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Las claves

Hoy en día ya no solo buscamos vivir más sino mejor, lo que ya se conoce en el mundo académico como 'años libres de enfermedad'. Poseer una longevidad saludable está cada vez más al alcance de la mano, siempre y cuando se siga un estilo de vida adecuado, donde la nutrición y los cuidados físicos sean la prioridad.

Si bien es cierto que estos conceptos son comunes hoy, hace unos años no lo eran tanto. Uno de los pioneros en esta visión sobre la salud y la longevidad saludable es el médico italiano Franco Berrino, exdirector de medicina preventiva del Instituto Oncológico de Milán y autor de múltiples publicaciones científicas, estudios sobre "registros tumorales", y varios libros.

Berrino, que habla sobre estos conceptos en Quotidiano, lo tiene claro. "Es posible vivir más tiempo sin sufrir las principales enfermedades crónicas que afectan a las personas mayores y que las hacen dependientes de los medicamentos. La diabetes, el cáncer, las enfermedades cardíacas y las enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer están estrechamente relacionadas con el estilo de vida y la alimentación".

Como ya explicaba Berrino, la esperanza de vida ha aumentado en todo el mundo, haciéndonos vivir unos 10 años más de media. Y el proceso aún continúa, dado que cada año que pasa se calcula que la esperanza de vida media de la población global aumenta tres meses.

Sin embargo, como también explica el experto, existe una estadística asociada a esta "larga vida": el 90% de las personas mayores dependen de al menos un medicamento que les salva la vida.

En este aspecto, el médico jubilado también nos recuerda que es imposible no enfermar en algún momento de la vida, pero existe margen de maniobra para reducir nuestro riesgo. "Una longevidad saludable se logra eligiendo los alimentos que consumimos, evitando que la comida nos elija a nosotros, practicando ejercicio físico y cultivando la espiritualidad".

De hecho, centrándonos en este último aspecto, Berrino explica que ya existe evidencia científica sobre los efectos de la meditación. "Esta práctica afecta al ADN de los glóbulos blancos: ciertos genes modifican su función, activándose y desactivándose. Pero, sobre todo, inhibe el factor NFkB, que estimula la producción de sustancias inflamatorias en el cuerpo".

Además, Berrino puntualiza que la inflamación es la base de todas las enfermedades crónicas, incluyendo su mayor campo de estudio, el cáncer: "Muchas enfermedades autoinmunes están relacionadas con la inflamación intestinal y la alta permeabilidad intestinal".

Absorbemos fragmentos de proteínas mal digeridos, lo que daña las células intestinales. La enfermedad celíaca es un buen ejemplo. La fibromialgia también tiene un componente autoinmune. O la artritis reumatoide, que se cura mediante el tratamiento intestinal", prosigue Berrino.

Respecto a las posibles causas de esta inflamación, el experto enumera varias de ellas: la comida 'basura' o ultraprocesados, la carne roja y los embutidos, grasas saturadas, cereales refinados, el azúcar blanco. Pero no solo habla sobre alimentación, sino que existen otros factores de estilo de vida claves en este proceso inflamatorio.

"Un estilo de vida sedentario y el estrés, además de factores externos como la contaminación atmosférica, influyen. El estudio sobre registros tumorales ha demostrado que el pronóstico del cáncer y su recurrencia empeora en zonas con mayores niveles de partículas finas. La polución estimula el crecimiento de células tumorales".

En la otra cara de la moneda estarían los alimentos saludables que pueden ayudarnos a combatir esta inflamación, según Berrino: "Alimentos ricos en polifenoles, que son antiinflamatorios, como las verduras, los cereales integrales y el aceite de oliva virgen extra prensado en frío. Hipócrates recomendaba beber agua de cebada para combatir enfermedades infecciosas".

De hecho, el mismo Berrino confiesa que él mismo pre-germina la cebada dejándola en remojo durante 48 horas y luego cocinándola durante una hora. El caldo resultante se usaba antiguamente para elaborar horchata, pero él puntualiza que esta bebida es muy rica en moléculas antiinflamatorias.

Para finalizar, Berrino también habla sobre la felicidad y su importancia en la larga vida, pero sin caer en el error habitual de buscar la felicidad en bienes externos o en el consumo. "La felicidad no debería buscarse fuera de nosotros mismos. El aspecto espiritual tiene una gran influencia en nuestra salud".

"En nuestra sociedad de consumo, nos hacen creer que cuanto más tenemos, más felices somos. Es justo lo contrario. Todas las tradiciones espirituales y los grandes profetas de la humanidad transmiten un mismo mensaje: el amor es la fuente de la alegría; la felicidad reside en nuestro interior", concluye.