Un huracán es una tormenta tropical con vientos superiores a los 119 kilómetros por hora. Pueden darse en cualquier parte del mundo, pero cambian de nombre según el océano en el que se gesten. En el océano Atlántico occidental y del Pacífico oriental, se les llama huracanes; en el océano Índico y el Pacífico Sur, se les llama ciclones; y en el Pacífico Occidental reciben el nombre de tifones. Climatológicamente hablando, el 90% de los huracanes se producen a partir del 1 de agosto, por lo que es habitual encontrarse con ellos en los meses posteriores. Este año nos han visitado en los últimos meses aproximadamente seis huracanes, entre los que cabe destacar el huracán Florence y el más reciente, Michael, que dejó sin luz a más de 3.000 viviendas y negocios 

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En el caso de los que se originan en el océano Atlántico, aquellos conocidos como huracanes, la mayor parte tiene su punto de partida en África. Aproximadamente el 60% de los ciclones tropicales y el 85% de los huracanes más intensos nacen en este continente. Sin embargo, algunos de los más devastadores de las últimas décadas han tenido lugar en Estados Unidos. Concretamente, hablaremos de cinco huracanes que por su alta mortalidad o sus daños en la propiedad captaron la atención de la gente.

Harvey

Tuvo lugar a finales de agosto de 2017. Después de viajar a través del Golfo de México a finales de 2017, llegó a Estados Unidos convertido en una tormenta de categoría 4. Fue el primer gran huracán que llegó a tierra americana en una década. Golpeó comunidades costeras como Corpus Christi y Galveston, pero provocó destrozos especialmente característicos en Houston- considerada la cuarta ciudad más grande del país.

Alcanzó vientos de 215 kilómetros por hora y provocó inundaciones severas en Houston. En apenas cuatro días las fuertes lluvias descargaron unos 127 centímetros de agua, cantidad similar a la que suele recoger la ciudad en un año. El estado de Texas se quedó durante días sin agua potable. Unas 13.000 personas tuvieron que ser rescatadas y cerca de 30.000 fueron desplazadas por las inundaciones. Se estima que los daños ascendieron a más de 100 millones de euros, lo que la convirtió en la segunda tormenta más cara de la historia. Según el Washington Post, murieron cerca de 82 personas.

Sandy

Tuvo lugar en 2012. Atravesó Jamaica, Cuba y Haití en forma de gran tormenta y se convirtió en un ciclón post-tropical antes de tocar tierra en Estados Unidos. Causó estragos en la ciudad de Nueva York y en la costa de Jersey. Las mareas de más de cuatro metros dejaron partes de Manhattam bajo el agua. Muchos de sus residentes tuvieron que ser evacuados y en los mejores casos solo se quedaron sin electricidad. Staten Island y algunas playas de Queens quedaron prácticamente borradas del mapa.

La tormenta destruyó unas 650.000 viviendas en la región noreste y mató a 117 personas solo en los EE.UU, así como a otras 69 en Canadá y el Caribe. En total, los daños superaron los 50 millones de euros.  

Katrina

El huracán Katrina causó una tremenda polémica porque la gente consideraba que no se trataba de un desastre natural sino de una catástrofe provocada por el hombre. La evolución del huracán rompió todas las previsiones. El día 26 de agosto, Katrina parecía que se estaba desmoronando, pero al poco tiempo se fortaleció hasta alcanzar la categoría 5 sobre la Costa del Golfo.

El día 28 se emitió una orden de evacuación obligatoria para Nueva Orleans. La tormenta llegó a la ciudad en categoría 3. Su fuerza provocó la destrucción de sus sistemas de diques que ocasionaron inundaciones. El 40% de las muertes que dejó el huracán fueron por ahogamiento de personas que, por negativa a abandonar sus hogares, habían permanecido en la ciudad. El gobierno tardó en reaccionar y fue calificado de incompetente. En total, el huracán se cobró unas 1.833 vidas y se convirtió en el huracán más costoso de los EE.UU

Camille

Alcanzó vientos de más de 300 kilómetros por hora y provocó fuertes inundaciones en la Costa del Golfo y en Virginia. Solo tres huracanes habían alcanzado la categoría desde 1990: Andrew en 1992, el huracán del Día del Trabajador y Camille. Primero sopló en Cuba y se debilitó antes de llegar a Virginia. El huracán vertió más de 51 centímetros de lluvia y provocó inundaciones en la capital de la nación. La tormenta causó 256 muertes y, según el Servicio Meteorológico de EE.UU, más de 1 millón de euros en daños.

Camille desempeñó un papel importante en el rastreo de huracanes gracias a la creación de la Escala de vientos de huracán Saffr-Simpson, que permite clasificar las tormentas en cinco categorías según la velocidad del viento. El sistema está diseñado para que los residentes de las zonas afectadas por la tormenta puedan saber qué les espera.

Galveston Hurricane

Aunque la fuerza del Katrina es por todos conocida, EE.UU sufrió la llegada de huracanes más devastadores como es el caso de Galveston. Tuvo lugar en 1900, y es considerado el huracán más mortal de la historia de los Estados Unidos: se cobró cerca de 6.000 y 12.000 vidas, principalmente en Texas. 

La tormenta no se convirtió en un huracán hasta que pasó al oeste de los Cayos de Florida, donde cambió de dirección hacia Galveston. Eso les dio a los residentes y funcionarios locales menos de cuatro días para prepararse. La tormenta de categoría 4 trajo olas de hasta seis metros con las que provocó inundaciones. Se hizo con Texas y golpeó Oklahoma. Fueron dañados más de 3.000 hogares y destruidas estructuras que, en teoría, eran a prueba de tormentas. Los daños alcanzaron los 26 millones de euros.