de plástico que llegaba a los ecosistemas marinos procedente de la tierra, de no ponerle remedio, la situación podría seguir agravándose ya que para 2025 se estima que la cifra podría ser perfectamente del doble. Es decir, 16 millones de toneladas por año. Entre los países que más contaminan se encuentran China, Indonesia, Filipinas, Vietnam y Sri Lanka.

Restos de plástico hallados en la costa de Honduras. Caroline Power Facebook

El Mediterráneo, uno de los mares más contaminados

¿Y cuál es la situación del Mediterráneo? Pues no mucho mejor que la del resto de mares y océanos en los que el plástico lleva tiempo campando a sus anchas. Según el último informe de Greenpeace, entre el 21% y el 54% de los fragmentos de microplásticos que hay en el mundo se encuentran en este mar que baña las costas españolas.

Un estudio publicado en la revista Marine Enviorment Research en 2016 calculó que en un metro cuadrado del Mediterráneo puede haber unas 147.000 partículas de microplásticos. Es decir, el mar que baña el Levante español acumula más de 1.450 toneladas de plástico flotando sólo en su superficie.

Una ingente cantidad de muertes de animales

Establecer una cifra de cuántas especies mueren debido a la contaminación de plástico resulta realmente complicado. En 2014, Laurence Maurice, investigadora del Instituto de Investigación para el Desarrollo de Francia (IRD), aseguró que más de 1,5 millones de animales marinos fallecen anualmente tras ingerir plásticos y microplásticos que se encuentran en el medio acuático.

Lo que sí sabemos con total seguridad es que más de 200 especies distintas de peces, mamíferos, aves y tortugas consumen este tipo de residuos porque los confunden con la comida. Un estudio publicado en 2016 en la revista Science Advances apuntó que las aves marinas se atiborran de estos compuestos porque los confunden a través del olor con la comida al igual que algunos peces como el tiburón ballena o distintos tipos de tortugas.

Un albatros muerto tras ingerir distintos productos de plástico. Chris Jordan U.S. Fish and Wildlife Service

Cinco trillones de bolsas de plástico

Cinco trillones. Ésa es la cantidad de bolsas de plástico que producimos los humanos cada año. O lo que es lo mismo: 160.000 bolsas por segundo. Semejante cantidad, que equivaldría a dos veces el área de Francia, sería menos contraproducente para el devenir del planeta si los humanos fuésemos capaces de reciclarlas. Pero la realidad es que menos del 1% de estos objetos cotidianos que utilizamos para transportar todo tipo de mercancías acaban reciclándose.

En España, según cifras que maneja el Gobierno, consumimos 8.476 millones de bolsas al año, lo que equivaldría a unas 180 por persona y año. Así, mientras que en países como Francia, Italia, Irlanda o Marruecos han sido prohibidas, en España se ha retrasado la implantación del Real Decreto previsto para este mes de marzo que pretendía prohibir la entrega gratuita de las bolsas en cualquier establecimiento.

12 minutos de uso, 500 años para descomponerse

En 1965, una empresa sueca llamada Celloplast patentó por primera vez la bolsa de polietileno de una sola pieza. La había ideado el ingeniero Sten Gustav Thulin para sustituir a las tradicionales de tela. Gustaf pensó que se trataba de un invento que por su versatilidad cambiaría la vida de muchas personas. Lo que seguro que no imaginó fue el tremendo impacto que tendrían en el medio ambiente años después. Los españoles, según datos del Gobierno, utilizamos la bolsa de plástico una media de 12 minutos y sólo reciclamos un 36% de las mismas. Sin embargo, su descomposición de manera natural puede llegar a alargarse hasta 500 años, según datos del Ministerio de Medio Ambiente.

La 'gran isla de plástico' del Pacífico

1.800 millones de fragmentos de plástico. Ésta es la cantidad de este material sintético que los investigadores han encontrado en la Gran Mancha de Basura del Pacifico, también conocida como isla de basura o isla tóxica. Este vertedero marino se encuentra situado en el giro oceánico del Pacífico Norte y alberga 80.000 toneladas de plástico, según un trabajo realizado por investigadores de la organización Ocean Cleanup Foundation y cuyos resultados se publicaron hace sólo unas semanas en la revista Scientific Reports.

Descubierta en 1997 por el oceanógrafo Charles Moore, se calcula que en la actualidad se extiende a lo largo de 1,6 millones de kilómetros cuadrados (tres veces la superficie de España) y ocupa un espacio 16 veces superior al que se creía en un principio. Según este trabajo, en esta zona habría una concentración de plástico de 10 kilogramos por kilómetro cuadrado.

Mapa de la Isla de Basura del Pacífico. Marine Debris Program

Récord de plástico en el Ártico

El Ártico, uno de los océanos más castigados por el cambio climático, ha visto cómo en los últimos años los microplásticos han ido apareciendo en el hielo de sus aguas y alcanzan ya niveles récord. Así lo acaban de atestiguar investigadores del Instituto Alfred Wegener y del Centro Helmholtz de Investigación Polar y Marina de Alemania, que han encontrado hasta 12.000 micropartículas de plástico hasta en cinco regiones distintas del Ártico. Los resultados acaban de ser publicados en la revista Nature.

