A finales del pasado febrero, varios estudiantes de la bahía de San Francisco (California, Estados Unidos) acudieron al despacho de la senadora demócrata Dianne Feinstein. Algunos de ellos apenas sumaban siete años de edad. Estos niños y adolescentes se movilizaban en representación de Sunrise Movement, un pequeño lobby político que trata de presionar al establishment demócrata para que apoye el 'Green New Deal'.

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Se trata de una iniciativa política presentada por la estrella emergente del partido, Alexandria Ocasio-Cortez, y apoyada por pesos importantes del ala izquierdista demócrata como Bernie Sanders. Feinstein, del sector moderado, se resistió a apoyar la propuesta legislativa y optó por presentar la suya propia.

La política octogenaria no salió bien parada tras el encuentro con los estudiantes. Feinstein argumentó que la propuesta política de Ocasio-Cortez jamás sería aprobada por el senado estadounidense al ser demasiado costosa. El momento más tenso se produjo cuando afirmó que ella solamente respondía ante sus votantes y no ante niños que no tenían la edad legal para votar.

Los estudiantes se defendieron: las consecuencias del cambio climático requerían inversiones importantes, y ellos serían los más perjudicados precisamente por ser menores. El vídeo del debate se hizo viral y Feinstein se vió obligada a matizar sus afirmaciones poco después en su cuenta de Twitter:

El tenso debate con Feinstein ejemplifica la brecha generacional que provoca la lucha contra el cambio climático. Este movimiento social es el que más se reivindica entre las nuevas generaciones, quienes observan cómo las iniciativas llevadas a cabo por los políticos no surten efecto. Un ejemplo es el fracaso del Acuerdo de París, cuyos compromisos se convirtieron en papel mojado tras la victoria de Donald Trump en 2016 y la retirada de Estados Unidos del pacto climático.

El movimiento llega a España

16:30 de la tarde del viernes 1 de marzo en la Plaza de Sant Jaume, Barcelona. Medio centenar de estudiantes se congregan frente a los edificios del ayuntamiento y del Palau de la Generalitat. Se trata de la segunda semana en la que los estudiantes de la Ciudad Condal realizan el parón.

Fueron los primeros de España en manifestarse: otras ciudades como Madrid, Valencia o Málaga comenzaron el mismo día 1 a seguir su ejemplo. El objetivo de la movilización es secundar los denominadas huelgas por el clima (Fridays For Future) que sacan a la calle a miles de estudiantes europeos desde el pasado otoño.

En la concentración se reproducen extractos de los discursos de Greta Thunberg -activista sueca y cara visible del movimiento- y se ven carteles con su rostro. También se escuchan proclamas contra las élites políticas ("¡Lo que les falta es valentía, y eso es precisamente lo que hemos venido a reivindicar!") y manifiestos ecologistas clásicos como la Respuesta del Jefe Seattle, una carta de los indígenas del actual estado de Washington al entonces presidente estadounidense Franklin Pierce.

Lectura de la carta 'Respuesta del Jefe Seattle' en la Plaza Sant Jaume Javier Íñiguez De Onzoño Barcelona

María Serra y Estrella Claramunt son coordinadoras de la huelga en Barcelona, la primera desde el ámbito de la educación secundaria y la segunda desde la universidad. "Creemos que hacer huelga como menores consigue implicar más a los políticos", apunta Serra, una estudiante de bachillerato de 16 años. "Hoy por hoy ningún partido tiene un programa totalmente verde: es lo que les pedimos para las elecciones de este año", añade.

Claramunt, estudiante de Psicología de la Universitat de Barcelona, explica que las concentraciones comenzaron a planificarse a raíz de la marcha por el clima celebrada el pasado 10 de noviembre. Ella, al igual que sus colegas europeos, también se siente inspirada por Greta Thunberg. "Al principio teníamos ideas de actuación locales -cambiar plásticos en las universidades y cosas así- pero la idea de hacer una huelga parte de ella, nunca se había hecho aquí algo así", explica Claramunt.

Todo cambió en otoño de 2018 tras el salto a la vida pública de Thunberg. La activista se ha convertido en un auténtico referente para millones de jóvenes después de que se popularizasen sus duros discursos contra las élites en la COP24 (Cumbre sobre el Cambio Climático de las Naciones Unidas) y en el último foro de Davos. Thunberg, una estudiante sueca de 16 años, comenzó a manifestarse diariamente desde agosto en el Riksdag -el Parlamento de Suecia- en lo que pronto se conocería como los Fridays For Future (Viernes por un futuro mejor).

Pronto el movimiento superó la órbita escandinava. Inspiradas por Thunberg, Anuna De Wever (17 años) y Kyra Gantois (19) organizaron en Amberes un parón secundado por cerca de 3000 estudiantes en su primera convocatoria. Ahora son aproximadamente 35.000 los que cada semana secundan en Bélgica la huelga en las ciudades más importantes del país como Bruselas, Lieja o Lovaina.

Activistas como De Wever y Gantois han movilizado a sus compatriotas por todo el planeta, como es el caso de Estrella Claramunt. Ella pretende que su mensaje llegue a figuras de peso en las instituciones, aunque reconoce que es difícil bajo el contexto electoral actual."Pedimos la declaración del Estado de Emergencia Climática: activar todas aquellas medidas que consideramos imprescindibles para reducir las emisiones y no se llegue a un estado de colapso planetario".

¿Cómo plantea la organización que esto se lleve a cabo? "Como plataforma no tenemos un posicionamiento claro en algunos aspectos", reconoce, "pero hay opiniones científicas y personas que han estudiado esto que saben hacerlo. Queremos obligar a las instituciones a seguir las instrucciones de esta gente", concluye.

Se calcula que para la huelga mundial convocada para el 15 de marzo hay 44 marchas organizadas en Norteamérica, 351 en Europa, 17 en América del Sur y 38 en Oceanía. En este mapa de acceso abierto se pueden consultar todas las convocatorias registradas.

Por el momento, la huelga contra el cambio climático del 15 de marzo se ha convocado en 23 ciudades españolas. En Madrid, la concentración se producirá enfrente del Congreso de los Diputados a las doce del mediodía. En el caso de Barcelona, será a la misma hora con un recorrido desde Plaça Universitat hasta Sant Jaume.