Vista lateral de Carcharhinus obsolerus en la figura superior y representación artística en la inferior

Vista lateral de Carcharhinus obsolerus en la figura superior y representación artística en la inferior PLOS ONE/Lindsay Marshall

Ecología

El enigma del tiburón 'fantasma': acaba de ser descubierto pero nadie lo ha visto

La única evidencia del Carcharhinus obsolerus son cadáveres capturados hace casi un siglo. Los científicos no han visto jamás uno con vida.

Den la bienvenida al primer ejemplar de tiburón categorizado en 2019: el Carcharhinus obsolerus. Pertenece a una de las familias más comunes de tiburones, los carcarrínidos, con más de 197 especies conocidas. Sin embargo, C. obsolerus posee una característica única que lo diferencia del resto.

Hasta ahora ningún biólogo ha podido confirmar su existencia actual. Han trabajado con muestras preservadas en etanol que datan de la primera mitad del siglo XX. Pese a su reciente clasificación, es muy probable que C. obsolerus se encuentre extinto.

Su morfología se ha reconstruido a través de tres ejemplares avistados y cazados en el Pacífico Occidental en la década de los años 30. El primero de ellos se divisó en las costas adyacentes a la isla de Borneo, repartida entre los estados de Brunei, Indonesia y Malasia. Los otros dos se localizaron en aguas pertenecientes a Tailandia y Vietnam.

Según un nuevo estudio liderado por instituciones australianas y estadounidenses, las diferencias entre esta nueva especie y otros ejemplares de su familia son minúsculos pero resaltables. Los científicos aducen que C. borneensis, su pariente más semejante, tiene componentes en la mandíbula de los que carece obsolerus.

Pese a su inclusión en los registros científicos, los expertos que han realizado el estudio temen que esta nueva especie ya esté extinta. En su estudio sobre el caso de este esquivo tiburón solicitan a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza incluir a C. obsolerus en la lista de especies amenazadas. La investigación ha sido publicada por PLOS ONE y puede consultarse en este enlace.

El grupo de tiburones al que pertenece esta nueva especie descrita es uno de los más importantes a nivel de pesca y consumo en latitudes tropicales. El término obsolerus, que hace referencia a su posible desaparición, le fue otorgado gracias a Will White, miembro de la Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation.

"El hábitat histórico de C. obsolerus se encuentra bajo una gran presión pesquera", declara White en su estudio. "Debido a los escasos registros, es posible que C. obsolerus haya desaparecido del ecosistema marino antes de que hayamos conocido su distribución histórica, biología, su rol en dicho ecosistema (...)", añade.

La cabeza de un ejemplar conservado de Carcharhinus obsolerus.

La cabeza de un ejemplar conservado de Carcharhinus obsolerus. PlosONE

Sin embargo, quizás haya aún esperanzas para este tiburón tropical. Según explica aquí The Independent, C. borneensis se creía también extinto al no avistarse ningún ejemplar desde 1937. Sin embargo, en 2004 dio la sorpresa y reapareció en las costas del Pacífico occidental. Alrededor de 100 especies nuevas de tiburones se han descubierto desde el año 2012.

La mala fama injustificada del tiburón

Cinco personas murieron por ataques de tiburones en todo el mundo en 2018 según informa EFE, un año en el que los incidentes no provocados fueron inferiores al promedio y en los que más de la mitad de las víctimas fueron surfistas o practicantes de otros deportes con tabla, según un informe científico publicado hoy lunes.

El Archivo Internacional de Ataques de Tiburones (ISAF), una entidad de la Universidad de Florida con sede en Gainesville, investigó 130 incidentes entre humanos y tiburones en 2018, de los cuales catalogó 66 como no provocados, una cifra inferior a los 84 registrados en promedio anualmente en el periodo 2013-2017. En cuatro de los casos mortales -ocurridos en Estados Unidos, Australia, Brasil y Egipto- no hubo provocación.

El Archivo, que recopila datos desde 1958, destaca en su informe que el número de ataques puede variar cada año por una serie de factores oceanográficos, socio-económicos y meteorológicos que influyen tanto en la cantidad de humanos que se meten en el mar para bañarse, pescar o hacer deporte como en la dimensión de la población de tiburones. Lo determinante es que cuantos más humanos y más tiburones haya en el mar, "más posibilidades hay de que se encuentren".

Al respecto, los científicos del Archivo indican que las poblaciones de escualos están en declive en la mayor parte del mundo como consecuencia de la sobrepesca y la perdida de su hábitat. Mientras cada año mueren unas seis personas a causa de los ataques de tiburones, los pescadores matan a unos 100 millones de escualos y rayas al año, dice el informe.

Los dientes del Carcharhinus obsolerus.

Los dientes del Carcharhinus obsolerus. PlosONE

Un 48 % (32 de 66) de los ataques de 2018 en los que no medió "provocación" por parte de los humanos a los escualos tuvo lugar en Estados Unidos. Australia, con 20 casos, y Brasil y Egipto, con tres cada uno, siguen en la lista de 2018, que también incluye a Sudáfrica (dos casos), Bahamas, Costa Rica, islas Galápagos (Ecuador), Tailandia, Nueva Caledonia y Nueva Zelanda, con uno ataque cada uno.

En cuanto a las víctimas de los ataques de 2018, el 53 % fueron surfistas o practicantes de otros deportes con tablas, seguidos de nadadores y pescadores con botas dentro del agua (30 %), buceadores con tubo o a pulmón (6 %) y buceadores con botellas de oxígeno (5 %).

"Este grupo (el de los surfistas) pasa una gran cantidad de tiempo donde rompen las olas, una zona donde suele haber tiburones, y pueden atraerlos "involuntariamente" con sus salpicaduras y movimientos de pies y manos", según el informe.

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