Las manos de los hombres y de las mujeres parecen fáciles de diferenciar a simple vista. Las de los hombres suelen ser más grandes y en la mayoría de las ocasiones presentan pelos en el dorso y en las falanges. Sin embargo, estos rasgos pueden ser muy variables de unos hombres a otros y en comparación con algunas mujeres. La longitud del dedo anular con respecto al índice puede ser la clave final para determinar si nos encontramos delante de él o de ella al observar unas manos.

Los dedos índice y anular de las mujeres presentan una longitud similar entre ellos o, incluso a veces, el índice es más largo. En el caso de los hombres, por el contrario, el dedo anular casi siempre mide más que el índice. Esta característica ha disparado las especulaciones acerca de qué puede sugerir este rasgo y muchos hombres se han mirado los dedos buscando una mayor probabilidad de padecer cáncer, el éxito en ciertas profesiones o, incluso, una pista que delate el tamaño de su pene.

Aunque parezca que estas investigaciones tienen más en común con las ciencias ocultas, la razón de esta característica es química. Tras varios años de sospechas se demostró que la clave de esta diferencia de longitud se debe a las hormonas sexuales y que este rasgo comienza a manifestarse durante la gestación del feto. Los investigadores Zhengui Zheng y Martin Cohn fueron quienes resolvieron esta cuestión al manipular los receptores de los estrógenos y de la testosterona (las principales hormonas femeninas y masculinas, respectivamente) en ratones machos.

Testosterona y estrógenos

Aquellos ratones machos en los que se desactivaron los receptores de la testosterona presentaron tras el desarrollo unos dedos índices y anulares de similar longitud, es decir, la morfología que se asocia típicamente a las mujeres. Por el contrario, a los que les fueron desactivados los receptores del estrógeno presentaron un dedo anular más largo de lo normal.

Por tanto, quedó demostrado que cuanta más proporción de testosterona presenta un embrión durante el embarazo más largo será su dedo anular. Aunque a priori puede parecer una anécdota científica, los investigadores han podido hacer estimaciones del equilibrio de hormonas durante la gestación.

Una gran proporción de testosterona se ha asociado en muchas investigaciones a una serie de comportamientos menos empáticos y más agresivos. Si una simple observación a la mano puede dar claves sobre equilibrio hormonal, también puede sugerir propensión a ciertas enfermedades.

Desde la publicación de estos resultados, los estudios acerca de las consecuencias derivadas de esta diferencia de longitud se han multiplicado. En concreto, entre 2008 y 2010, se publicaron 60 estudios científicos de media al año, principalmente, por el papel que juegan las hormonas sexuales en el desarrollo de cánceres y de afecciones psicológicas y de comportamiento.

El dedo de la vocación

Un estudio científico del año 2009 demostró que los hombres que tenían el dedo anular más largo que el índice eran más propensos a tener éxito en deportes altamente competitivos. Ese mismo año un grupo de científicos publicó otro estudio en el que se presentaban relaciones entre una mayor proporción de testosterona y una consecuente mayor propensión a correr a riesgos.

Según ambos estudios, los hombres con estos rasgos destacarían en profesiones financieras, comerciales y deportivas por su mayor impulso a la hora de asumir riesgos. Los mismos estudios aseguran que la mujer es más precavida y que este aspecto se debe al efecto de los estrógenos sobre la testosterona.

Predisposición al cáncer de próstata

Sin embargo, el dedo anular más largo no sólo otorga dones a quien lo tiene. Un estudio de la Universidad de Warwick en el Reino Unido reveló en el año 2010 que los hombres que tienen el dedo índice más largo que el anular, es decir, como los que se asocian a algunas mujeres, tienen un tercio menos de probabilidades de sufrir un cáncer de próstata.

En este estudio participaron 4.500 hombres sanos y con cáncer de próstata para que fueran comparados. Los hombres que tenían la misma longitud de los dedos índice y anular constituían un 19 por ciento del total y, aquellos que tenían el índice más largo eran un grupo poblacional todavía menor. Por esta razón, a pesar de la evidente relación entre la testosterona y este tipo de cáncer, los investigadores sostuvieron que todavía seguiría haciendo falta consultar otros factores de riesgo como el historial familiar o la genética.

Relación con el tamaño del pene

La testosterona es una hormona clave durante la pubertad para el desarrollo de los órganos sexuales. Por esta razón, algunos investigadores han tratado de poner solución a la cuestión de si se puede inferir el tamaño del pene de un hombre por la morfología de sus dedos. Sin embargo, a día de hoy los resultados son escasos y pocas son las publicaciones que han lanzado investigaciones con este propósito, por lo que, de momento, continuará siendo un misterio sin resolver.