¿Qué niño no ha jugado alguna vez a ser astronauta? En cambio, raro sería ver a un pequeño simulando ser economista, abogado o auxiliar administrativo. Y sin embargo, está claro que tiene muchas más posibilidades de llegar a ser algo de lo segundo que lo primero. Pero esto podría cambiar. Con el empujón que las compañías privadas están propinando al sueño de la exploración espacial tripulada, en unos pocos años el espacio puede ser un rico yacimiento de empleo; y no sólo para astronautas o ingenieros, como demuestra esta lista de profesiones inusuales que ya son realidad o lo serán en breve.

1. Oledor de naves espaciales

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Si hay una profesión rara en este planeta y seguramente en cualquier otro, es la de George Aldrich, maestro oledor de la NASA. Desde 1974 y en su laboratorio de White Sands (Nuevo México), Aldrich y su equipo de oledores tienen por misión, según la web de la NASA, "oler las cosas antes de que puedan volar en el transbordador espacial", desde los chips a la pasta de dientes, con el fin de evitar olores tóxicos o simplemente molestos allí donde no pueden abrirse las ventanas para ventilar. Este veterano químico ha olido 851 misiones de la NASA, desde el Skylab hasta la Estación Espacial Internacional. Con su fina nariz, Aldrich acepta gustoso las invitaciones de los colegios de la zona para que actúe como juez en sus concursos de zapatillas deportivas apestosas. Pero dado que la NASA ahora no tiene naves propias, es de suponer que la nariz de Aldrich estará de fosas caídas.

2. Barrendero espacial

El japonés Mitsunobu Okada quiere convertirse en el primer "barrendero espacial", según reza el eslogan de su compañía Astroscale. La basura en la órbita terrestre se está convirtiendo en una amenaza para las operaciones espaciales, como ilustraba la película Gravity. Según la web de Astroscale, actualmente hay más de 20.000 escombros espaciales vigilados desde la Tierra, pero el número de objetos pequeños imposibles de controlar supera el medio millón; otras estimaciones elevan la cifra a decenas de millones. Okada está desarrollando satélites pegajosos que capturen la basura espacial para después quemarse en la atmósfera.

3. Escritor de instrucciones de cohetes

Quien haya pasado una amena tarde montando un mueble de Ikea puede imaginar lo que sería hacer eso mismo sin las instrucciones. Pues imagínense un cohete espacial. De hecho, aunque es falso que la NASA haya perdido la tecnología de la era Apolo, sí parece cierto que aquella documentación ha permanecido descuidada y olvidada. La compañía SpaceX, fundada por el creador de PayPal Elon Musk, no quiere que le pase lo mismo. Por ello, en la sección de empleo de su web hay un puesto disponible para un "escritor técnico" que deberá, entre otras funciones, "crear, revisar y mantener instrucciones detalladas de fabricación y ensamblaje" de las naves espaciales.

4. Limpiador de naves espaciales

Si escribir instrucciones para ensamblar cohetes les parece algo poco glamuroso, esto lo es aún menos: hace falta alguien que los limpie después de su uso, ya que los de SpaceX son reutilizables. Y para esto no basta con pasar el plumero: hay que desmontarlo y volver a montarlo después de la limpieza, y ahora entenderán la importancia de las instrucciones. SpaceX busca a un "técnico limpiador de precisión" que deberá "desensamblar, limpiar y reensamblar cohetes, naves espaciales y componentes de herramientas" para "eliminar toda la contaminación, como óxidos, grasa, aceite, incrustaciones y corrosión". El candidato deberá estar familiarizado con el uso de técnicas avanzadas de limpieza, como ultrasonidos, abrasión y chorros de aire.

5. Agente de viajes espaciales

La compañía de Richard Branson Virgin Galactic se presenta como la primera espaciolínea (término que aún no existe, pero que habrá que acuñar) comercial del mundo, aunque el inicio de sus operaciones no deja de retrasarse por problemas técnicos, incluyendo un accidente mortal. Pese a todo, Virgin Galactic ya está vendiendo billetes para sus vuelos suborbitales. Para ello cuenta con una red de Agentes Espaciales Acreditados con la ayuda de la organización de viajes de lujo Virtuoso, que vende los pasajes ofrecidos por Branson a 200.000 dólares el asiento. A este precio y ya con historial de accidentes, los agentes de viajes espaciales deberán ser auténticos virtuosos de su oficio.