Los científicos hallaron hasta 17 tipos diferentes de plástico, incluidos material de empaquetado como polietileno y propileno, pero también restos de pinturas, nailon, poliéster y acetato de celulosa, que se utiliza principalmente para la fabricación de filtros de cigarrillos. Las grandes concentraciones de estos materiales sugieren que han podido desplazarse desde la Gran Mancha de Basura del Pacífico, pero también que la expansión del transporte marítimo y la pesca están causando verdaderos estragos en este ecosistema único.

España, el país que más plástico tira al vertedero

España es el país que más plástico envía directamente al vertedero. En concreto, tiramos 23 kilos por persona al año. Así lo asegura el informe Plásticos: situación en 2017, elaborado por PlasticsEurope, que agrupa a los principales productores de plástico de Europa. Según este trabajo, España aumentó la cantidad de este material sintético enviado al vertedero un 4% justo en el mismo momento en el que en el resto de Europa se ha reducido en un 20%.

Paradójicamente, según este trabajo nuestro país es el segundo país de Europa que más recicla por habitante. Sin embargo, la cantidad de plástico que generamos y utilizamos sigue siendo mucho mayor.

El drama de los bastoncillos

En 2017 fueron varias las imágenes que dieron la vuelta al mundo. Una de ellas fue captada por el fotógrafo estadounidense Justin Hofman en Indonesia y le valió para ganar uno de los premios más importantes del Wildlife Photographer of the Year. Una corriente de basura rodeaba a este caballito de mar que, en medio de lo que debería ser un ecosistema marítimo privilegiado, se aferraba a un bastoncillo para los oídos que había llegado hasta allí. "Es una fotografía que me gustaría que no existiera, pero existe y quiero que todo el mundo la vea", escribió el reportero gráfico.

La última especie muerta en nuestras costas

29 kilos de plástico. Ésa es la cantidad de basura que los investigadores del Centro de Recuperación de Fauna Silvestre El Valle encontraron dentro del estómago de un cachalote que apareció muerto en una playa de Cabo de Palos (Murcia) el pasado mes de febrero. Se trata de la última víctima animal causada por el plástico que ha aparecido en las costas españolas. El cetáceo medía 10 metros de longitud y pesaba 6,5 toneladas. "Es más que probable que los mismos desechos marinos provocaran una impactación del aparato digestivo debido a la imposibilidad de expulsión de todo el material ingerido, o en su defecto, que dicho material provocara una peritonitis por perforación de las asas intestinales", aseguraron los investigadores.

Kenia, el país más duro en la lucha contra el plástico

En 2017, Kenia anunció la prohibición más dura hasta la fecha en lo que a bolsas de plástico se refiere. El país africano, que empezó a aplicar esta ley el 28 de agosto de 2017, establece multas de 30.000 euros y penas que se elevan hasta los cuatro años de cárcel para cualquier ciudadano que produzca, venda o simplemente lleve consigo una bolsa de plástico. Desde entonces, las montañas de desechos que se acumulaban en las calles de la Nairobi, se han reducido considerablemente.

Los kenianos se valen ahora materiales reutilizables tales como papel de periódico, sacos viejos o telas de distintos tipos y se han convertido en un ejemplo mundial de cómo es posible convivir sin este objeto de polietileno.

Francia prohíbe los cubiertos de un solo uso

Francia se convirtió en 2016 en el primer país de nuestro entorno en prohibir los cubiertos de plástico de un solo uso. Según datos de la Asociación de Salud Medioambiental de Francia (ASEF) recogidos por El Mundo, el país envía a la basura alrededor de 5.000 millones de vasos de plástico cada año. Esta cifra equivale a unos 150 vasos por segundo.

Los cubiertos de plástico están elaborados principalmente con polipropileno o poliestireno, dos compuestos cuya descomposición de forma natural es prácticamente imposible. Según la organización medioambiental francesa, de esos 1.600 millones de cubiertos de plástico eran incinerados directamente, y 2.400 millones eran enviados directamente al vertedero, donde tardan más de cinco siglos en degradarse.

Vivir sin plástico es posible

¿Es posible vivir sin plástico? La respuesta está clara: sí. Cada vez son más las iniciativas que proponen abandonar este material sintético y optar por opciones más amables con nuestro medio ambiente. Patricia Reina y Fernando Gómez crearon hace algún tiempo vivirsinplastico.com, un proyecto online de divulgación en el que cuentan las altenativas existentes. 

No son los únicos. Bea Johnson, una francesa afincada en Estados Unidos, se ha convertido en una especie de gurú en la lucha contra el plástico y ha creado Zero Waste Home, un movimiento mundial que enseña a vivir con una cantidad de plástico que cabe en un bote de caramelos.

(Mañana: La botella)