Dormir bien se ha convertido en uno de los grandes retos de hoy en día.
El estrés, el uso del móvil hasta tarde y las preocupaciones diarias están pasando factura a la calidad del sueño.
Y es que según detallan los especialistas, los españoles pierden 51 noches de sueño al año, una cifra que refleja un problema silencioso que afecta al ánimo, la energía y la forma de vivir el día a día.
Para entender el alcance del problema, una encuesta realizada por psicólogos online de Unobravo a 1.500 adultos en toda España muestra que la media de sueño es de 6,7 horas, por debajo de lo recomendado.
Solo el 47 % logra superar las siete horas de descanso y un 9 % ni siquiera llega a las cinco. Unas cifras que dibujan un país que duerme menos de lo que necesita.
Y es que aunque suele pasar desapercibido al pensar que ya es algo habitual, el descanso se ve interrumpido por factores cotidianos que suelen ser ajenos a la persona.
El estrés encabeza la lista, seguido del uso del móvil antes de dormir, la cafeína, el ruido o las cenas pesadas. El resultado, una media de 412 minutos de sueño perdidos cada semana.
Asimismo, la brecha de género también es evidente. Las mujeres duermen menos y pierden más horas de descanso al año que los hombres debido a factores como la menstruación, el embarazo, la menopausia, o incluso los cuidados.
Además, también son más sensibles a interrupciones como el estrés o los ruidos nocturnos.
Las mujeres pierden 400 horas al año (57 noches), frente a las 313 horas (45 noches) de los hombres.
Solo el estrés cuesta a las mujeres 66 horas anuales, frente a 43 en los hombres y los ronquidos de la pareja provocan 34 horas adicionales de sueño perdido en mujeres, frente a 19 en hombres.
A esto se suman las pesadillas, que afectan a casi la mitad de la población al menos una vez por semana y dejan huella al día siguiente con cansancio y falta de concentración.
Y es que como explica el psicólogo Francisco Rivera Rufete, "una buena higiene del sueño es esencial para mantener el equilibrio mental y emocional".
"La forma en que nos preparamos para descansar, desde nuestras rutinas hasta el entorno, influye directamente en la profundidad del sueño y en cómo nos sentimos al día siguiente", detalla.
Por lo que, tal y como recalca el experto, "dormir mal puede afectar significativamente al estado de ánimo, la concentración e incluso a la gestión del estrés".
Es por ello que asegura que "con pequeños y conscientes cambios en nuestros hábitos, podemos favorecer que mente y cuerpo se recuperen y restauren de forma natural".
Los expertos insisten en que el descanso no es solo cantidad, sino calidad.
Cuidar la rutina nocturna, reducir pantallas y mantener horarios regulares mejora cómo nos sentimos al día siguiente, pues "dormir mejor no es un lujo, sino una necesidad" que impacta en la salud de manera directa.
