Las claves
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El cambio climático no sólo está aumentando el número de desastres naturales que se están produciendo en el mundo, sino que el progresivo aumento de la temperatura también afecta al ciclo biológico de los animales.
Según la revista especializada Animals Health, la oruga procesionaria del pino se ha adelantado también este año y varias comunidades autónomas ya han alarmado sobre su presencia en jardines, árboles, parques y pinares urbanos.
La exposición del ser humano a esta oruga puede provocar irritación intensa en la piel, ojos, nariz y garganta porque las larvas están cubiertas por miles de pelos urticantes que causan reacciones graves incluso sin contacto directo con la oruga. Por lo tanto, se ha activado el riesgo sanitario para las personas, aunque aún más para los perros.
¿En qué zonas ha aparecido?
El laboratorio veterinario Calier apunta a que los animales de compañía pueden sufrir inflamación severa de nariz, labios, hocico, vómitos, salivación intensa, fiebre y un shock anafiláctico potencialmente mortal. Por eso, hay que estar al tanto de un pequeño animal que, en este caso, no es inofensivo.
Históricamente, la Thaumetopoea pityocampa empezaba a detectarse en abril. En los últimos años, ha aparecido incluso en el mes de enero y los expertos apuntan a que el motivo principal es el incremento de las temperaturas en el país.
La principal consecuencia es que ha aumentado el periodo en el que tanto humanos como animales están expuestos. Además de irritación, provoca reacciones alérgicas y problemas respiratorios severos en humanos, por lo que conviene estar al tanto de dónde pueden aparecer.
Según Calier, este invertebrado se ubica en parques, jardines y entornos urbanos. En concreto, en bosques de pinos, masas de coníferas donde hay cedros y en entornos con inviernos suaves como la zona mediterránea ya que a las orugas les favorecen las temperaturas altas.
En España, varios ayuntamientos ubicados a lo largo de todo el territorio han advertido de los primeros descensos de orugas desde los pinos durante este mes de febrero.
Localidades y comunidades como Calpe, Ibiza, Benaguasil, Salamanca, Logroño, Murcia, Castilla y León, A Coruña, Madrid, Sant Feliu o Ciudad Real han reportado la aparición de estas larvas.
Asimismo, desde Calier recomiendan aplicar primeros auxilios si un perro entra en contacto con la oruga procesionaria. Por ejemplo, evitando frotar la zona afectada porque puede empeorar la reacción o impidiendo que el animal se lama. No obstante, es fundamental acudir a un veterinario cuanto antes.
