La credibilidad de las publicaciones científicas pasa por un momento delicado por el auge de los predatory journals, revistas sin rigor a las que solamente interesa cobrar dinero a científicos desesperados por publicar, o las revistas de acceso abierto, que a menudo no tienen filtros o métodos para distinguir la buena ciencia de la mala, y pueden incluso acabar aceptando a un avatar inventado de internet como editor.

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El último ejemplo tiene como protagonista a John McCool y una revista de urología llamada Urology & Nephrology Open Access Journal.

McCool no es urólogo ni nefrólogo, sino fundador de la editorial Precision Scientific Editing. Pese a sus credenciales, el Urology & Nephrology Open Access Journal le invitó a enviar un estudio científico para considerar su publicación y McCool ni se lo pensó. "Así que decidí trolear a esta revista y ver si aceptarían publicar un 'estudio de caso' basado en Seinfeld que yo escribiría sobre un hombre que desarrolla envenenamiento por uromycisitis", ha explicado McCool a Retraction Watch.

La uromycisitis es una enfermedad ficticia que Jerry Seinfeld se inventa en un capítulo de su serie homónima, emitido en 1991. En él, el protagonista se pone a orinar en un garaje y es sorprendido por un guarda de seguridad. Como excusa, Seinfeld argumenta que padece una patología llamada uromycisitis y que podría morir si no orina cada vez que siente ganas.

Seinfeld, sorprendido meando en el episodio que inspiró un paper.

Pero la broma no acababa ahí. El nombre que McCool escogió como autor del paper era Dr. Martin van Nostrand. "Es el alter ego del médico de Kramer", explica el editor. Para aquellos que no conozcan la serie, Cosmo Kramer es el vecino de Seinfeld, interpretado por Michael Richards. Además, el estudio tenía como coautores a Jay Reimenschneider, un amigo de Kramer que come carne de caballo, y Leonard Nicodemo, otro personaje secundario que una vez padeció de gota. Entre otras referencias citadas estaba "Constanza, GL", en referencia a George Constanza, personaje interpretado por Jason Alexander.

En resumen, una buena bufonada.

Solamente una hora después de enviar el artículo a la revista, McCool recibió la siguiente respuesta:

Nos alegra informarle de que su manuscrito ha sido aceptado para una próxima revisión por pares y le mantendremos informado a tiempo de las actualizaciones sobre el artículo. 

Tres días después, los editores de la revista le sugirieron algunos cambios menores, como acortar el abstract, pero dijeron que aceptaban publicarlo si McCool les abonaba unas tasas de 799 dólares más impuestos. Éste se negó a pagar nada, pero sin embargo el estudio ha acabado siendo publicado.

Los aficionados a Seinfeld o a los estudios sin credibilidad que están torpedeando el movimiento de acceso abierto a la ciencia pueden descargar el infame estudio en PDF aquí.