P. Fava
Publicada

Las claves

Un nuevo mapa de la materia oscura que se extiende por el Universo acaba de ser publicado en Nature Astronomy, elaborado con la mayor resolución jamás conseguida hasta ahora. Esta investigación, liderada por astrónomos de la Universidad de Durham (Reino Unido), aporta indicios sobre cómo este elemento invisible contribuyó en el pasado remoto a agrupar la materia ordinaria en estructuras cósmicas como la Vía Láctea o la Tierra.

Los datos proceden del telescopio espacial James Webb de la NASA y el trabajo ha contado con la colaboración del Laboratorio de Propulsión a Chorro (JPL) de la NASA y la Escuela Politécnica Federal de Lausana (EPFL), en Suiza. El nuevo mapa no solo confirma investigaciones anteriores, sino que también ofrece detalles inéditos sobre la relación entre la materia oscura y la materia visible que conforma el Universo tal y como lo conocemos.

En el momento del Big Bang, ambas materias estaban distribuidas de forma dispersa. Según la teoría dominante, la materia oscura se agrupó primero, atrayendo luego a la visible y generando regiones donde empezaron a formarse estrellas y galaxias. Actuó así como un andamiaje invisible que moldeó la arquitectura del cosmos.

"Al revelar la materia oscura con una precisión sin precedentes, nuestro mapa muestra cómo un componente invisible del Universo ha estructurado la materia visible hasta el punto de permitir la aparición de galaxias, estrellas y, en última instancia, de la vida misma", valora el doctor Gavin Leroy, investigador del Instituto de Cosmología Computacional de la Universidad de Durham.

La materia oscura no emite, refleja ni absorbe luz, y atraviesa la materia normal de forma intangible. Interactúa mientras con el resto del Universo mediante la gravedad, una influencia que el nuevo mapa revela con una claridad inédita. La prueba está en la distribución de materia oscura y visible observadas por el Webb. Según los astrónomos, este equilibrio no puede ser una casualidad: se debe a la atracción gravitatoria que la oscura ejerce sobre la visible.

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"Allá donde encuentres materia normal en el Universo, también encontrarás materia oscura", resume el profesor Richard Massey, también de Durham. "Miles de millones de partículas de materia oscura atraviesan tu cuerpo cada segundo. No causan daño, no nos perciben y simplemente siguen su camino. Pero toda la nube giratoria de materia oscura que rodea la Vía Láctea tiene suficiente gravedad para mantener unida a toda nuestra galaxia".

"Sin materia oscura, la Vía Láctea se desintegraría por su propia rotación", añade Massey. El telescopio Webb ha recopilado 255 horas de observación e identificado cerca de 800.000 galaxias, muchas de ellas nunca vistas hasta ahora. Los científicos detectaron la materia oscura observando cómo su masa curva el espacio y desvía la luz de galaxias distantes, como si atravesara un vidrio deformado.

"Este es el mayor mapa de materia oscura que hemos trazado con el Webb, y tiene el doble de nitidez que cualquiera logrado por otros observatorios. Antes veíamos una imagen borrosa de la materia oscura. Ahora contemplamos el armazón invisible del Universo con un detalle asombroso, gracias a la increíble resolución del Webb", declara Diana Scognamiglio, del JPL

El instrumento de infrarrojo medio de Webb (MIRI), desarrollado con la participación del Centro de Astronomía Extragaláctica de Durham, permitió medir con mayor precisión las distancias de las galaxias, incluso aquellas ocultas por polvo cósmico. El equipo planea ahora extender este trabajo para mapear la materia oscura en todo el Universo mediante los telescopios Euclid de la ESA y Nancy Grace Roman de la NASA.