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Las claves

Lámparas que prometen más energía, mascarillas luminosas para rejuvenecer la piel, dispositivos que aseguran mejorar el descanso e incluso cuidar la vista. La luz roja está por todas partes.

En redes sociales, en centros de bienestar y en las rutinas de belleza de muchas personas, esta tendencia se ha convertido en uno de los fenómenos más comentados de los últimos años.

Sin embargo, aunque la llamada fotobiomodulación —el uso terapéutico de luz roja o cercana al infrarrojo— ha despertado gran interés entre los que buscan la eterna juventud, los expertos piden cautela.

Javier Hurtado, oftalmólogo, detalla a EL ESPAÑOL, que la popularidad de esta tecnología ha crecido mucho más rápido que la evidencia científica que la respalda.

La razón de su éxito está en algunos estudios realizados en laboratorio, donde se ha observado que la luz roja puede reducir la inflamación, disminuir el estrés oxidativo y estimular las mitocondrias, las pequeñas "centrales energéticas" de nuestras células.

Además, se trata de una técnica que ya se utiliza en determinadas áreas de la medicina, especialmente en dermatología.

No obstante, uno de los aspectos que más interés despierta es su posible relación con el descanso. La luz influye directamente en nuestro reloj biológico y en la producción de hormonas como la melatonina.

Como la luz azul reduce su secreción, se ha planteado que una iluminación más rojiza antes de dormir podría favorecer el sueño. Pero, según los expertos, esta teoría todavía no ha podido confirmarse de forma concluyente.

Sin embargo, muchas de estas promesas que circulan en internet siguen sin estar demostradas. "Todavía no hay suficiente evidencia", explica el especialista.

Y es que los estudios disponibles no han encontrado mejoras significativas en la fatiga visual, la calidad del sueño o la protección de la retina tras el uso de esta luz que está de moda.

De ahí que pese a la intensa campaña comercial que las rodea, Hurtado deja claro que, ni el uso de la luz roja en dispositivos, ni "las gafas con filtros de bloqueo para la luz azul no han demostrado beneficiar a la salud".

Es por ello que, en cuanto a los dispositivos de luz roja para uso doméstico, el oftalmólogo insiste en la prudencia. "El tratamiento con luz roja (fotobiomodulación) no debería aplicarse sin supervisión médica".

Pues, aunque colocar luces rojas en casa para reducir la blanca a la que estamos acostumbrados no va a implicar grandes riesgos, los tratamientos más intensos requieren control profesional.

Por eso, ante la avalancha de productos que prometen revolucionar nuestra salud y bienestar, Hurtado recuerda que "el marketing va claramente más rápido que la ciencia", y mientras la investigación sigue avanzando, recomienda no dejarse llevar por las modas y apostar siempre por tratamientos respaldados por pruebas sólidas.