El doctor científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) José Luis Gómez-Skármeta, investigador de excelencia en Biología, ha fallecido después de varios meses padeciendo cáncer, según ha informado la Universidad Pablo de Olavide (UPO) de Sevilla.

En su comunicado la UPO ha indicado que durante sus 29 años de experiencia en investigación Gómez-Skármeta ha publicado 117 artículos y ha estado a la vanguardia en los campos de Biología del Desarrollo y Evolución, Genómica Funcional y Epigenómica.

Gómez-Skármeta ha desarrollado su trabajo en el Centro Andaluz de Biología del Desarrollo (CABD) -centro mixto del CSIC y la UPO- en el Grupo de Regulación Génica y Morfogénesis, donde se ocupaba de emprender estudios de genómica funcional para comprender el desarrollo, la evolución y las enfermedades genéticas humanas.

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La noticia ha sido recibida con dolor y conmoción por la comundiad académica en España, entre la que Gómez-Skármeta era una figura admirada y querida. El ministro de Ciencia e Innovación, Pedro Duque, ha querido recordar "su pasión por el trabajo" y su "carisma".


Nacido en Santiago de Chile y afincado en Sevilla en 1966, ha colaborado con investigadores de todo el mundo para lograr descifrar el lenguaje de las células, en una trayectoria científica que le reportó en 2018 el premio Carmen y Severo Ochoa de Investigación en Biología Molecular por su trayectoria científica.

Fue nombrado miembro de la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO) en 2019. El investigador Lluis Montoliu, del Centro Nacional de Biotecnología (CSIC) lo consideraba “entusiasmado con la buena ciencia, vehemente en todo, sagaz, visionario, innovador, valiente, con un empuje extraordinario” y añade “Se nos va un estupendo investigador, un excelente colaborador, un querido amigo”.

En una entrevista con el propio CSIC, Gómez-Skármeta confesaba que "desde el Bachillerato tuvo claro que quería dedicarse a la genética" y que la noticia más emocionante de de su vida "fue la que se produjo el 26 de junio de 2000, cuando Craig Venter y Francis Collins anunciaron el logro científico que ha marcado muchas pautas de investigación en la última década: el primer borrador del genoma humano".

El sueño del investigador era el de "descifrar el lenguaje del ADN no-codificante, esto es, leer la secuencia de ADN y predecir la función" de un 95% del genoma que no se ha podido decodificar hasta ahora. "Nos permitirá entender la regulación de la expresión génica y la organización del genoma, lo que nos llevará a entender las causas de muchas enfermedades, cómo se construye un organismo y entender en gran medida cómo ha operado la evolución".

Si la ciencia era su pasión, el heavy metal era su "religión": "son los viernes por la tarde, con una cervecita en mano y los niños jugando, cuando ha finalizado la jornada laboral", respondía sobre su momento favorito. Sin embargo, hace apenas dos meses y con la enfermedad ya diagnosticada, seguía apostando con ímpetu vitalista por la investigación: "Me gusta mi trabajo, me ilusiona y disfruto con lo que hago. Siempre me ha gustado volver los lunes al laboratorio. Es el único fin que tiene para mí la ciencia, disfrutar descubriendo. Y, si es posible, además, que mi trabajo tenga también alguna utilidad y repercusión científica relevante para la sociedad".