6. Guía turístico espacial

Y una vez comprado el billete, los futuros turistas espaciales necesitarán seguir a alguien que enarbole un paraguas cerrado. Según un informe sobre futuras profesiones elaborado en 2010 por la consultora Fast Future para el gobierno británico, los guías turísticos espaciales "recurrirán a la cosmología, la astronomía, la ciencia espacial, geografía, historia y geología para ayudar a los pasajeros a aprovechar al máximo su viaje. Mientras que el aspecto de los datos es importante, los guías espaciales deberán también ser excelentes contadores de hitorias y poseer imaginación para inspirar a sus clientes y hacerles experimentar el verdadero asombro de los viajes espaciales". Los guías deberán pasar por una adecuada preparación física y mental; no hace falta conocer dónde están las mejores tiendas de souvenirs.

7. Arquitecto espacial

Ser un arquitecto espacial a día de hoy difícilmente puede proporcionar otra ocupación que estar todo el día de brazos cruzados. Y sin embargo, la Universidad de Houston (Texas, EEUU) ya cuenta con un centro que ofrece el único máster del mundo en esta especialidad. En el Centro Internacional Sasakawa de Arquitectura Espacial se han desarrollado proyectos destinados a construir espaciopuertos, bases lunares o estaciones marcianas. A la espera de que algún día haya faena real, los arquitectos formados en el centro adquieren la formación adecuada para construir en entornos terrestres extremos, como el océano o los polos.

8. Costurero

Sí, costurero. Aunque pueda parecer una de las profesiones espaciales más improbables, para Bigelow Aerospace es la piedra angular de su negocio. Esta compañía fundada por el magnate hotelero Robert Bigelow se dedica a fabricar hábitats espaciales hinchables. Y donde hay un hinchable, alguien tiene que coserlo. Bigelow busca ahora a un técnico de costura capaz de "operar una máquina de coser para unir partes de tejido". Deberá tener entre uno y tres años de experiencia en costura, reparación de velas o en la industria tapicera, y deberá saber coser recto, en zigzag y con máquinas programables. Y si además ha trabajado con kevlar, fibra de carbono o paracaídas, aún mejor.

9. Psicólogo espacial

En 2010, las agencias espaciales de Europa, Rusia y China encerraron a seis hombres durante 520 días (unos 17 meses) en un espacio de poco más de 200 m2, con un dormitorio de 3 m2 para cada uno de ellos. El objetivo de esta tortura voluntaria, llamada proyecto Mars 500, era estudiar los efectos psicológicos del confinamiento en una futura misión a Marte. Poca sorpresa con los resultados: sí, había alteraciones en el sueño, la conducta y los ritmos circadianos. Pero esto no coge desprevenido al sector espacial, que ha empleado psicólogos desde el inicio de las misiones tripuladas. Los psicólogos espaciales asesoran en la selección de astronautas y la formación de equipos, además de asistir a los tripulantes antes, durante y después de las misiones. En 2010, el psicólogo de la NASA Al Holland viajó a Chile para prestar apoyo a los 33 mineros que quedaron atrapados en la mina de San José durante 69 días.

10. Soldador y doblador de tubos

Si la idea del espacio nos trae a la mente ingenieros, pilotos y científicos, que se aparten todos ellos: si algo habrá allí arriba, es una ingente cantidad de cosas por soldar. La de soldador ya es hoy una de las profesiones espaciales más solicitadas: compañías como SpaceX o Blue Origin no dejan de incluir ofertas para soldadores en sus secciones de empleo. La primera ofrece además un puesto para un doblador de tubos, que deberá ocuparse de doblar infinidad de tubos de acero, aluminio o titanio para la fabricación de los cohetes y naves espaciales. Pero después, obviamente, alguien deberá soldar todos esos tubos doblados. No lo duden: el futuro del espacio es de los soldadores.