Javier Tamayo, Premio Innovación, Física y Tecnología 2018

Javier Tamayo, Premio Innovación, Física y Tecnología 2018 Fundación BBVA

Investigación

El físico español que quiere acabar con la muerte por cáncer en cinco años

En el año 2017 se diagnosticaron en España 228.482 nuevos casos de cáncer, de los que el 60% fueron en hombres y el 40% en mujeres, según los datos de la Sociedad Española de Oncología Médica. En ellas, el cáncer de mama fue el más frecuente y en ellos el mayoritario fue el de próstata; en ambos sexos, el más frecuente en 2017 fue el colorrectal.

El cáncer es la primera causa de muerte en hombres y la segunda en mujeres, por lo que existe un gran miedo cuando se escucha este vocablo, que engloba un conjunto de enfermedades relacionadas, en las que se observa un proceso descontrolado en la división de las células del cuerpo. 

La mortalidad asociada al cáncer podría ser historia dentro de "tres años en el mejor de los casos y cinco en el peor", explica Javier Tamayo, físico investigador del CSIC y director del grupo de Bionanomecánica del Instituto de Micro y Nanotecnología, a EL ESPAÑOL. Tamayo ha desarrollado un dispositivo para la detección temprana del cáncer, gracias a nanosensores que perciben concentraciones muy bajas de moléculas biológicas en fluidos como la sangre, el plasma, la saliva o la orina.

Por este invento, que todavía está en fase de investigación, el investigador acaba de recibir el Premio de Física, Innovación y Tecnología de la Real Sociedad Española de Física 2018 entregado en colaboración con la Fundación BBVA. Con este dispositivo se pretende detectar el cáncer antes de que se manifieste, lo que provocaría que se pudiese erradicar del cuerpo antes de padecerse.

"El cáncer empieza por mutaciones en las células que las transforma en malignas y desde que eso ocurre hasta que el cáncer tiene un tamaño de un centímetro y se pueda producir metástasis pueden pasar 10 años", explica el físico, cuya intención es que se detecte en antes de que pase este tiempo para llegar a la mortalidad cero. 

"Para que esto sea posible la clave va a estar en que encontremos un biomarcador que sea inequívoco", explica el físico. Para ello, él y su equipo han realizado pruebas en muestras complejas, como proteínas tumorales, en un proyecto que están llevando a cabo con el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y la red de hospitales de Madrid que les proporcionan muestras de paciente para que puedan intentar "identificar esas proteínas del tumor".

Hasta llegar a este punto "la investigación es muy larga", señala. "Desde que empezamos con una idea en el laboratorio, hasta que llegas a esto pasa mucho tiempo, de hecho algunas ideas se quedan en el camino", relata sobre este proyecto en el que llevan trabajando 10 años. "Ahora estamos en un buen momento porque la tecnología es muy sensible y hemos creado una empresa, que es fundamental para hacer el trabajo, que ha atraído capital", explica el físico.

Investigar en España para conseguir un Nobel

Muchos científicos de nuestro país han tenido que emigrar de España para poder desarrollar su carrera profesional, pero el caso de Tamayo es distinto, aunque reconoce que investigar aquí "es muy difícil, muy complicado y hay que tener muchas ganas". Y para ello, "hay que ser muy cabezón, rebelde, determinado, juntarte con buen equipo y hacer piña; y sí que se puede hacer, incluso mejor que fuera".

"Creo que cuando te vas a un centro puntero como Caltech (California) o el MIT (Massachusetts) existe una presión muy alta por determinados objetivos y resultados", relata el investigador. "Lo cual a veces te hace ir muy rápido, incluso por la calle de en medio", dice, y "si estás sometido a una presión y no lo consigues, vas a ir por el camino más conservador y menos arriesgado", por lo que puedes innovar menos.

"Aquí nadie se preocupa de nosotros" bromea Tamayo. "Aquí no hemos tenido nunca esa presión, no estamos en la Universidad de Yale, si fallo en Yale igual me echan", señala al tiempo que indica "no tenemos presión por conseguir el Nobel".

Aunque niega la posibilidad de poder acceder a la distinción sueca, al ser preguntado si realmente no considera esta posibilidad (si su dispositivo consigue erradicar la mortalidad del cáncer), se queda callado unos segundos, piensa, ríe y responde: "Siempre bromeamos con eso, no te digo que no, hay algún trabajo que estamos haciendo que si se confirmará yo no diría que no".