La insólita ola de calor y tiempo anticiclónico que lleva meses instalada en el Ártico ha supuesto temperaturas máximas por encima de los 30ºC en Escandinavia y Siberia, hasta 10ºC por encima de la media para la época. En la remota región rusa se han llegado a alcanzar los 40ºC el pasado junio, lo que la pone a la par de los picos de calor en España que se han registrado en Montoro, Granada, y hasta 14ºC por encima de temperaturas recientes en Sevilla. Y es que el verano está siendo también anómalo en nuestro país, pero a la baja.  

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Estos datos corresponden al informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) que concluye que el pasado junio fue el segundo más cálido registrado de la historia en particular por la ola de calor en Ártico. En los últimos días, en Finlandia, Laponia ha alcanzado los 33ºC y el centro de su capital Helsinki supera los 30ºC. Noruega, las Islas Británicas y la región báltica también continúan con tiempo soleado y caluroso.

Unos 50 incendios forestales continúan activos en Suecia en una situación sin precedentes, y los mayores, que han arrasado más de 20.000 hectáreas en los últimos días, pueden tardar "semanas" en extinguirse según las autoridades del país. La ciudad de Uppsala, al norte de Estocolmo, alcanzó su máximo registro desde 1947, los 34,4ºC después de tres semanas sin llover.

El responsable de la Agencia sueca de Protección Civil, Dan Eliasson, aseguró en rueda de prensa que "los mayores fuegos no pueden ser extinguidos" en estos momentos y que los efectivos sobre el terreno están tratando de perimetrar los incendios, según informó la radio pública sueca.

"Los servicios de emergencia están trabajando para minimizar la propagación a la espera de que el tiempo cambie. Esto puede durar varias semanas", afirmó el responsable de Protección Civil, según el diario Dagens Nyheter.

Extraño verano también en España

Al cumplirse un mes desde su inicio, la estación arrastra un comportamiento anómalo en nuestro país sin ninguna ola de calor a la vista, circunstancia que no sucedía en casi una década, y con tormentas casi a diario en puntos de la mitad norte.

De momento, y coincidiendo con el comienzo del periodo canicular -etapa en la que se registran las temperaturas más elevadas del año (del 15 julio al 15 de agosto)-, los modelos climáticos no contemplan una ola de calor en la península para las próximas semanas, aunque es prematuro descartarlas.

Este comportamiento es similar al del verano de 2016, cuando el primer episodio de temperaturas anormalmente altas se produjo en estas mismas fechas (17-19 de julio), según un estudio sobre este fenómeno de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

Delia Gutiérrez, portavoz de la Aemet, ha explicado que este verano está siendo "atípico", sobre todo por el descuelgue de pequeñas borrascas -bajas presiones- en el oeste atlántico, lo que propicia que predominen los flujos de poniente con humedad y temperaturas más suaves en casi toda la península.

Sólo en el área del Mediterráneo -incluidas las Islas Baleares- , donde llega un aire muy recalentado, y en alguna zona del Cantábrico no están teniendo durante este primer mes del estío un clima "anormalmente fresco", de tal manera, que cuanto más al oeste peninsular las temperaturas son más frescas, ha precisado Gutiérrez.

En la ciudad de Sevilla, por ejemplo, entre el 25 de junio y el 13 de julio, los valores máximos han estado en general muy por debajo de la media y así, la estación meteorológica de Triana registró el 1 y 2 de julio una temperatura máxima de 26 y 28 grados respectivamente, valores parecidos al registrado en Cádiz el 11 de julio con 23 grados.

Un aspecto que ahonda en esta dirección de valores más frescos este verano es la ubicación del anticiclón de la Azores, que este año se encuentra más retirado hacia el oeste, y que además se ha estirado hacia los países escandinavos.

El escenario climático normal prevé que este anticiclón bloqueé la entrada a la península de borrascas y de ondas atlánticas cargadas de aire húmedo y fresco, pero, de momento, esa circunstancia no está sucediendo, ha explicado Gutiérrez.

"Cada vez que el anticiclón se acerca a las costas peninsulares no permanece, tiende a retraerse hacia las Azores, lo que propicia el descuelgue de aire mas frío y de pequeñas borrascas atlánticas dejando un tiempo con valores más suaves en todas la cuencas abiertas al Atlántico".

Otros fenómenos que se repiten casi a diario en esta estación estival -y sobre todo en la mitad norte peninsular- son las tormentas, que en algunos puntos de la geografía están siendo las protagonistas del verano.

Durante la última semana, en observatorios principales de municipios como Ponferrada y Burgos-Aeropuerto (Castilla y León) y en Asturias-Aeropuerto, las precipitaciones recogidas han duplicado o triplicado los valores medios para el periodo 1981-2010.

Sólo durante la semana pasada, las lluvias en forma de tormentas dejaron, en una franja desde Asturias hasta el País Vasco, hasta 60 litros por metro cuadrado en el litoral cántabro y 30 litros en el pirineo oscense y al este de la provincia de Teruel.